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    De estudiar periodismo en un pueblo en Texas, Dustee Jenkins se dirigió a Washington DC, específicamente en los pasillos del Congreso. Allá trabajó como secretaria de prensa de la senadora texana Kay Bailey Hutchinson y colaboró de cerca en las negociaciones entre legisladores republicanos y demócratas.

    Más allá de la política, Dustee ha tenido una prolífica carrera en las relaciones públicas en el sector privado. Fue directora de Comunicación de la cadena de supermercados Target hasta que, en 2017, fue contratada por Daniel Ek, cofundador de Spotify, como la Chief Public Affairs Officer de la plataforma de streaming.

    Su rol no solo implica la comunicación y las relaciones públicas de la compañía, sino asuntos con gobiernos, contenidos, experiencias y la imagen global de la plataforma. Por ello puede estar una noche en un concierto, al día siguiente en un evento con los artistas del momento, y después tomar un avión para hablar con gobiernos y reguladores de otros países.

    El trabajo de Dustee, quien tiene una gran influencia en Spotify, la ha llevado de Washington a Estocolmo, de Australia a México, uno de los mercados que la compañía considera estratégicos para su futuro.

    “México es uno de los países más importantes que tenemos. Está en el top cinco de usuarios en el mundo y cuando pensamos en engagement es uno de los países con más participación. Es de los mercados que consumen más contenido de manera regular y eso está resultando en mucho crecimiento y mucha oportunidad para artistas que están tratando de expandir su presencia”, dice Jenkins en entrevista.

    La ejecutiva visitó México como parte de las celebraciones por el aniversario 20 de Spotify y dejó claro que la empresa ve al país como una pieza clave dentro del auge global de la música latina, un fenómeno que ya compite directamente con el dominio histórico de la música en inglés.

    “Estamos viendo que la música en español está creciendo más rápido que la música en inglés. Bad Bunny es el ejemplo más claro: es el artista más popular del mundo y no canta en inglés. Hace poco estuvimos en Japón en su primer concierto allá y era impresionante ver al público cantando en español. La música latina se está traduciendo al mundo”, explica.

    La empresa asegura que México se ha convertido en uno de sus mercados más dinámicos. Según datos compartidos por Spotify, la plataforma pagó 8,200 millones de pesos (mdp) en regalías durante 2025, un crecimiento anual de 20%. A nivel global, pagó más de 11,000 millones de dólares el año pasado, un crecimiento de 10% comparado con el año pasado.

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    Dustee Jenkins. Foto: ©Pedro Flores/ Forbes México.

    Una ‘clase media’ de artistas

    El streaming y Spotify cambiaron la industria musical para siempre, pero Jenkins asegura que este cambio no benefició solamente a los grandes artistas, también a los independientes, los cuales ya constituyen una ‘clase media’ más robusta en el panorama musical. Esto es gracias a que Spotify es, en su esencia, una plataforma de contenido con licencia, lo que permite pagar a los artistas por cada reproducción y así combaten el problema que ha aquejado desde hace años a la industria: la piratería.

    “Antes sucedía que había superestrellas globales, pero ahora hay una clase media, digamos, de artistas que están teniendo un gran éxito. Es sobresaliente. Y queremos asegurarnos de que esa clase media continúe creciendo, adicional a que más personas lleguen a esa categoría para que también puedan incrementar la cantidad de dinero que se están llevando a sus bolsillos”, asegura Dustee.

    La ejecutiva recuerda que Spotify tiene actualmente más de 750 millones de usuarios, entre los que usan la versión gratuita y los que pagan la premium, y ese ‘pastel’ está creciendo cada vez más y los creadores y sellos musicales se están llevando una rebanada más grande.

    Para la tecnológica de origen sueco, el crecimiento de los artistas latinoamericanos también es una validación de la apuesta que la plataforma hizo desde hace años por la recomendación algorítmica y el descubrimiento musical global. Jenkins sostiene que la compañía ayudó a abrir mercados que antes estaban dominados por las grandes disqueras y las barreras geográficas.

    “Siempre pensamos que, si ayudábamos a las personas a descubrir más música, eventualmente se iban a enamorar de la música latina. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo”, señala.

    Además, destacó un fenómeno que considera especialmente relevante: el fortalecimiento del consumo de música local dentro del propio país.

    “Cuando analizamos el Top 50 de México, alrededor de 70% del contenido es música mexicana y eso es sobresaliente. Siempre observamos si las audiencias locales están escuchando contenido generado en su propio país porque eso habla de una escena cultural fuerte. México no solo está exportando música al mundo, también está consumiendo su propia música”, afirma.

    Y esto también ayuda a los artistas a que vean Spotify como una fuente de ingresos en crecimiento. La compañía dice que más de la mitad de los 8,200 mdp pagados en regalías a artistas mexicanos en 2025 vienen de reproducciones fuera de México.

    Competencia y reguladores

    Spotify ha mantenido una batalla legal contra su principal competidor: Apple, pues los desarrolladores tienen que pagar una comisión de hasta 30% para estar en el ecosistema de App Store, mientras que su propia plataforma, Apple Music, no tiene que pagar, lo que supone una barrera para la competencia.

    “Nosotros pagamos aproximadamente 70% de cada dólar que ganamos a los artistas y titulares de derechos. Apple quiere cobrar 30% por cada transacción. Si tú pagas 70% y luego tienes que entregar otro 30%, literalmente te quedas con cero. No creemos que eso sea justo”, dice Jenkins.

    La ejecutiva aseguró que el problema no afecta únicamente a Spotify, sino también a startups y desarrolladores digitales que dependen de plataformas móviles para distribuir sus servicios.

    “No es solamente Apple contra Spotify. Es Apple contra la industria digital. Imagina lanzar una startup y tener que entregar 30% de cada dólar que ganas. Es muchísimo dinero para cualquier emprendedor”, agrega.

    Además de las batallas con la competencia, Jenkins reconoce que buena parte de su trabajo consiste en explicar a gobiernos y reguladores qué hace realmente la empresa y cómo se diferencia de otras compañías tecnológicas.

    “Es muy fácil poner a todas las empresas tecnológicas en la misma categoría, pero Spotify es muy distinto a una red social. Nosotros somos una plataforma de contenido con licencia. Queremos ser un hogar para música, podcasts y pronto audiolibros en México. Parte de mi trabajo es ayudar a los reguladores a entender esas diferencias”, afirma.

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