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    La inteligencia artificial (IA) hoy en día es un factor decisivo de competitividad. Sin embargo, su adopción aún enfrenta retos.

    Ese fue el eje del panel “La inteligencia artificial en el desarrollo de los nuevos negocios”, realizado durante el Foro Economía y Negocios Monterrey 2026, donde ejecutivos de tecnología, fintech, retail e infraestructura digital analizaron cómo esta tecnología ya está transformando la forma en que las empresas crean valor.

    El encuentro reunió a Karina Derbez, CTO de Monto; Rogelio Ancira, director de Transformación Digital de Iconn; José Guillermo Chávez, fundador y presidente del consejo de BDrive.AI; y Carlos Celaya Vargas, managing director de T-Systems México, con la moderación de Jorge Lerdo de Tejada, gerente de la oficina de Forbes México Zona Norte.

    Hiperpersonalización y nuevos hábitos de consumo

    Desde el sector retail, Ancira explicó que la IA está permitiendo a las empresas comprender con mayor profundidad los hábitos de consumo y construir relaciones más cercanas con los clientes.

    A través de herramientas de analítica avanzada y programas de lealtad digitales, compañías como Iconn buscan pasar de una relación transaccional a una interacción continua basada en datos. “La inteligencia artificial nos permite entender quién es el cliente, qué consume y qué necesita, incluso dentro de las comunidades a las que pertenece”, señaló.

    Este tipo de análisis, explicó, permite avanzar hacia la hiperpersonalización de ofertas y mejorar la disponibilidad de productos mediante modelos predictivos que anticipan la demanda y reducen las llamadas “ventas perdidas”, uno de los principales retos en operaciones de retail con miles de puntos de venta.

    IA, confianza y decisión humana en fintech

    En el sector financiero, la adopción de IA también avanza, aunque con un enfoque que combina automatización y supervisión humana.

    Derbez explicó que en Monto, plataforma de beneficios financieros para empleados, la tecnología se utiliza para agilizar la evaluación de solicitudes de crédito y detectar patrones de uso anómalos que podrían indicar fraude o riesgo operativo.

    No obstante, subrayó que el proceso final sigue incluyendo intervención humana. “La inteligencia artificial acelera el análisis de datos, pero la decisión final necesita contexto y empatía”, afirmó.

    La ejecutiva también planteó que el mayor valor de estas herramientas no está en sustituir talento, sino en potenciarlo. En su experiencia, el desafío es formar equipos capaces de utilizar la IA como una herramienta productiva y no como un sustituto del conocimiento especializado.

    Más cultura empresarial que tecnología

    Para Chávez, el principal obstáculo en la adopción de inteligencia artificial en México no es tecnológico, sino organizacional.

    Aunque cada vez más empresas experimentan con estas herramientas, muchas lo hacen sin una estrategia clara ni un proceso de negocio definido donde aplicarlas. “La tecnología ya existe y es accesible. El reto es la madurez empresarial para entender dónde realmente genera valor”, explicó.

    El directivo advirtió además sobre la tendencia de utilizar la IA únicamente para reducir costos. Si bien puede ser una puerta de entrada, limitar su uso a la eficiencia operativa puede impedir que las organizaciones identifiquen nuevas oportunidades de negocio.

    En su experiencia, cuando la tecnología se integra en procesos críticos, puede incluso abrir nuevas unidades de negocio y convertirse en un diferenciador competitivo.

    Los datos, el activo estratégico de la era digital

    Desde la perspectiva de infraestructura tecnológica, Celaya enfatizó que el verdadero activo en la era de la inteligencia artificial son los datos.

    Para los consejos directivos, explicó, el desafío ya no es sólo adoptar nuevas herramientas, sino gestionar adecuadamente la información que alimenta estos sistemas. “Los datos deben tratarse como propiedad intelectual de la empresa”, señaló.

    Esto implica definir dónde se almacenan, cómo se protegen, bajo qué regulaciones se gestionan y qué modelos de inteligencia artificial pueden acceder a ellos.

    A este desafío se suma el creciente riesgo de ciberataques impulsados por IA. De acuerdo con Celaya, la defensa digital también debe apoyarse en estas tecnologías para procesar volúmenes masivos de eventos de seguridad que serían imposibles de analizar manualmente.

    Más allá de los casos específicos, los panelistas coincidieron en que la inteligencia artificial no debe entenderse como un proyecto aislado, sino como un proceso continuo dentro de la organización.

    Esto implica cambios culturales, inversión en talento y una visión de largo plazo que permita a las empresas experimentar, aprender y adaptar sus modelos de negocio.