Por Yvette Mucharraz y Cano* y Karla Cuilty Esquivel**
La maternidad es una aventura que, para la mayoría de las mujeres, trae consigo energía, propósito, felicidad, crecimiento personal y momentos de diversión. Sin embargo, como toda experiencia tiene sus momentos desafiantes. Las madres enfrentan retos tanto si deciden seguir con su carrera profesional como si deciden cuidar a tiempo completo de sus hijos y su familia, en ambos casos la crianza enfrenta desafíos constantes.
En ocasiones, quienes optan por el trabajo no remunerado pueden carecer de pausas al tener que atender múltiples responsabilidades. Además, la falta de reconocimiento a su esfuerzo podría generar estrés. Por otro lado, las madres que continúan su carrera profesional suelen enfrentar conflictos familia-trabajo, es decir, la tensión que se genera cuando las demandas laborales interfieren con la vida familiar y viceversa. En resumen, por diversas razones, las madres pueden sufrir de altos niveles de estrés.
En este contexto, resulta interesante el artículo de Rusu y coautores (2025), quienes se centran en estudiar el bienestar asociado a la maternidad y la paternidad. Los autores muestran que la mayor parte de las investigaciones respecto a la paternidad se relacionan con el estrés y las demandas que trae consigo, mientras que se ha indagado sobre los beneficios de tener hijos. Su proponen es analizar la parte positiva y ofrecer una visión mas objetiva de lo que implica ser madres y padres.
Para comenzar, destacan que tener hijos puede mejorar la calidad de vida, generar emociones positivas, se relaciona con un mayor bienestar y salud psicológica. También señalan que incrementa el nivel de compromiso con la pareja o al trabajo. Los autores puntualizan que los retos de criar hijos son universales, por lo que una mejor educación no garantiza necesariamente mayor bienestar, aun cuando tengan mayor acceso a recursos. Curiosamente, observan que la maternidad en un nivel educativo bajo parece generar mayor número de sistemas de apoyo e incrementa la resiliencia, mecanismos que podrían conducir a un mayor bienestar para la madre.
Otro hallazgo importante es que el estrés por ser madre o padre soltero se puede reducir si la persona cuenta con apoyo de familiares o amigos. Según esta investigación, si la maternidad se posterga hasta la mediana edad el nivel de bienestar, al reducirse las presiones por incertidumbre financiera o laboral, así como tener mayor estabilidad en la pareja. La maternidad a mayor edad suele crear reacciones más positivas, impactar en la satisfacción de la madre y una adaptación más sencilla. No obstante, los autores advierten que otros estudios sugieren las edades tempranas pueden generar menos estrés, especialmente en la etapa de la lactancia y primera infancia, debido a que se requiere mayor energía.
Asimismo, se menciona que, si bien existe un mayor nivel de estrés en las madres que en los padres, esto es debido a la división en las responsabilidades respecto a los hijos, las madres se encargan de las rutinas cotidianas, mientras que los padres suelen tener mayor contacto con sus hijos en actividades recreativas. Por ello se recomienda que las madres tengan espacios durante los fines de semana para jugar, leer, ver películas, entre otras actividades lúdicas con sus hijos. Estas experiencias no solo ayudan a reducir el estrés parental, también ayudan con el estrés laboral al permitir distraerse de las preocupaciones cotidianas.
Finalmente, los autores encontraron que ni la edad y ni el sexo de los hijos impacta en el estrés, ni en el bienestar. Esto me recuerda la frase común que suele decirse a las mujeres embarazadas: “Duerme y descansa mucho porque nunca vuelves a dormir igual”. No importa la edad de tus hijos ni si trabajes o no, siempre ocuparán tus pensamientos.
Es importante revalorar los aspectos positivos de la maternidad. Como dijó la tenista Serena Williams: “Convertirte en madre no significa dejar de ser tú. Significa que ahora tienes aún más razones para ser la mejor versión de ti misma”.
Sobre las autoras:
*Yvette Mucharraz y Cano es profesora del área de Dirección de Personal y Directora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Business School
**Karla Cuilty Esquivel es investigadora en el Centro de Investigación de la Mujer en la alta Dirección de IPADE Business School.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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