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    Las principales compañías petroleras no están interesadas en realizar inversiones significativas en Venezuela, afirmó el jueves el secretario del Tesoro, Scott Bessent, lo que pone en duda las aspiraciones del presidente Donald Trump de que se sumen al esfuerzo del Gobierno de EU para reactivar la industria petrolera venezolana.

    Datos clave
    “Las grandes compañías petroleras, que se mueven lentamente y tienen juntas corporativas, no están interesadas”, dijo Bessent al intervenir en el Economic Club of Minnesota, contradiciendo las promesas del presidente Donald Trump sobre grandes inversiones.

    Bessent señaló que sí ha habido interés desde otros frentes, y afirmó que el teléfono del Departamento del Tesoro está “sonando sin parar” con llamadas de “compañías petroleras independientes y personas, wildcatters… que quieren llegar a Venezuela desde ayer”.

    Los “wildcatters” son pequeñas empresas o individuos que perforan pozos exploratorios en zonas no explotadas, una actividad de alto riesgo y alta recompensa que puede conducir al descubrimiento de yacimientos productivos, aunque no tienen la capacidad de producir grandes volúmenes de petróleo que puedan impactar de forma significativa el mercado.

    Los comentarios de Bessent se suman al escepticismo en torno a la insistencia de Trump y otros miembros de su administración en que las grandes petroleras invertirán en las vastas reservas de crudo de Venezuela.

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    Expertos han puesto en duda la certeza de esa participación, señalando obstáculos como la dificultad de extraer el crudo pesado venezolano, la inestabilidad política y económica, el alto costo de reconstruir su deteriorada infraestructura, las deudas que —según las petroleras— les adeuda el gobierno venezolano y los actuales precios bajos del petróleo.

    Cita clave
    “Vamos a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras de Estados Unidos, las más grandes del mundo, entren, inviertan miles de millones de dólares, reparen la infraestructura gravemente dañada —la infraestructura petrolera— y comiencen a generar ingresos para el país”, dijo Trump después de que Estados Unidos capturara al presidente venezolano Nicolás Maduro en una de una serie de operaciones en Venezuela durante la madrugada del sábado.

    Contexto
    Chevron es la única de las tres grandes compañías petroleras estadounidenses que opera en Venezuela. ConocoPhillips y ExxonMobil se retiraron del país en 2007, después de que Hugo Chávez nacionalizara la industria.

    Qué observar
    Se espera que Trump se reúna el viernes en la Casa Blanca con los directivos de las tres principales compañías petroleras.

    Antecedentes clave
    Estados Unidos endurecerá el control sobre el petróleo venezolano para utilizarlo como palanca en sus esfuerzos por instalar un nuevo gobierno, según un plan en tres partes expuesto el miércoles por el secretario de Estado, Marco Rubio. “Estamos en este momento en pleno proceso y, de hecho, a punto de ejecutar un acuerdo para tomar todo el petróleo”, dijo Rubio a los periodistas tras una sesión informativa con senadores.

    Trump también afirmó esta semana que Venezuela transferirá de inmediato entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, que —según explicó Rubio— serán vendidos “en el mercado, a precios de mercado, y luego distribuidos de una manera que beneficie al pueblo venezolano, no a la corrupción ni al régimen”.

    La estatal petrolera venezolana confirmó que está en negociaciones para vender el crudo a Estados Unidos, informó The New York Times. Además, Estados Unidos incautó el miércoles dos petroleros vinculados a Venezuela en el Caribe y el Atlántico que habían evadido el bloqueo impuesto a buques sancionados que entran y salen del país.

    Trump dijo a The New York Times en una entrevista publicada el jueves que el control estadounidense del suministro de petróleo de Venezuela podría extenderse durante varios años.

    Este artículo se publicó originalmente en Forbes US

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