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    Por: Sergio González

    Por lo general suele asumirse que el sector del transporte es el responsable de la mayoría de las emisiones de carbono en nuestro planeta. Sorpresivamente, los vehículos contribuyen tan solo con una quinta parte de la contaminación de este tipo. Por su parte, los edificios representan un tercio del uso de energía en el mundo, y 37% de las emisiones de carbono que producen están relacionadas con su consumo energético. 

    Administradores y propietarios de edificios son conscientes de estos datos e incluso intentan implementar medidas que permitan el ahorro de energía para reducir la contaminación y los gastos operativos de sus instalaciones. Sin embargo, es probable que muchos carezcan de las herramientas necesarias para medir adecuadamente los progresos realizados y optimizar sus huellas de carbono y energía. La tecnología puede fungir un papel relevante en la solución a estos problemas.

    Actualmente las compañías enfrentan la presión de inversionistas y agencias reguladoras para eliminar el desperdicio de energía y reducir emisiones de carbono. Incluso más allá de esto, la incorporación de esfuerzos de sostenibilidad en las operaciones de un edificio pueden potencialmente aumentar su valor comercial en el mercado. 

    En México, existen más de mil 75 proyectos comerciales con certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), dentro de los cuales los edificios corporativos que se han construido recientemente buscan tener una mejor relación con el medio ambiente, ahorrar energía, disminuir emisiones y cimentar el futuro de los edificios comerciales. Estos beneficios no son exclusivos de las edificaciones nuevas: en realidad, es posible convertir cualquier edificio en uno inteligente siguiendo algunos pasos.

    Lo primero que debemos hacer es recolectar la información necesaria para una auditoría energética. La meta es conocer el panorama del consumo de energía del edificio en sus condiciones actuales. Este paso también servirá para generar los primeros bosquejos del plan que buscaremos implementar.

    Posteriormente, se debería definir un “punto de partida” correspondiente a los elementos existentes que necesitan mejorarse. La auditoría energética de un edificio se centra en el desempeño de las instalaciones en un punto específico de tiempo. Conocer estos parámetros iniciales permitirá que las acciones tomadas para mejorar la eficiencia energética del edificio sean lo más rentables posibles.

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     Cualquier método para obtener mediciones servirá para sentar las bases de un plan de mejora.

    Dependiendo de los resultados obtenidos debe determinarse un plan de acción. Este consistirá en varios escenarios enfocados a reducir el consumo energético del edificio, considerando metas y necesidades para mejorar el desempeño de las instalaciones.  

    El plan debe incluir un rubro financiero que estime el costo de las renovaciones necesarias para lograr una mejora y el retorno de inversión de cada uno de los escenarios planteados para la administración del consumo energético. Esto puede ayudar a identificar el uso de energía y las emisiones de carbono a nivel de dispositivo; además puede apoyar en crear las posibles oportunidades de mejora de la eficiencia y el potencial ahorro a largo plazo, información que, incluso, puede utilizarse para la solicitud de apoyo económico por parte de alguna institución, si es que existe un programa del gobierno o de alguna organización a la que nos interese apelar.

    Es importante tener en cuenta que en todo momento se debe dar prioridad a la comodidad de los ocupantes del edificio. 

    Esta ruta podría parecer un proceso complicado, sin embargo, en la actualidad existen tecnologías que pueden llevar a cabo la mayoría de las acciones necesarias para trazar nuestro plan de reducción de huella de carbono de manera más eficiente. Dichos avances tecnológicos pueden contribuir a transformar cualquier edificio en uno inteligente que ofrezca mediciones precisas, localice áreas problemáticas, administre el uso de energía de acuerdo con los hábitos y cantidad de ocupantes en diferentes áreas de las instalaciones e incluso, que genere KPIs y sugiera acciones para cumplirlos.

    La tecnología de edificios inteligentes puede generar ahorros de hasta 23% de uso energético en edificaciones de uso corporativo. Particularmente, los sistemas integrados que incluyen HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado, por sus siglas en inglés), iluminación y enchufes, ahorran entre 8% y 18% siguiendo las mejores prácticas apoyadas de análisis de datos y administración operativa.

    Conforme México y Latinoamérica se comprometan a adoptar nuevas medidas que disminuyan la huella de carbono, una gestión integral de energía en los edificios y una mejor comprensión del impacto del carbono, lograremos ciudades más inteligentes.

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    Contacto:

    Sergio González, vicepresidente y gerente general, Honeywell Building Technologies Latinoamérica

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.