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    Por Rosa Paulina López Pérez* e Yvette Mucharraz y Cano **

    Es frecuente el dilema entre el uso del análisis racional frente a la intuición en la toma de decisiones, especialmente en decisiones estratégicas. Las posiciones directivas enfrentan continuamente problemas que resolver o la necesidad de desarrollar proyectos innovadores en un entorno complejo y competitivo. Esto plantea la pregunta: ¿es posible combinar la intuición con la racionalidad?

    Diversos estudios sugieren que la intuición es una herramienta válida para la toma de decisiones, mientras que otros son escépticos respecto a su fiabilidad y prefieren confiar únicamente en el análisis racional. Sin embargo, en posiciones de liderazgo, el contexto y algunas otras condiciones con frecuencia impiden aplicar un proceso racional al 100%. Por ello, algunos investigadores proponen integrar ambas herramientas.

    La intuición se define como un proceso subconsciente que utiliza datos suficientes para tomar decisiones basadas en una impresión general. Este enfoque suele generar confianza y seguridad en quien decide. Por otro lado, el análisis racional opera mediante una secuencia lógica y consciente que examina el problema desde múltiples perspectivas antes de llegar a una conclusión. Una de las principales desventajas del análisis racional es el tiempo que requiere, ya que implica estudiar variables y calcular posibles escenarios, algo difícil de lograr en situaciones de crisis. En entornos VUCA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad), la intuición destaca por su flexibilidad, agilidad y creatividad.

    No obstante, Okolin y Ogwu (2024) argumentan que ambos procesos están interrelacionados y son necesarios para lograr mayor eficacia, incluso en crisis. Según su investigación, en situaciones rutinarias, la experiencia y la intuición suelen ser suficientes para tomar decisiones rápidas y acertadas. Sin embargo, a medida que aumenta la complejidad, se vuelve necesario un análisis exploratorio que proporcione información adicional y permita elaborar un plan de acción. En estos casos, experiencia y análisis se complementan para evaluar opciones y tomar decisiones.

    En escenarios no rutinarios, la toma de decisiones requiere enfoques analíticos. Uno de los más utilizados es la simulación mental, que implica un análisis deliberado de los posibles resultados futuros de cada alternativa para elegir la mejor decisión. Aunque el análisis predomina, la intuición sigue jugando un papel importante. Los escenarios más complejos son aquellos sin precedentes y con escasez de tiempo, donde no existen referentes previos. En tales contextos, los líderes necesitan complementar análisis e intuición, es decir, combinar experiencia profesional, conocimientos especializados y agilidad mental para generar opciones, evaluarlas rápidamente, y equilibrar entre adherirse a estándares operativos o recurrir a la improvisación y creatividad. Un ejemplo ilustrativo es el aterrizaje en el río Hudson, donde en solo 210 segundos, la tripulación logró un aterrizaje exitoso sin víctimas fatales. El piloto y copiloto integraron de manera efectiva intuición y análisis para tomar decisiones críticas bajo presión.

    Por otro lado, al parecer las mujeres suelen manejar bien los contextos ene crisis. De acuerdo con Zenger y Folkman (2020) en escenarios de crisis como el de la pandemia, las mujeres cuentan con algunas ventajas como: tomar la iniciativa, inspirar, comunicar, innovación, resolución de problemas, entre otros. Varios de estos puntos están relacionados con la inteligencia intuitiva. Asimismo, Bao y sus coautores (2022) indican que los cerebros de las mujeres tienen mayor conexión entre sus hemisferios siendo, una ventaja al relacionar sus emociones, la intuición y la toma de decisiones. Además, muestran mayor precisión y velocidad en su toma de decisiones.

    Complementar los procesos racionales con la intuición parece ser una buena idea, así como la perspectiva masculina y la visión femenina ante un entorno complejo. Sin embargo, es conveniente seguir investigando su interacción para corroborar si Albert Einstein estaba en lo correcto cuando afirmaba que, “la mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional un leal siervo”.

    Contacto:

    *Rosa Paulina López Pérez es profesora del área de Control e Información Directiva de IPADE Business School.

    **Yvette Mucharraz y Cano es profesora del área de Dirección de Personal y Directora del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección de IPADE Business School.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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