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    De acuerdo con diversos analistas y las condiciones favorables de temperatura, así como la alta disposición de nutrientes; el pronóstico para la temporada 2026 señala que se podrían alcanzar entre 30 y 35 millones de toneladas de sargazo acumulado.

    El problema podría afectar no solamente las actividades económicas de al menos unos 30 países de la región, sino que representa -como cada año- un gasto desmedido en paliar su secuela en miles de kilómetros de playa y extensas zonas en el mar.

    Además de los malos olores, las molestias al turismo, los bloqueos de rutas marítimas derivadas de su alta concentraciones en las aguas costeras, son previsibles severos daños ambientales, problemas de salud y deterioro de la imagen de los principales destinos turísticos. 

    Las pérdidas estimadas podrían alcanzar entre $ 4 y 5 mil millones de USD para comerciantes, empresarios, hoteles, aerolíneas, prestadores de servicios, autoridades, hospitales, operadores, líneas de cruceros, pescadores, inmobiliarias, gobiernos locales, restaurantes y clubes de playa, entre otros. 

    El recale de Sargazo es un problema bastante complejo ya que no solamente son toneladas de desechos orgánicos de esta macro-alga sino que llega acumulando químicos peligrosos, pesticidas, herbicidas, plásticos, metales pesados y metaloides, incluyendo el cianuro y el arsénico.

    Su cantidad excesiva limita la disposición de luz y oxigeno en el mar, afectando a mas de 120 especies marinas además de corales y otras plantas acuáticas. 

    En las playas el sargazo se descompone a altas temperaturas, genera no solamente malos olores sino numerosos problemas medioambientales, económicos y sociales. Su proliferación expansivaconsume enormes cantidades de oxígeno, causando anoxia y emitiendo gases tóxicos como amoniaco, ácido sulfhídrico y metano. Su recolección además erosiona la arena de las playas.

    No solo son malos olores, ir al fondo del problema es reconocer que bacterias, parásitos y microorganismos alojados en el sargazo pueden causar severas lesiones, manchas y/o decoloración en la piel, acompañadas de diarreas, nausea, vomito, fiebre, baja de presión y otros efectos secundarios como padecimientos estomacales, respiratorios y dificultad para dormir. 

    Es toda una logística la que se requiere para separarlo de la arena y llevarlo a centros de acopio.

    Las barreras protectoras en el mar cumplen su función, pero representan también altos costos y afectaciones colaterales. En tierra, el sargazo se pudre y sus residuos penetran el subsuelo, alterando el paisaje además de atraer y generar grandes plagas de insectos.

    Depositar el sargazo en tiraderos a cielo abierto –muchas veces clandestinos- para secarlo solo agrava el problema ya que requiere mucho tiempo, continúa emanando gases peligrosos y se mezcla con arena, salmuera, basura y todo tipo de desperdicios y lixiviados. 

    Nuevamente son soluciones de disrupción tecnológica las que pueden atender los efectos más serios del sargazo, una solución que basada en la física de partículas y la colisión de vórtices puede procesar el sargazo, deshidratarlo, demolerlo, inocularlo y transformarlo en un polvo útil para biocombustibles, bioplásticos, nano materiales y biofertilizantes, entre otros aprovechamientos.

    Unidades móviles que pueden operar en tiempo real desde plataformas, barcazas o contenedores todo terreno, escalables, adaptables, que evitan la emisión de gases, reducen el volumen de carga y la huella de carbono, reduciendo costos y generando ingresos.

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    Los sistemas funcionan con los cuidados ambientales necesarios para proteger especies marinas, pueden trasladarse a sitios cercanos a las barreras de contención actuales y evitar la llegada del sargazo a las playas.

    De esta manera, se reduce el bloqueo de luz solar hacia el fondo del mar y se elimina el crecimiento exponencial, congestionamiento y bloqueos de las rutas pesqueras y recreativas, lo que evitaría los daños a las propelas de barcos, yates y lanchas protegiendo -al mismo tiempo- los pastos marinos y corales.

    Las zonas marinas afectadas por la presencia masiva de sargazo pueden ser alimentadas con inyección de nano-oxigenación para remediar la afectación a los ecosistemas. 

    Los colectores en la playa reducen el tiempo de trabajo, mitigan los efectos secundarios y abaten los costos de manera significativa, protegiendo además la salud de visitantes, trabajadores y turistas. Menos molestias, más eficiencia, mejores resultados. 

    Miles de toneladas acumuladas de sargazo pueden transformarse en bio-plásticos, bio-carbón activado y bicombustibles para el secuestro de dióxido de carbono, la potencial adquisición de bonos y ser usado en la remediación de suelos salinos, desiertos y/o devolverle a la selva algo de su fertilidad exhausta.  

    Estas soluciones podrían rehabilitar miles de hectáreas de suelos fértiles y proyectos de zonas productivas y sostenibles en toda la región, generando fuentes de trabajo estables, de alto nivel y la mejora productiva, agregando áreas de industrialización alternativas al turismo.

    La ebullición climática no tiene reversa, los factores que estimulan la formación del sargazo permanecerán durante largo tiempo, toca responder a este problema con la mejor tecnología disponible, una nueva forma de pensar y un modelo de gestión innovador y disruptivo. 

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