Giannis Antetokounmpo nació y creció en Grecia, hijo de inmigrantes nigerianos que se ganaban la vida vendiendo lo que podían en las calles de Atenas. Cuando a los 12 años empezó a jugar baloncesto, era difícil imaginar que seis años después iniciaría una prometedora carrera en la NBA, donde alcanzó el título de campeón en 2021 y es considerado, gracias a su talento y liderazgo, uno de los mejores jugadores de la liga y el mundo. Forbes México conversó con él a propósito del relanzamiento del Breitling Chronomat, pieza diseñada por la prestigiosa casa relojera suiza de la que el baloncestista griego es embajador.
¿Cuál fue su primer trabajo?
Oh bueno, me estás haciendo ir muy muy atrás en el tiempo. Yo tengo una historia diferente a la de mucha gente. Cuando era niño vendía cosas en la calle junto a mis padres en Grecia. Recuerdo que cuando tenía unos 4 años vendía esmalte de uñas. Mi mamá me entregaba una cajita con los esmaltes y yo estaba ahí sentado junto a ella, que además vendía lentes de sol y otros productos a las personas que pasaban por la calle, o a veces solo porque ella estaba atendiendo a otros clientes. Ese es el primer recuerdo que tengo, tener que negociar con las señoras que preguntaban el precio del esmalte de uñas y querían que les diera una rebaja. “No, no, no puedo dejárselo a 100 dracmas, mi mamá me ha dicho que son 200”, les decía.
Imagino que todo el dinero que ganaba con esas ventas era para su familia, ¿pero recuerda qué hizo con la primera paga propia que recibió?
Claro, el dinero que ganábamos de la venta iba todo para mis padres, así pagábamos la renta y los otros gastos de la familia. Pero cuando llegué a la NBA y recibí mi primer cheque recuerdo que compré un coche para mi papá. Yo llegué a Milwaukee con 18 años y desde el inicio estuve intentando traer a mi familia conmigo, pero todo el proceso tardó unos meses. Cuando finalmente conseguí que vinieran, le compré a mi papá un auto para que pudiera moverse y llevar a mis hermanos a la escuela. Todavía tengo ese auto, es un GMC Yukon Denali. Mi padre falleció hace nueve años y no puedo deshacerme del coche, lo tendré conmigo siempre.
Su vida ha cambiado de una forma radical en los últimos 20 años. ¿Ha pensando en qué lecciones aprendió de esas largas horas de trabajo en las calles de Grecia?
Ver a mis padres trabajar así, y trabajar yo con ellos, desarrolló mi personalidad, mi carácter. Esa experiencia me formó. Así que cuando llegué a la NBA, todo se me hacía fácil. Mi trabajo aquí es ir al gimnasio, entrenar, mantener una disciplina. Cuando digo que voy a hacer algo, lo hago. Soy una persona extremadamente disciplinada y comprometida. Esos sacrificios que hice tan joven hicieron que, al encontrarme luego con la estructura propia de la NBA, todo fuera mucho más sencillo, porque he trabajado toda mi vida.
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¿Ha tenido mentores en su carrera?
Mis padres, sin duda. Ellos han sido los más importantes, han sido siempre un ejemplo para mí. Y junto a ellos también personas con las que he compartido la cancha en el pasado, con quienes he podido hablar y que han confiado en mí, personas como Kevin Garnett, Kobe Bryan, Scottie Pippen, Jason Kidd…
En la NBA se le reconoce como uno de los grandes líderes, ¿cómo definiría su estilo de liderazgo?
A través del ejemplo. Siempre, siempre a través del ejemplo. Nunca le pediría a mis compañeros algo que yo no estoy dispuesto a hacer. Puede parecer que no soy un jugador que hable demasiado. No crecí en Estados Unidos, mi idioma materno no es el inglés, por eso quizá al inicio de mi carrera hablaba poco, prefería escuchar mientras seguía aprendiendo el idioma y ganaba confianza. Luego he ido sintiéndome más cómodo, sabiendo bien qué puedo aportar y hablando más en la cancha. Pero sobre todo siempre he liderado con el ejemplo y siempre he puesto al equipo delante, nunca he pensando en mí sino en el bien del equipo. Uno no llega lejos en la vida siendo egoísta y pensando en uno mismo. No sé si sabes esto pero en las manadas de lobos, el líder va siempre detrás. Yo me identifico con eso, en el equipo yo soy uno más y me trato a mí mismo como si fuera un novato, como si estuviera en mi primer año en la NBA, y estoy dispuesto a hacer lo que el último jugador del equipo está dispuesto a hacer para ascender y contribuir a la victoria.
¿Cuáles considera que son sus mayores logros?
Mis hijos y mi esposa. Es lo mejor que me ha ocurrido. Me aportan tanta paz y claridad acerca de lo que quiero en la vida, me han enseñado lo que es realmente importante.
¿Qué otras pasiones tiene además de su familia y el baloncesto?
Me encanta jugar ajedrez, juego mucho ajedrez online. Y soy muy apasionado respecto a dar a la comunidad de vuelta, creo que es muy importante ayudar a la gente, inspirarla y hacer lo que uno pueda para que otros alcancen sus sueños y sus metas. Y últimamente me he aficionado a los relojes.
¿Cómo empezó a interesarse por la relojería?
Allá por 2020 mi hermano me trajo un reloj, era un regalo por haber sido elegido para el All Star Game de la NBA. Yo no soy una persona muy materialista, no me compro muchas cosas, pero mi hermano trajo este reloj, un Breitling, y me contó acerca de la historia del reloj y de la marca. Me explicó cuán especial era un reloj así, la cantidad de horas que se necesitan para confeccionar un reloj, el equipo de personas que hace falta, y me pareció muy interesante. A partir de ahí empecé a aprender más. Fui a tiendas de relojes, empecé a leer al respecto en revistas y a comprar algunos. Fui armando una pequeña colección y usarlos, hasta que un día Breitling se acercó, me dijeron que habían visto que me gustaban los relojes y les gustaría trabajar conmigo, que fuera un embajador de la marca, porque creían que compartíamos valores. Y el resto es historia, trabajo con ellos desde hace cinco años.
¿Qué significa para ti personalmente un reloj?
Creo que los relojes concentran historia, la historia propia del reloj y la de uno. Es un objeto que uno puede heredar a sus hijos, que habla de la propia vida, que sirve para valorar el tiempo. El tiempo es una cosa que uno nunca puede recuperar y un reloj te enseña a valorar eso, así como la historia de su dueño. Mi padre nunca tuvo un reloj, pero hay personas en mi vida que han sido importantes para mí, mentores, que han tenido un reloj por 20 o 25 años y me lo han regalado, y yo siento que esa persona me ha entregado 25 años de su vida, de su experiencia, de su historia personal. Es algo hermoso.










