En los últimos años, la población mexicana experimentó y vivió un incremento en el precio de los seguros médicos, debido a que los costos del sector están por encima de la inflación general.
“Mientras la inflación acumulada de 2020 a 2024 ronda niveles cercanos al 30 por ciento, los honorarios médicos y costos hospitalarios han crecido a tasas cercanas al 70 por ciento en el mismo periodo”, dijo el especialista Luis Huerta.
La diferencia entre la inflación y los costos hospitalarios genera una presión sobre las primas de los seguros médicos, así como “es uno de los factores que explica los constantes incrementos en las renovaciones de las pólizas, especialmente en personas mayores de 60 años”, expresó el también director general de Eka Seguros.
Bajo el principio de mutualidad, las aseguradoras distribuyen los costos entre todos los asegurados, permitiendo que los casos de alta severidad y la frecuencia puedan ser financiados colectivamente, expuso en el marco del Foro sobre Seguros Médicos y Adultos Mayores en México.
El artículo 4° constitucional y la Ley General de Salud establecen que la salud de la población en México es 100 por ciento responsabilidad del Estado.
El representante empresarial presentó un análisis de morbilidad, el cual muestra cómo el envejecimiento de la población incrementa la utilización hospitalaria y el costo promedio de atención médica.
Agregó que los adultos mayores presentan mayor prevalencia de enfermedades crónicas como diabetes, cáncer, hipertensión y padecimientos cardiovasculares, además de mayores estancias hospitalarias y tratamientos más complejos.
Según Luis Huerta, el grupo de personas mayores de 65 años concentra mayor morbilidad, mayor hospitalización y mayor costo relativo en el sistema público y el privado.
En el sector asegurador privado, el costo médico de una persona mayor a 65 puede llegar a ser hasta seis veces superior al de una persona entre 25 y 44 años, aseguró.
“El seguro médico no debe verse como un gasto, sino como una herramienta financiera de protección patrimonial que permite a las familias enfrentar los costos asociados a enfermedades y accidentes sin comprometer su estabilidad económica”, declaró.
El futuro del seguro médico en México dependerá de entenderlo y pasar de ser un “pagador de siniestros” a un “gestor de la salud”, así como se requerirá integrarse a la salud digital, contar con más y mejor información para crear productos más simples, sostenibles y segmentados, expresó Luis Huerta.
Para el experto, se requiere una mayor colaboración entre gobierno, aseguradoras, prestadores de servicios médicos e intermediarios para enfrentar el reto del envejecimiento y la longevidad poblacional, los avances tecnológicos y la inflación médica.
Los asegurados cuentan hoy con mayor información sobre su estado de salud y expectativas futuras, lo que genera nuevos desafíos para el diseño y administración de los productos de seguros médicos, agregó.
El directivo propuso establecer incentivos fiscales para adultos mayores, como tasa cero de IVA en primas de seguros médicos y deducibilidad total en el ISR para primas y aportaciones de ahorro destinadas a salud.
También, dijo, deben revisarse experiencias internacionales exitosas donde se han implementado modelos de cobertura más accesibles y sostenibles mediante subsidios, prevención, integración de servicios y participación activa del Estado.










