El debate dentro del Partido Republicano del presidente Donald Trump, sobre un proyecto de ley de recortes de impuestos y gastos masivos, regresa a la Cámara de Representantes este miércoles, mientras los líderes del partido intentan superar las divisiones internas y cumplir con el plazo autoimpuesto del 4 de julio.
El Senado aprobó la legislación —que, según analistas no partidistas, añadirá 3.4 billones de dólares a la deuda del país durante la próxima década— por el margen más estrecho posible el martes, tras un intenso debate sobre el elevado costo del proyecto y los recortes sustanciales al programa de atención médica Medicaid.
Existen divisiones similares en la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos con un margen de 220-212, donde un grupo parlamentario fraccionado se ha enfrentado regularmente a su liderazgo en los últimos años, aunque hasta ahora sus miembros no han rechazado las principales prioridades de Trump.
“La Cámara trabajará con celeridad para aprobar el proyecto de ley One Big Beautiful Bill, que implementa la agenda ‘Estados Unidos Primero’ del presidente Trump para el 4 de julio”, dijo el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, en un comunicado aludiendo a la extensión de los recortes de impuestos individuales de Trump de 2017 y al aumento en la financiación para las fuerzas armadas y la aplicación de la ley migratoria.
Los líderes republicanos de la Cámara fijaron una votación inicial de procedimiento sobre el proyecto para las 9:00 a. m. ET (13:00 GMT). El Comité de Reglas de la Cámara aprobó el texto del Senado la noche anterior por 7 votos a favor y 6 en contra, con dos republicanos de línea dura —Chip Roy y Ralph Norman— votando en contra.
Johnson solo puede permitirse perder tres votos si todos los miembros están presentes. Sin embargo, una serie de tormentas el martes por la noche complicó los planes de viaje de los legisladores, lo que obligó a algunos a conducir durante la noche hacia el Capitolio.
Enojo del sector radical republicano por el gasto
Las objeciones más fuertes dentro del Partido Republicano provienen de sus miembros más radicales, molestos porque el proyecto no reduce suficientemente el gasto e incluye un aumento de 5 billones de dólares en el techo de la deuda del país.
Los legisladores deberán abordar este incremento en los próximos meses, o se arriesgan a un devastador incumplimiento de pagos sobre la deuda nacional, que asciende a 36.2 billones de dólares.
“Lo que hizo el Senado fue inadmisible”, declaró Norman, republicano de Carolina del Sur, el martes. Uno de los varios halcones fiscales que se manifestaron en contra del incremento del gasto, acusó al Senado de repartir “bolsas de regalo” para satisfacer a los reticentes.
Trump ha estado presionando durante semanas para que el proyecto se apruebe antes del feriado del Día de la Independencia este viernes, y mantuvo la presión este miércoles.
“Republicanos, no se dejen manipular por los demócratas de izquierda radical. Tenemos todas las cartas y las vamos a usar”, escribió Trump en una publicación en redes sociales.
Los demócratas, por su parte, se mantienen unidos en su oposición al proyecto, argumentando que las exenciones fiscales benefician desproporcionadamente a los más ricos, al tiempo que recortan servicios vitales para los estadounidenses de ingresos bajos y medios.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), una entidad no partidista, estimó que casi 12 millones de personas podrían perder su seguro médico como consecuencia del proyecto.
“Este es el mayor ataque a la atención médica estadounidense en la historia”, dijo el martes a la prensa Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara, quien prometió que su partido utilizará “todas las opciones procesales y legislativas” para intentar frenar o retrasar la aprobación.
La versión aprobada por el Senado incrementaría la deuda aún más que la versión aprobada por la Cámara en mayo. La CBO elevó el martes su estimación del aumento del déficit presupuestario hasta el año 2045 en 100 mil millones de dólares, alcanzando así los 3.4 billones de dólares.
El proyecto de ley incluye más de 900 millones de dólares en recortes al programa Medicaid para estadounidenses de bajos ingresos, lo que también ha despertado preocupación entre algunos republicanos de la Cámara.
“No apoyaré un proyecto final que elimine fondos vitales de los que dependen nuestros hospitales”, dijo el representante republicano David Valadao, de California, antes de la aprobación en el Senado.
Dificultades con el plazo pactado para su aprobación
No obstante, algunos republicanos preocupados por los recortes a la red de seguridad social podrían encontrar consuelo en la decisión de último momento del Senado de reservar más fondos para hospitales rurales. El representante Nick Langworthy, republicano de Nueva York, calificó esta medida como “un salvavidas que será muy útil para distritos como el mío”.
Cualquier modificación hecha por la Cámara requeriría otra votación en el Senado, lo que haría prácticamente imposible cumplir con la fecha límite del 4 de julio.
Además, cualquier crítica pública republicana al proyecto corre el riesgo de enfurecer a Trump, como ocurrió cuando el presidente arremetió contra el senador Thom Tillis, republicano de Carolina del Norte, quien anunció su retiro tras manifestarse en contra del proyecto.
Otro exaliado de Trump, Elon Musk —la persona más rica del mundo— reanudó esta semana una activa campaña contra el proyecto en redes sociales, criticando duramente su impacto sobre el déficit. Esto ha reavivado la disputa entre Trump y Musk.
Con información de Reuters.
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