El aumento de las fuerzas de seguridad federales en Washington D. C., ordenado por el presidente Donald Trump, está exponiendo la flota de autos sin identificación del FBI, lo que podría poner en riesgo su capacidad para realizar su labor más sensible de seguridad nacional y vigilancia, advirtieron nueve empleados actuales y anteriores de la agencia.
El operativo, que según la Casa Blanca tiene como objetivo acabar con los crímenes violentos pero que ha incluido numerosos arrestos por delitos menores, podría dificultar al FBI el combate contra las bandas criminales violentas, los servicios de inteligencia extranjeros y los narcotraficantes, señalaron los empleados consultados.
Todos hablaron bajo condición de anonimato porque no están autorizados a declarar ante los medios.
Como parte del despliegue, agentes del FBI que normalmente realizan su trabajo de investigación fuera del foco público ahora participan más en labores policiales rutinarias en Washington, apareciendo en zonas de alto perfil vestidos con equipo táctico y descendiendo de vehículos sin identificación. Esto tendría como efecto no deseado la posible exposición de dichos autos como objetivos de vigilancia.
Mientras el presidente republicano considera públicamente ampliar su ofensiva a ciudades como Chicago y Baltimore, los empleados dijeron que instan a los líderes a no seguir exponiendo más vehículos de esta manera.
“Cada vez que nos ven salir de vehículos encubiertos con nuestros chalecos del FBI, ese vehículo queda quemado”, afirmó uno de los ocho empleados actuales del FBI que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato. “No podemos usar esos autos para actuar de forma encubierta, ni para vigilar a narcotraficantes, proveedores de fentanilo o espías rusos o chinos, ni para perseguir bandas criminales violentas o terroristas”, añadió un segundo empleado en activo.
Un portavoz del FBI negó las afirmaciones.
“Las afirmaciones de esta historia representan una incomprensión básica de cómo funciona el protocolo de seguridad del FBI: el FBI implementa múltiples medidas para proteger a los agentes en el campo contra amenazas, de modo que puedan seguir haciendo su gran trabajo protegiendo al pueblo estadounidense”, señaló Ben Williamson, subdirector de la Oficina de Asuntos Públicos del FBI, en un correo electrónico.
La dirección del FBI aseguró no haber recibido ninguna de las preocupaciones aquí planteadas y afirmó que, de existir inquietudes de buena fe, los empleados deberían haber acudido a los líderes de la sede central o de la oficina local en Washington, en lugar de difundir “acusaciones descabelladas” a través de la prensa.
La Casa Blanca remitió las preguntas al FBI.
El uso de hasta mil vehículos sin identificación en Washington durante operativos de gran visibilidad ocurre en medio de una creciente amenaza contra las fuerzas del orden, procedente de cárteles, pandillas y naciones hostiles que buscan activamente identificar a los agentes y sus vehículos, dijeron empleados actuales y anteriores del FBI.
“Están poniendo a los agentes federales en una situación de mayor exposición, donde conducen autos encubiertos y participan en acciones de cumplimiento de la ley o patrullaje público muy visibles”, advirtió John Cohen, excoordinador antiterrorista del Departamento de Seguridad Nacional. “Es posible que, sin saberlo, estén comprometiendo la capacidad de ese mismo personal para regresar y participar en investigaciones delicadas”.
Los empleados actuales y anteriores del FBI decidieron hablar bajo condición de anonimato debido a la gravedad de sus preocupaciones y al potencial daño a la seguridad nacional y a la seguridad pública en Estados Unidos.
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‘Es una locura, peligroso y malo para la agencia’
Varios de ellos instaron a poner fin a la práctica de usar vehículos encubiertos en la actual oleada antes de que se expongan más unidades.
“Esto es una locura, peligroso y malo para la agencia”, dijo el exagente del FBI Dan Brunner, quien trabajó en casos relacionados con la pandilla callejera MS-13 antes de retirarse en septiembre de 2023, tras dos décadas de servicio.
“Esto ocurre en Washington D. C., que es la ciudad más saturada de espías y actores extranjeros, así que, por supuesto, estarán allí”, agregó Brunner. “Ya sabes, se están registrando los vehículos y las matrículas de esos agentes”.
Hasta el momento no hay información sobre si actores extranjeros están rastreando los autos de los agentes como el exagente lo señala, aunado a que no presentó pruebas al respecto. Sin embargo, tanto él como Cohen y otros empleados actuales y anteriores del FBI señalaron que los objetivos de investigación —como narcotraficantes y servicios de inteligencia extranjeros— buscan constantemente identificar a los agentes del orden, en particular a los del FBI.
No hay razones, añadieron, para pensar que esta práctica se hubiera detenido durante el refuerzo de efectivos.
“Es una gran amenaza a la que se enfrentan las fuerzas de seguridad de Estados Unidos”, subrayó Cohen, quien actualmente se desempeña como director ejecutivo del programa del Centro para la Seguridad de Internet para contrarrestar amenazas híbridas.
Cohen y varios empleados citaron un informe reciente del organismo de control interno del Departamento de Justicia que detallaba cómo este tipo de información puede usarse contra la aplicación de la ley.
En 2018, un pirata informático que trabajaba para el Cártel de Sinaloa se centró en un empleado del FBI destinado en la Embajada de Estados Unidos en México, accedió a sus registros telefónicos e intervino la red de cámaras de la ciudad para ayudar al cártel a identificar, rastrear y eliminar testigos y fuentes del FBI.
“Esto no es una hipótesis; basta con ver lo que pasó en la Ciudad de México”, dijo un tercer empleado actual del FBI.
Brunner, el exagente, opinó que, como mínimo, deberían reemplazarse las matrículas de todos los vehículos usados en el despliegue. Él y otros empleados y exempleados del FBI plantearon que la agencia debería considerar el uso de otros autos en futuros operativos, ya sea alquilándolos o tomándolos prestados de otras dependencias del gobierno federal.
“Se puede argumentar que una presencia policial muy visible en zonas de alta criminalidad puede servir como elemento disuasorio del delito”, comentó Cohen, exfuncionario del DHS. “Pero, al mismo tiempo, el valor que aporta el gobierno federal a la lucha contra la delincuencia violenta reside en sus investigaciones, que suelen llevarse a cabo de manera que la identidad, los recursos y los vehículos de los investigadores se mantengan, ya sabes, en secreto”.
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Con información de Reuters
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