Pedir dinero prestado a familiares o amigos sigue siendo “uno de los principales recursos” para millones de personas en México, y lejos de ser una práctica aislada, hoy forma parte de lo que especialistas ya identifican como una “economía de la confianza”: un sistema informal que, para muchas personas, termina siendo más accesible que la banca tradicional.
En entrevista con Forbes México, Carlos Urgelles, cofundador de la plataforma Kuen, comparte cómo estos préstamos son más comunes de lo que se cree, además de sus riesgos y cómo pueden ser un impulso para gestionar las finanzas personales.
De acuerdo con datos de la encuesta de información financiera del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), actualmente alrededor de 29 millones de mexicanos recurren a préstamos entre conocidos, una cifra que además mostró un crecimiento importante respecto a la edición anterior, algo que rescata Urgelles.
“En un año se incrementó ese número de 19 millones a 29 millones, eso que son créditos informales o la llaman dentro de la economía de la confianza”, señala, afirmando que los préstamos entre familiares y amigos “es y sigue siendo la primera opción a la que recurre un mexicano cuando tiene alguna necesidad financiera”, explicó.
Para Urgelles, el fenómeno también refleja una realidad más profunda sobre la relación del país con el sistema financiero, señalando que una parte importante de la población continúa sin sentirse incluida dentro del modelo tradicional de crédito y, en consecuencia, busca alternativas cercanas y accesibles.
“El 20% de los mexicanos nunca ha tenido un crédito formal (…), consideran inclusive que el sistema financiero tradicional no está diseñado para ellos”, comentó. “Por eso la parte informal es tan importante”.
Sin embargo, el acceso al dinero no necesariamente significa inclusión financiera. Durante la conversación, Urgelles insistió en que uno de los mayores riesgos sigue siendo recurrir a financiamientos sin comparar opciones o sin entender completamente sus condiciones, a la vez que, explica, muchas personas toman decisiones financieras impulsadas por la necesidad inmediata y terminan aceptando tasas extremadamente elevadas.
“Hay gente que ofrece créditos al 100%, 200% o hasta 300% de interés (…), pero lo toman porque, por una parte, está la necesidad, y por otra está la falla en la educación financiera y en esas finanzas personales que te hacen tomar el crédito sin analizar otras opciones”, puntualiza.
En ese sentido, sostuvo que el reto no es únicamente abrir más puertas al crédito, sino fortalecer la educación financiera y construir relaciones más sanas con el dinero. Incluso compartió lo que considera una de las reglas más básicas para mantener estabilidad económica: “No puedes gastar más de lo que ganas”.
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Ver los préstamos más allá de una herramienta de emergencia
Además, Urgelles planteó que uno de los errores más comunes al hablar de inclusión financiera es asumir que más acceso al crédito necesariamente se traduce en bienestar económico, pues desde su perspectiva, el verdadero reto está en crear herramientas y hábitos que permitan utilizar el financiamiento como una forma de crecimiento y no como una solución permanente a problemas de liquidez.
También señaló que dentro de los préstamos entre personas cercanas existe algo que muchas veces queda fuera de la conversación financiera tradicional: la posibilidad de renegociar y mantener acuerdos construidos desde la confianza.
“Las renegociaciones son válidas y en el ambiente de confianza aún más. Lo importante es que se comuniquen, porque las fricciones empiezan cuando tú tomas una decisión de un lado sin la aprobación del otro, sin hablar”, explicó.
Sobre el aumento de este tipo de préstamos, el especialista consideró que el fenómeno no solo habla de solidaridad comunitaria, sino también de una oportunidad para repensar cómo se construyen los modelos de inclusión financiera en el país. Aseguró que millones de personas ya generan acuerdos económicos todos los días fuera del sistema bancario y que entender esos hábitos puede abrir nuevas rutas para integrar a más personas al sistema formal.
“Hay que empezar por lo que ya realmente hacen. Imagínate: 29 millones de personas significa que todos los días hay acuerdos entre amigos y familiares. Parte de generar valor es formalizar esos acuerdos y construir un historial positivo que después pueda abrir puertas dentro del sistema financiero”, comentó.
Urgelles añadió que el objetivo final debería ser transformar la relación que las personas tienen con el dinero y dejar de verlo únicamente como una herramienta de emergencia. “Tenemos que aprender a gestionar nuestro dinero y utilizarlo como una herramienta de crecimiento”, concluyó.
En medio de un escenario donde millones de personas siguen resolviendo emergencias económicas desde sus redes cercanas, Carlos Urgelles afirma que iniciativas como Kuen aparecen como una lectura de un fenómeno que ya existe más que como una solución única.
El reto, coincide, no está solo en digitalizar los préstamos entre conocidos, sino en construir una relación más sana con el dinero, fortalecer la educación financiera y generar caminos que permitan que la confianza también pueda convertirse en inclusión.
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