El desarrollo y estabilidad económica no es un proceso suave y continuo, es más uno disruptivo, en constante transformación, capaz de identificar y aprovechar nuevas oportunidades comerciales o de producción, así como convertir los récords macroeconómicos en desafíos.
Al cierre del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, los indicadores revelan condiciones financieras favorables, aun en las turbulencias internacionales. La transición genera, a su vez, expectativas de certeza y confianza, alentadas por las designaciones de Claudia Sheinbaum para el próximo gabinete presidencial y el acercamiento con grandes inversionistas, como Goldman Sachs.
Las oportunidades expuestas por la coyuntura internacional, sobre todo el nearshoring, demandan dos aspectos centrales de los cuales hay garantía: solidez del Estado de Derecho y seguridad.
Si el crecimiento económico es, como afirmaba Joseph Schumpeter, un proceso de destrucción creativa para la generación de nuevas oportunidades, el reto está en aprovechar las tecnologías, productos y métodos de producción en esfuerzos simultáneos desde diferentes espacios gubernamentales, empresariales y ciudadanos. Ser creativos sobre la base de lo alcanzado.
Uno de los desafíos será asegurar la estabilidad macroeconómica y financiera, revelada en los niveles de la Inversión Extranjera Directa con un aumento de 20.3 mil millones de dólares o el récord en reservas internacionales con 221.7 mil millones de dólares.
Hay un enorme potencial de crecimiento frente a la relocalización de las cadenas productivas, no solo en la generación de inversiones y empleos, también en la creación de condiciones urbanas para la habitabilidad en las zonas donde se instalen plantas.
La vecindad con Estados Unidos y el TMEC son factores que pueden hacer de México el principal beneficiario del nearshoring; fortalecer condiciones como la seguridad pública —disminución de la incidencia en delitos que afectan a las empresas, como la extorsión o el robo a transportistas— y el marco regulatorio es un desafío sobre el cual hay evidencias alentadoras.
El modelo de seguridad previsto por Sheinbaum, similar al que implementó como Jefa de Gobierno de la CDMX y desarrollado por Omar García Harfuch —próximo secretario de Seguridad y Protección Ciudadana— que posibilitó una baja de prácticamente 60 por ciento en delitos de alto impacto y una mejoría en la percepción de hasta 30 puntos porcentuales detona confianza.
Al desafío económico se suma el político, frente al cual los mercados financieros son particularmente sensibles, pero donde las señales son transparentes: continuidad y profundización de un modelo que ha generado estabilidad.
Contacto:
Salvador Guerrero Chiprés es presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.
TW: @guerrerochipres
www.consejociudadanomx.org
Twitter: @elconsejomx
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