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    'La moneda de cambio del verdadero networking no es la codicia sino la generosidad': Keith Ferrazzi

    Todos conocemos lo que conlleva las actividades tradicionales de relaciones públicas, que va más o menos así: organización de eventos, campañas a corto plazo, comunicados de prensa y cobertura mediática. Estos esfuerzos son momentáneos, efímeros: cuando logran su objetivo, se terminan.

    Las relaciones públicas profundas apuestan por el largo plazo, y por eso tienen un enfoque mucho más estratégico. Su objetivo no son resultados transaccionales, a corto plazo, sino que se centran en la construcción de relaciones duraderas, significativas.

    Conocer personas versus conocer a las personas

    A diferencia de lo que todos pensamos cuando escuchamos “networking”, en la construcción de relaciones no se trata solo de intercambiar palabras amables o mantener una conversación informal durante una tarde. Las relaciones se trabajan, por lo que resulta imperativo, no opcional, dedicar tiempo para conocer a la persona a un nivel más profundo. Esto se hace, por ejemplo, a través de conversaciones significativas, de escuchar activamente sus pensamientos e inquietudes y de demostrar empatía y apoyo genuino.

    Además de la comunicación regular, es bueno procurar espacios para convivir como reuniones informales, asistencia a eventos sociales en conjunto, o colaborar en proyectos e iniciativas.

    Muchas personas, especialmente las que tienen un carácter más servicial, se sienten más cómodas con este cambio de enfoque. Ya no se trata de pedir un favor, sino de intercambiar valor: un día yo te ayudo y mañana tú a mí. En mi experiencia, hay 4 elementos clave que toda actividad de relaciones públicas debe poseer para considerarse como profunda:

    1. Construcción de relaciones: las relaciones públicas profundas priorizan la construcción de relaciones genuinas con periodistas, personas influyentes, clientes y otras partes interesadas. Esto se hace a través de interacciones regulares y reflexivas en lugar de un acercamiento esporádico.

    2. Narrativa auténtica: implica compartir historias auténticas que resuenen con las personas, encontrando gustos y valores en común.

    3. Liderazgo intelectual: la creación de contenido, la asistencia a charlas y la contribución de conocimientos valiosos es muy relevante. Esto ayuda a conocer personas que se verán atraídas a ti por el contenido de valor que generas, en un ambiente menos “forzado” que una sesión de networking.

    4. Compromiso sostenido: en lugar de campañas puntuales, en las relaciones públicas profundas se trata de mantener una presencia constante en el ámbito donde deseas posicionarte, para que en el momento en que alguien necesita lo que tú o tu empresa hacen, tú seas la primera opción en sus mentes.

    ¿Por qué las relaciones públicas profundas son mejores que el networking?

    No deseo insinuar que el networking es obsoleto, pero sí que ya no es suficiente. Del networking debemos pasar a las relaciones profundas si queremos ser estratégicos y obtener más beneficios en comparación con lo que invertimos a nuestros esfuerzos de networking. Aquí hay cuatro ventajas muy importantes de las relaciones profundas sobre el networking:

    • Profundidad antes que amplitud: si bien, el networking implica construir una amplia lista de contactos, las relaciones públicas profundas se centran en cultivar un grupo de relaciones más pequeño y más comprometido. Calidad antes que cantidad.
    • Impacto a largo plazo: las relaciones se basan en la confianza, y de la confianza nace la recomendación. No hay todavía una mejor arma que la publicidad de boca en boca. Si lo primero que te dicen de ti cuando te recomiendan, es que “eres de confianza”, felicidades,  has conquistado la parte más difícil del mundo del networking.

    “Si lo primero que te dicen de ti cuando te recomiendan, es que ‘eres de confianza’, felicidades,  has conquistado la parte más difícil del mundo del networking”.

    • Confianza y credibilidad: las relaciones públicas profundas generan confianza y credibilidad, porque parten del compromiso auténtico y la presencia constante. Esto suele ser más valioso que las conexiones superficiales que pueden surgir solo del networking.
    • Posicionamiento estratégico: permiten un posicionamiento más estratégico como líder experto, lo que tiene efectos duraderos en la reputación de tu marca.

    Para finalizar, no huelga decir que no necesitas convertirte en el amigo íntimo de tus clientes o proveedores, pues la calidad de estas relaciones no se centra en la cercanía sino en la autenticidad: si te distingues por ser confiable, justo, honesto y servicial, tu reputación te precederá, mucho más allá de a donde puedas llegar haciendo networking.

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