Las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China se prolongarán por segundo día consecutivo en Londres, con el objetivo de desactivar una amarga disputa que se amplió de los aranceles a las restricciones sobre las tierras raras, lo que podría sacudir la cadena de suministro mundial y ralentizar el crecimiento económico.
Las conversaciones en Lancaster House, una ornamentada mansión del Gobierno de Reino Unido, concluyeron el lunes por la noche y estaban previstas que se reanudaran este martes a las 09.00 GMT, dijo una fuente estadounidense cercana a las negociaciones. Washington y Pekín intentan reactivar la tregua temporal acordada en Ginebra, que rebajó brevemente las tensiones comerciales y tranquilizó a los mercados.
Desde entonces, Estados Unidos acusó a China de seguir sus compromisos con suficiente rapidez, en particular los relacionados con los envíos de tierras raras. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio el lunes un giro positivo a las conversaciones al decir que iban bien y que “solo estaba recibiendo buena información” de su equipo en Londres.
“Nos va bien con China. China no es fácil”, dijo Trump, sin ofrecer detalles sobre el fondo de las conversaciones.
Al preguntársele por el levantamiento de los controles a la exportación, Trump dijo a la prensa en la Casa Blanca: “Ya veremos”.
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Negociaciones llegan en momentos de tensión para EU y China
El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, había dicho anteriormente el lunes que el equipo estadounidense quería un apretón de manos de China sobre las tierras raras después de que Trump dijera que el presidente chino, Xi Jinping, había acordado reanudar los envíos en una inusual llamada entre los dos mandatarios la semana pasada.
Hassett dijo a la CNBC en una entrevista que Estados Unidos esperaría que los controles de exportación se relajaran y las tierras raras se liberaran en volumen inmediatamente después.
Las conversaciones de Londres llegan en un momento crucial para ambas economías, que muestran señales de tensión por la cascada de órdenes arancelarias de Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero.
Los datos de aduanas mostraron que las exportaciones de China a Estados Unidos se desplomaron un 34.5% interanual en mayo en términos de valor, la mayor caída desde febrero de 2020, cuando el brote de la pandemia por Covid-19 dio un vuelco al comercio mundial.
En Estados Unidos, la confianza de las empresas y los hogares sufrieron un duro golpe, mientras que el producto interior bruto del primer trimestre se contrajo debido a un aumento récord de las importaciones, ya que los estadounidenses adelantaron sus compras para evitar las subidas de precios previstas.
Hasta ahora, el impacto en la inflación fue moderado y el mercado laboral se mantiene bastante resistente, aunque los economistas esperan que las grietas se hagan más evidentes durante el verano boreal.
Con información de Reuters
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