Zlatan Ibrahimovic convirtió su ego en una máquina de negocio. Se autodefine como un Ferrari entre los Fiat y un “dios” entre los humanos. Su marca personal encaja perfectamente con el mercado de Estados Unidos. Y Fox le cubre en oro para comentar, a su manera, el Mundial. Y ahora será el VP de programación de dicha cadena.
Ibrahimovic dejó el fútbol en 2023, a los 41 años, para tomar un rol de alto ejecutivo en el Milan. A la espera de resultados como directivo, con el club fuera de la Champions League por segundo año consecutivo, en el set televisivo el legendario delantero sueco arrasa con un estilo directo que se mueve en el límite entre la ironía y la seriedad.
Trabaja en el estudio de Los Ángeles de Fox, dueña de los derechos televisivos del Mundial en Estados Unidos, junto a una leyenda del fútbol como Thierry Henry y al exjugador de la selección estadounidense Alexi Lalas.
Ibra aprovecha al máximo su marca personal. Un jugador que siempre fue polémico y teatral sobre el césped ahora aprovecha esas mismas virtudes frente a las cámaras.
Se ríe de sí mismo, exagera su propia grandeza y dispara opiniones sin miedo a generar titulares. Para una audiencia acostumbrada a que el deporte sea también espectáculo, su mezcla de arrogancia, humor y frases memorables es el producto perfecto.
Este perfil funciona magníficamente en el mercado norteamericano. Es un comentarista que entiende el juego, un ‘showman’ que garantiza entretenimiento y una figura global capaz de enganchar incluso a telespectadores que acaban de acercarse al mundo del fútbol.
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Ibrahimovic, una mina de oro en redes sociales
Su presencia es además una mina de oro para las redes sociales. Y Fox no deja pasar la oportunidad.
Aporta momentos virales, cortes que circulan en redes y un personaje tan definido que convierte cualquier análisis en contenido de alto impacto.
En la fase inicial de su trabajo en el Mundial, Ibrahimovic fue protagonista además de roces más o menos tensos con su compañero Alexi Lalas.
En uno de esos momentos, al debatir sobre Francia, Zlatan marcó distancia con el discurso más crítico de Lalas y dejó una frase que resume bien su personaje.
“Los ignorantes piensan que lo de Francia es arrogancia. En realidad es confianza”, afirmó, provocando la incomodidad del propio Lalas y de Henry.
Los cruces entre ambos se repiten en pequeñas fricciones: Lalas intenta llevar la conversación hacia la narrativa clásica del fútbol estadounidense, mientras Ibra interrumpe, desafía conclusiones o se burla de algunos conceptos.
Esa tensión se convirtió en un choque de estilos que aumenta el debate y, sobre todo, las visualizaciones en redes.
En una de las secciones recurrentes del programa, cuando se habla de los mejores jugadores del Mundial, establece una “jungla” particular: el número uno sólo puede ser Zlatan, y cualquier ‘ranking’ de figuras empieza directamente en el número dos.
Es una broma, pero también una declaración de principios sobre cómo quiere ser percibido: no como un exfutbolista más, sino como el estándar al que apuntar.
A base de análisis y provocación, la marca Ibrahimovic sigue vendiendo. Y el sueco sigue facturando.
Con información de EFE











