Mas del 40% de la población mundial experimenta al menos durante un mes al año condiciones de escasez, mala calidad y deficiencias en el abasto de agua. Se padecen con mayor frecuencia problemas de mala calidad, así como contaminación severa y agotamiento de las fuentes de abastecimiento.
Hasta el agua de lluvia padece las consecuencias tanto del cambio climático como la polución del aire -en particular- y de los suelos cuando esta se filtra a los mantos acuíferos. Serios problemas también se presentan en ríos, manantiales, lagunas, humedales y los océanos, en los que la presencia de metales pesados, químicos dañinos, materia orgánica y residuos no tratados es cada día mayor.
Por otro lado, en los últimos 5 años el costo de potabilización del agua se ha incrementado significativamente (un 65% en promedio a nivel global). Se gasta mucho más en energía para bombearla desde pozos cada vez más lejanos y más profundos, además de que se requieren procesos de filtración, purificación y potabilización más caros.
Por si fuera poco, y como resultado de lo anterior, las consecuencias en la salud de la población en general alcanzan niveles críticos y severas afectaciones a la economía. Desde irritaciones en la piel, enfermedades renales, digestivas y del hígado, dolores de cabeza, deshidratación y otros padecimientos con el impacto en el sistema de salud y las secuelas en el ámbito laboral y productivo.
Desalinizar el agua de mar ha sido desde hace 70 años una alternativa fundamentalmente basada en tecnologías que han sido rebasadas por las condiciones de vida actuales. Desalinizar con osmosis inversa o electrolisis es costoso, requiere de un gran consumo de energía, inversiones mayúsculas y mantenimiento también de muy elevados precios.
Adicionalmente la salmuera generada y las aguas residuales representan diversos riesgos y afectaciones ambientales tanto en las costas como para los ecosistemas marinos.
Una solución innovadora asistida por IA representa una solida alternativa a este problema, es de bajo costo y resulta -sin duda- una opción muy accesible, rentable, sustentable, duradera y mucho mas eficiente que las tecnologías actuales y -por si fuera poco- a menores costos.
- Método disruptivo. Sin químicos, con bajo consumo de energía y usando principios físicos, las nuevas tecnologías reducen el consumo de energía, el tiempo de proceso y no generan altas tasas de rechazo.
Además, no requiere un sistema de inmersión ni tomas a profundidades en zonas costeras que puedan causar daño a las especies marinas.
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La tecnología ofrece una eficiencia del 90%, esto quiere decir que desperdicia un mínimo del agua que ingresa al sistema. En comparación las desalinizadoras actuales tienen tasas de rechazo de entre el 40 y el 60%.
- Sin membranas. Uno de los mayores costos de una desalinizadora obsoleta son las membranas que filtran el agua de mar a grandes presiones. Estos dispositivos además de que consumen enormes cantidades de energía, deben ser sustituidos con mucha frecuencia (cada 3-6 meses), conservan los malos olores y la corrosión los desgasta también muy rápidamente.
Las desalinizadoras de Novena Generación no usan membranas ya que se basan en tecnologías que aceleran los procesos naturales de evaporación, condensación y destilación acelerada en frío. Los ahorros en costos de instalación, operativos y de mantenimiento son tremendamente sustantivos.
- Sin salmuera o productos residuales peligrosos. El daño ambiental producido por las desalinizadoras antiguas es muy grande, las aguas desechadas son arrojadas al mar nuevamente conteniendo mayores concentraciones de sales y contaminantes lo que afecta a corales, peces, mamíferos y todo tipo de organismos presentes en el mar.
Cuando estos desperdicios se dejan a secar al sol también emiten gases dañinos durante largos periodos de tiempo y se filtran al subsuelo. El impacto ambiental resulta devastador, resuelven parcialmente el problema de la falta de agua con altos costos, pero degradando los ecosistemas.
No solo eso, la salmuera suele permanecer durante meses en tanques que se oxidan, corroen y siguen representando graves problemas ambientales sin que nadie intervenga para paliar los efectos negativos.
Las nuevas desalinizadoras rebasan por mucho a lo existente, ya que colectan los residuales de forma segura separando los contaminantes y reduciéndolos a un estado inerte sin que representen un riesgo potencial para la ecología.
- Mucho mayor eficiencia. Si de costos se trata nada se compara a una desalinizadora de 9ª generación, son muy baratas, fáciles de instalar, modulares, expandibles, adaptables a las condiciones variantes de clima, temperaturas y las condiciones cambiantes de las aguas marinas.
Su capacidad de tratamiento va desde 1 litro por segundo hasta 50 mil litros por segundo, pueden incluso modernizar, recuperar, reactivar o rescatar las plantas obsoletas, en cuestión de minutos pueden superar los resultados de cualquier mecanismo actual y -sobre todo- proporcionar agua en calidad y cantidad necesaria para cubrir las necesidades de la población, data centers, industria, hoteles, centros recreativos o bien granjas acuícolas, minería, en fin, todas las actividades económicas.
Un problema mayúsculo con una solución innovadora, sustentable y altamente viable y productiva, una oportunidad para un futuro amenazado por la falta de agua.
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