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    “La elección de explorar es tuya, ¿te atreves?” dice la publicidad de dispositivos que “calientan el tabaco, pero no lo queman” y prometen una experiencia sin olor a cigarro. Aunque buscan evitar caer en publicidad engañosa, pueden sugerir que el vapeo es una alternativa más segura. Pero ¿lo es?

    El primer cigarro electrónico fue creado en la década de 1960, pero no tuvo éxito. No fue sino hasta 2003 cuando Hon Lik, un farmacéutico chino y fumador, desarrolló un dispositivo tras la muerte de su padre por cáncer de pulmón. Su invento ganó popularidad en China y, para 2007, llegó a Estados Unidos como una posible herramienta para dejar de fumar o reducir los daños del consumo de tabaco. Desde entonces, su uso se ha expandido rápidamente, y para 2021 se estimaban 82 millones de usuarios en todo el mundo.

    Hoy, el término vapeo se refiere a cualquier dispositivo que, mediante batería, calienta un líquido que puede contener nicotina, saborizantes y otras sustancias, produciendo un aerosol que el usuario inhala. A diferencia del humo del cigarro tradicional, este vapor suele contener menos toxinas y en menor concentración. Sin embargo, eso no lo convierte en inocuo.

    Los dispositivos con nicotina —aunque contengan menos que un cigarro— pueden generar adicción, sobre todo en personas jóvenes. Y aunque aún no conocemos todos los efectos a largo plazo, ya existen estudios con información incipiente con respecto a sus efectos en el sistema cardiovascular, neurológico y pulmonar, así como también señales de alerta. En 2019, un brote de 2,807 casos de lesiones pulmonares asociadas al vapeo (EVALI, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos encendió las alarmas.  La mayoría de los afectados eran menores de 35 años y sus dispositivos contenían THC (el componente psicoactivo del cannabis) y acetato de vitamina E, una sustancia relacionada con daños pulmonares.

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    Vaping: ¿menos daño o más riesgo?

    Aunque los cigarros electrónicos fueron pensados como apoyo para dejar de fumar, la evidencia científica aún no es concluyente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda estrategias con eficacia comprobada: acompañamiento terapéutico, tratamientos farmacológicos aprobados y herramientas digitales como apps o mensajes de texto.

    En las últimas décadas, las campañas contra el tabaco lograron grandes avances. Sin embargo, el vapeo ha ganado terreno, especialmente entre adolescentes y jóvenes. Muchos dispositivos imitan objetos comunes —plumas, USBs, marcadores— para pasar desapercibidos. Su diseño y sabores atractivos están claramente dirigidos a un público joven. Lo preocupante es que muchos usuarios adolescentes nunca han fumado antes, pero comienzan a usar vapeadores, iniciando así su contacto con la nicotina, e incluso con cannabis sin que estén conscientes de ello.

    En México, desde el 18 de enero de 2025, la Constitución prohíbe toda actividad relacionada con vapeadores y dispositivos similares. No obstante, la ausencia de leyes secundarias que definan sanciones y responsabilidades ha dejado un vacío legal que ha sido aprovechado por fabricantes y vendedores. A pesar de la prohibición, un estudio de 2024 estima que el mercado mexicano de cigarros electrónicos y dispositivos afines supera los 26 millones de pesos, y que existen alrededor de 5 millones de usuarios de cigarrillos electrónicos, así como aproximadamente 2.6 millones de usuarios de otros dispositivos, sin considerar a los menores de edad.

    Muchos adolescentes y jóvenes desconocen el contenido de estos dispositivos y están convencidos de que son inofensivos. Sin embargo, su organismo, aún en desarrollo, los hace más vulnerables a la adicción y a los efectos nocivos de sustancias como el propilenglicol, la glicerina vegetal y la acroleína, las cuales pueden encontrarse en los cigarrillos electrónicos y provocar daños permanentes. De ahí la importancia de evitar que tengan acceso a estos productos y de asegurar que estén bien informados al respecto.

    En conclusión:

    • No hay información concluyente respecto al uso de cigarro electrónico como estrategia eficaz para dejar de fumar.
    • Todo dispositivo que contenga nicotina puede causar adicción, y es factor de riesgo para daño pulmonar y cardiovascular.
    • Las sustancias que contienen los vapeadores pueden ser peligrosas para la salud.
    • Si fumas y deseas dejarlo, opta por métodos respaldados científicamente.
    • Si nunca has fumado, no empieces con vapeadores: el riesgo de adicción existe, así como para tu salud.
    • Y si tienes hijas o hijos adolescentes, habla con ellos. Infórmate, conversa y acompáñalos. La comunicación y el conocimiento siguen siendo nuestras mejores herramientas para cuidar la salud.

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