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    La persistencia en pobreza laboral sigue siendo una trampa difícil de superar para millones de mexicanos, ya que el 65.8% de las personas que se encontraban en esa situación en el primer trimestre de 2025 permaneció en en la misma condición en el mismo periodo de este año, de acuerdo con un reporte del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

    El dato refleja que para la mayoría de los hogares afectados el trabajo continúa sin ser suficiente para garantizar ingresos capaces de cubrir siquiera una canasta alimentaria básica.

    La persistencia en pobreza laboral es un indicador que forma parte del Semáforo de Movilidad Social que el centro de investigación publica cada trimestre, y se mide utilizando el diseño de panel rotativo de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Inegi, el cual permite dar seguimiento a los mismos hogares durante cinco trimestres consecutivos.

    No obstante, el porcentaje para el año señalado es el menor promedio anual al menos en los últimos 20 años, según datos del CEEY.

    Fuente: CEEY

    La más reciente actualización del semáforo pone en evidencia uno de los principales desafíos del mercado laboral mexicano: tener empleo no necesariamente significa dejar atrás la pobreza. De hecho, apenas el 34.2% de quienes se encontraban en pobreza laboral lograron abandonarla en el periodo señalado.

    Para Gonzalo Hernández Licona, director del Observatorio Social del CEEY, las posibilidades de salir de esta condición están determinadas por factores que van más allá del esfuerzo individual.

    “Una parte de la respuesta de por qué unas personas pueden salir de la pobreza laboral y otras no se encuentra en el origen de las personas, las características de sus hogares y por el tipo de ocupación que desempeñan en el mercado laboral”, dijo según un comunicado.

    Uno de los factores que más pesa es la informalidad. El reporte identifica que el 91% de las personas ocupadas que permanecieron en pobreza laboral trabaja en el sector informal, una proporción que evidencia cómo la falta de seguridad social y de empleos de calidad limita la generación de ingresos suficientes para los hogares.

    Incluso entre quienes consiguieron salir de la pobreza laboral, la informalidad sigue siendo predominante. El estudio señala que el 78% de ellos también se desempeñaba en actividades informales, lo que muestra que el acceso al empleo formal continúa siendo una barrera estructural para amplios sectores de la población.

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    La investigación también detecta que las mujeres enfrentan mayores obstáculos. Entre los hogares que permanecieron en pobreza laboral durante todo ese año, el 43% tenía una jefatura femenina, mientras que entre aquellos que lograron superar esa condición la proporción fue de 36%. Según el CEEY, aunque la diferencia parece moderada, refleja los retos adicionales que enfrentan las mujeres en el mercado laboral mexicano.

    Las posibilidades de escapar de la pobreza laboral también dependen del lugar donde se vive. El organismo encontró que los habitantes de Chiapas, Veracruz, Guerrero e Hidalgo tienen mayores probabilidades de permanecer atrapados en esta condición, reflejando las profundas desigualdades regionales que persisten en el país.

    Otro elemento clave es la capacidad de los hogares para generar ingresos mediante el trabajo. Los datos muestran que quienes lograron salir de la pobreza laboral suelen contar con más integrantes participando en actividades productivas, mientras que los hogares que permanecen en ella dependen frecuentemente de una sola persona ocupada o, en algunos casos, no cuentan con ningún ingreso laboral.

    La diferencia se refleja claramente en los ingresos. Los hogares que consiguieron abandonar la pobreza laboral elevaron su ingreso promedio mensual de 4,300 a 12,700 pesos, mientras que aquellos que permanecieron en esta situación registraron apenas 2,600 pesos mensuales y prácticamente no mostraron mejoría respecto al año previo.

    Para el CEEY, los resultados confirman que la movilidad social en México continúa condicionada por factores de origen, territorio y acceso a empleos formales. El organismo advierte que, sin un mercado laboral más dinámico y con mayor formalización, millones de trabajadores seguirán enfrentando dificultades para convertir su trabajo en una vía efectiva para salir de la pobreza.

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