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    Abraham nunca imaginó que se dedicaría al arte. Antes se dedicaba a la consultoría, a la construcción. También trabajó en un circo, donde fue mimo y mago. También estuvo por algún tiempo en el seminario. “A raíz de una tragedia familiar empecé con una terapia de arte […] Empecé a pintar. Así fue como todo explotó […] Me interesaba pintar por catarsis. Al principio era como ‘necesito sacar todo, porque algo me va a pasar’ […] Me ayudó”, dice en entrevista para Forbes México.

    Mojica es un artista libre, le fascina la libertad. “Un día pinto un león, otro día pinto una cara, y a nadie le tengo que dar explicaciones […] Quería esta libertad de decir o hacer las cosas”. Abraham recuerda que la primera vez que vendió una pintura fue porque estaba subiéndola a su camioneta. Alguien pasó, la vio y le preguntó si él la había pintado y que si se la podía vender. “Se la vendí. Ahora me encantaría recuperar ese cuadro (dice entre risas)”.   

    Pocas veces ha trabajado con galerías. Abraham comenta que muchas de las ventas de sus cuadros, sobre todo al inicio de su carrera, han sido resultado de circunstancias poco convencionales. “Un amigo italiano fue a mi casa, vio lo cuadros, y se los llevó a su casa en Venecia. Hizo una fiesta e invitó a unos japoneses. A ellos les gustaron, y después me hablaron. Yo pensé que era una broma (se ríe)”. Así fue como el artista se dio a conocer de manera internacional. También ha vendido sus obras en Bélgica, Alemania, Italia y algunos países asiáticos.

    Abraham Mojica
    Abraham Mojica. Foto: © Karina Hernández

    “Me considero un buscador. Siempre estoy buscando algo, experiencias, lo que sea. Busco información, más situaciones, más colores, más tipos de gente. Así ha sido mi vida, siempre buscando algo”.

    Mojica se mueve entre lo abstracto y figurativo; pinta animales, rostros y figura humana, entre otros; usa colores vibrantes y plasma miradas que atrapan. En sus obras aparecen números y múltiples simbolismos. “Los humanos somos muy ritualistas. Nos encanta la simbología”.

    Abraham considera que existen oportunidades para todos, sobre todo en la industria creativa, pero es importante prepararse para alcanzar cualquier meta. “A veces no queremos pagar el precio de estar […] Me puedes decir lo que sea, ‘que estoy en tal situación’, pero tienes que cambiar tu situación para poder llegar a donde quieres llegar. Sí es difícil, pero no creo que existan cosas imposibles. Es hacer lo que tienes que hacer para llegar donde quieres estar”.

    Abraham constantemente está pintando. Tiene una lista de espera de ocho meses. Además, tiene varios proyectos en Europa; y se encuentra en pláticas con la NASA para poner la escultura de dos astronautas en aquella agencia encargada del programa espacial: “Todavía no estamos 100% seguros de que va a pasar, pero hemos platicado con ellos un buen rato”. El artista también busca crear una fundación que le permita organizar las acciones que ha llevado a cabo para hacer llegar sillas de ruedas de Estados Unidos a familias que lo necesiten en México. “Al principio yo me traía las sillas de ruedas en la camioneta, pero ya se empezó a juntar más gente […] Quiero que se haga masivo porque la necesidad de ayuda es increíble, y el cambio que se produce en la gente, también”.