Por Carlos Aurelio Hernández González*
Un “prosumer” de energía eléctrica es un consumidor que no solo utiliza energía, sino que también la produce, generalmente mediante fuentes renovables como paneles solares o turbinas eólicas instaladas en su hogar, empresa o comunidad.
Estos consumidores han ganado relevancia en el ámbito energético mundial a medida que las tecnologías de generación distribuida y almacenamiento han hecho posible que los usuarios generen su propia electricidad y puedan inyectar el excedente a la red.
Los “prosumers” representan un cambio fundamental en el sector energético, ya que promueven la descentralización y democratización de la generación. Además, apoyan la transición hacia un sistema más sostenible, confiable y orientado hacia las energías limpias.
En el contexto del mercado eléctrico mayorista en México, los “prosumers” pueden aportar al sistema eléctrico lo que se conoce como “Flexibilidad del lado de la demanda”. Este término se refiere a la capacidad que tienen los consumidores activos para adaptarse y responder a señales externas, ajustando su consumo y, cuando sea posible, su generación de energía (exenta y de abasto aislado) de manera dinámica, en función del tiempo y las necesidades del sistema.
Este tipo de flexibilidad se basa en el uso de recursos energéticos descentralizados e inteligentes, que incluyen herramientas como el control de demanda, el almacenamiento de energía y la generación renovable en sitio.
Al aprovechar estos recursos, los consumidores mexicanos pueden contribuir a crear un sistema eléctrico más confiable, sostenible y eficiente. También se pueden lograr grandes ahorros en las inversiones de transmisión y distribución, al potenciar las capacidades de generación y consumo de los usuarios finales de electricidad.
De acuerdo con un estudio de “Smart Energy Europe” de marzo de 2024, la Flexibilidad del lado de la Demanda (DSF, por sus siglas en inglés) trae tres principales beneficios. El primero se refiere al lado de la oferta de energía, ya que estiman que en Europa para 2030 faltarían al menos 60 GW de capacidad de generación para garantizar la seguridad del suministro durante las horas de mayor demanda (horario punta). El desplazamiento y la reducción de la carga permitirían al sistema mantener la seguridad del suministro al complementar la falta de capacidad de generación.
Habilitar 60 GW de DSF en Europa ahorraría 2,700 millones de euros al año en comparación con la instalación de 60 GW de capacidad de generación máxima.
Activando las tecnologías DSF en el balance europeo, los mercados de los 27 países miembros de la Unión Europea (UE27) podrían ahorrar, para 2030, entre 262 y 690 millones de euros. Este ahorro equivale a entre un 43% y un 66% de los costos de la energía eléctrica.
El segundo beneficio se refiere a la red de distribución. Según los cálculos, se ahorrarían entre 11,100 y 29,100 millones de euros en inversiones necesarias en redes de distribución de baja y media tensión en la UE27 anualmente, de 2023 a 2030.
Por último, los beneficios para los consumidores se traducirán principalmente en ahorros, así como en beneficios indirectos para todos los clientes del sistema a través de la reducción de los precios de la electricidad y menores costos de inversión en la red.
De acuerdo con el estudio, los beneficios directos podrían conducir a una posible reducción de costos para los consumidores de más de 71 mil millones de euros (64%) al año sobre el consumo eléctrico.
Más de 300 mil millones de euros en beneficios indirectos anuales para las personas, comunidades y empresas gracias a la reducción en los precios de la energía en su conjunto, los costos de generación, las inversiones en infraestructura de red, los costos de balancear el sistema y las emisiones de carbono.
Desde Coparmex hemos propuesto #LuzLimpiaParaTodosLosMexicanos, y buscamos impulsar una verdadera democratización del sistema eléctrico a través de las PYMES y los hogares, lo que nos conducirá al futuro de los sistemas eléctricos. Con grandes beneficios para todos los mexicanos, se espera que el gobierno ahorre en inversiones en las redes generales de distribución y que las tarifas de las empresas mexicanas sean competitivas a nivel mundial, generando bienestar compartido para los hogares a través de las inversiones empresariales.
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*Carlos Aurelio Hernández González es presidente de la Comisión Nacional de Energía de Coparmex.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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