En Estados Unidos, cada vez más escuelas están implementando políticas que restringen el uso de teléfonos celulares a medida que aumenta la preocupación por la distracción digital, la salud mental y el rendimiento académico.
La magnitud del problema es significativa. De acuerdo con un informe de 2023 de Common Sense Media, el 97% de los estudiantes de entre 11 y 17 años usan sus celulares al menos una vez durante la jornada escolar. Estos estudiantes pasan una media de 43 minutos en línea cada día durante el horario escolar. Las redes sociales, YouTube y los videojuegos fueron los principales usos del celular por parte de los estudiantes.
Las escuelas ya comenzaron a tomar medidas. Datos del Centro Nacional de Estadísticas Educativas publicados en 2025 muestran que el 77% de las escuelas públicas prohíben los celulares durante las clases. El 38% de las escuelas tienen políticas sobre celulares que restringen su uso también fuera de clase, incluyendo durante los periodos libres, entre clases o durante actividades extracurriculares.
Los legisladores de diferentes estados y los educadores de los distritos escolares de todo el país están implementando diversas soluciones. Algunas se basan en restricciones parciales, mientras que otras aplican prohibiciones totales.
Muchos aún buscan el equilibrio entre el acceso a la tecnología y la minimización de las distracciones.
Sin embargo, lo que sí está claro es que los teléfonos celulares se convirtieron en uno de los problemas centrales que configuran el entorno escolar actual.
El papel de la tecnología en el aula
Como investigadores y profesores que estudiamos la integración de la tecnología para la enseñanza y el aprendizaje, y que también somos padres de niños en edad escolar, creemos firmemente que las tecnologías digitales ya no son complementos opcionales. Se volvieron indispensables en las aulas modernas, actuando como instrumentos versátiles para la instrucción, la colaboración y la participación estudiantil.
Tomemos como ejemplo la transición continua de los libros de texto tradicionales en papel a los digitales. Esta transformación ha ampliado el acceso y creado nuevas oportunidades para el aprendizaje interactivo y personalizado. Abundante evidencia demuestra los efectos positivos de la tecnología en el apoyo a la participación de los estudiantes en clase y su rendimiento académico.
El acceso de los estudiantes a los dispositivos digitales ha mejorado significativamente a medida que las escuelas de Estados Unidos continúan invirtiendo en infraestructura tecnológica. Un informe de 2023 del Centro Nacional de Estadísticas Educativas indica que entre el 94 y el 95% de las escuelas públicas proporcionan dispositivos a los estudiantes que los necesitan, aunque existen disparidades entre los estados.
Un número creciente de distritos está adoptando iniciativas 1:1, garantizando que cada estudiante tenga acceso a un dispositivo personal, como una computadora portátil o una tableta. Estas iniciativas se aceleraron después de que la pandemia de Covid-19 pusiera de manifiesto la necesidad de un acceso fiable a las tecnologías de aprendizaje en las escuelas para todos los estudiantes. Destacan el papel fundamental que desempeña la tecnología en la enseñanza diaria en el aula.
Estas tecnologías tienen un gran potencial educativo. Sin embargo, si no se integran de forma reflexiva y se regulan eficazmente, pueden reducir inadvertidamente la concentración y perjudicar el aprendizaje.
Nuestra reciente revisión sistemática sobre la distracción digital en las aulas, que sintetizó 26 estudios empíricos, identifica tres factores principales que impulsan la distracción entre los estudiantes:
- Los factores relacionados con la tecnología incluían el uso constante de redes sociales, mensajes de texto y la adicción al teléfono celular. Estos representaban más de la mitad de las distracciones reportadas.
- Las necesidades personales, como el entretenimiento, representaban más de un tercio.
- El entorno educativo, incluyendo la enseñanza poco atractiva en el aula, la mala gestión del aula y la dificultad del contenido del curso, explicaba el resto.
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Para abordar estos desafíos, los autores de los artículos que revisamos sugirieron estrategias como enseñar a los estudiantes a controlar su propio comportamiento y concentración, silenciar las notificaciones, establecer políticas claras sobre el uso de dispositivos o prohibir su uso.
Los estudios de nuestra revisión también establecieron una clara distinción entre los dispositivos móviles proporcionados por la escuela y los de propiedad personal. Los dispositivos proporcionados por las escuelas suelen estar equipados con fines educativos, mejorados con mayor seguridad y diseñados para restringir los usos que distraen. Los dispositivos personales están mucho menos regulados y son más propensos a un uso fuera de la tarea.
A medida que las escuelas proporcionan cada vez más dispositivos diseñados para el aprendizaje, el papel de los teléfonos celulares personales en las aulas se vuelve más difícil de justificar, ya que presentan más riesgos de distracción que beneficios educativos.
Leyes y políticas sobre el uso de teléfonos celulares
Varios estados de EU aprobaron leyes que prohíben o restringen el uso de teléfonos celulares en las escuelas, con algunas diferencias notables.
La definición de dispositivos de comunicación inalámbrica varía según el estado. En Michigan, el Proyecto de Ley del Senado 234, aprobado en mayo de 2025, describe un dispositivo de comunicación inalámbrica como un “dispositivo electrónico capaz de, entre otras cosas, enviar mensajes de texto, comunicarse por voz, entretenerse, navegar, acceder a internet o generar correo electrónico”.
Si bien la mayoría de los estados incluyen varios tipos de tecnología en la lista de dispositivos de comunicación inalámbrica, un proyecto de ley de Colorado, aprobado en mayo de 2025, identificó claramente que las computadoras portátiles y las tabletas no se incluían en la lista de dispositivos de comunicación inalámbrica restringidos.
La mayoría de las leyes estatales no especifican si las prohibiciones se aplican tanto a los dispositivos personales como a los dispositivos escolares. Una excepción es el proyecto de ley que Misuri aprobó en julio de 2025, que especifica claramente que su prohibición se refiere únicamente a los dispositivos personales.
Carolina del Norte hizo excepciones en un proyecto de ley aprobado en julio de 2025, permitiendo a los estudiantes usar dispositivos de comunicación inalámbrica con fines educativos. Otras excepciones en el proyecto de ley de Carolina del Norte incluyen una emergencia, cuando los programas educativos individuales de los estudiantes lo requieran, y una condición médica documentada.
En sus proyectos de ley, la mayoría de los estados ofrecen recomendaciones para que los distritos escolares creen políticas de uso de teléfonos celulares para sus estudiantes. Por ejemplo, la política del condado de Wake en Carolina del Norte, uno de los distritos escolares más grandes del estado, se refiere específicamente a los dispositivos personales de comunicación inalámbrica.
Los estudiantes de primaria y secundaria deben silenciarlos y guardarlos entre el timbre de la mañana y el de la tarde, ya sea en una mochila o en un casillero. Para los estudiantes de preparatoria, los maestros pueden permitir su uso durante las clases, pero deben silenciarlos y guardarlos durante el horario escolar. Se pueden utilizar en autobuses escolares con volumen bajo y auriculares.
*Kui Xie es Decano de la Facultad de Educación y Desarrollo Humano, Universidad de Missouri-Columbia; Florence Martin es Profesora de Aprendizaje, Diseño y Tecnología, Universidad Estatal de Carolina del Norte.
Este texto fue publicado originalmente en The Conversation
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