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    Desde una lista negra con miles de personas vetadas a las amenazas del Gobierno con deportar a aquellos que se queden más de la cuenta, Estados Unidos ha sacado a relucir un arsenal para reforzar la seguridad ante la llegada masiva de turistas por el Mundial de Clubes.

    El regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca ha endurecido las restricciones migratorias, despertando inquietud entre los millones de amantes del fútbol que acogerá el país a partir del 14 de junio al 13 de julio.

    Al cartel de bienvenida para disfrutar del primer Mundial de Clubes bajo este formato, lo acompaña en letra grande una invitación del Gobierno de EU a volver a sus casas y evitar quedarse en territorio estadounidense más tiempo del necesario.

    “Que vengan (los fanáticos). Queremos que celebren. Queremos que vean el partido, pero cuando se acabe, tendrán que irse a casa”, advirtió el vicepresidente de EU, JD Vance, en una rueda de prensa en la que estaba sentado junto a Trump, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

    Esta retahíla de medidas que ha tomado el país para evitar que los turistas se aprovechen de las citas deportivas para establecerse en el país, cuenta con el apoyo de países como Argentina, uno de los más forofos del fútbol.

    Las autoridades argentinas compartieron con el Gobierno de EU una lista con los nombres de más de 15.000 personas a las que han prohibido el ingreso a espectáculos deportivos, una medida que pretende fortalecer la cooperación internacional en la seguridad deportiva, explicó el pasado mes la Ministra de Seguridad Nacional de Argentina, Patricia Bullrich.

    Lee: Redadas de inmigración salpican el futbol en EU a un año del Mundial 2026

    Objetivo: Evitar el caos de la pasada Copa América

    El refuerzo de las autoridades argentinas sirve de impulso en EU para dejar atrás una de sus mayores manchas negras: el caos y la violencia desatada en la final de la Copa América entre Colombia y Argentina en el estadio Hard Rock de Miami en julio del año pasado.

    Los miles de aficionados de ambos equipos que se saltaron los tornos de acceso para ingresar al recinto, treparon vallas y se colaron a través de los conductos de ventilación del estadio  evidenciaron las taras en los estadios de EU de cara a la acogida de eventos masivos.

    Casi un año después, el estadio se prepara para recibir a una de las grandes estrellas de este torneo, el argentino Lionel Messi, y su equipo, el Inter Miami, en el partido inaugural contra el egipcio Al Ahly el 14 de junio.

    También desfilarán el Real Madrid, el Bayern de Múnich y el Boca Juniors, entre los clubes de mayor perfil de esta competición. En total, 8 partidos de la fase de grupos y otros dos de octavos que contarán con un aumento de seguridad con el que esperan redimirse de su pasado.

    “Para la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2025, los fanáticos deberán pasar por múltiples puntos de seguridad y control de entradas para ingresar al Hard Rock Stadium”, indicó en un comunicado un portavoz del recinto recogido por Axios.

    Un ensayo para el hogar de los JJ.OO. de 2028

    Ante un evento que calcula aportar 40 millones a las arcas públicas, la seguridad en el Mundial de Clubes Trazará el rumbo de las próximas competiciones deportivas: el Mundial masculino, que se celebrará en EU., México y Canadá el año que viene; y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles.

    Las 11 ciudades estadounidenses anfitrionas del Mundial 2026, se encuentran en plena batalla con el Gobierno por obtener una financiación de 625 millones de dólares para cubrir los costes de seguridad derivados del torneo, según informó The Atlantic.

    Ver: FIFA minimiza impacto de políticas migratorias de Trump en Mundial de Clubes

    Mientras en Los Ángeles ya se discuten iniciativas como el proyecto de ley presentado por la legisladora de California Tina McKinnor, que opta por añadir una tarifa de 5 dólares a la compra de entradas para fomentar el transporte público durante los JJ.OO. de 2028 en una de las ciudades con mayor concentración de vehículos particulares.

    El dinero irá destinado a la red de transportes de la ciudad con el ánimo de aumentar la frecuencia de autobuses, líneas de metro y trenes, disminuyendo así el despliegue de personal de seguridad en las carreteras y autovías.

    Con información de EFE

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