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    El tango nació como una danza que se practicaba entre hombres (para más tarde impresionar a las mujeres), al principio del mil novecientos en los barrios marginales de las orillas de la boca del Riachuelo de la desembocadura del Rio de la Plata.

    Pero ahora, en el siglo veintiuno, una nueva vuelta de página involucra a este género musical: un aluvión de cantantes femeninas han llegado a ‘perfumar’ la escena porteña con nuevos aires. Situaciones impensables hace décadas, hoy se dan con total naturalidad como por ejemplo que una mujer sea la que “saque” a bailar a un hombre o que “lleve” al hombre en la danza.

    Al calor de esta renovación en la escena tanguera argentina han surgido gran cantidad de interpretes de tango femeninas, auténticas voces que dan un nuevo giro a este ambiente artístico tan particular. Conozcamos a algunas de ellas:

    Karina Montaner

    Con su altura y su figura imponente, Karina Montaner, es una voz que resuena melodiosa las palabras de los tangos más intimistas y costumbristas del repertorio de la música rioplatense; suele cantar en Malevaje de La Boca, a veces acompañada del increíble guitarrista, Mony López, entre otros músicos de la escena local.

    Karina Montaner y Mony López. Foto cortesía.

    Karina es además una generosa productora de eventos que no tiene empacho de invitar a su escenario a quien tenga algo importante y artístico que decir. “Me crie entre músicos, mi padre era guitarrero y cantor, a mi casa venían Juanjo Domínguez, Andrés Vignola y un montón más de cantores, mi escuela es esa, autodidacta. Si la canción no me llega al alma, a los huesos, no la puedo cantar y elijo mi repertorio respetando eso”.

    Karina admite que aún hoy sigue siendo complicado ser mujer del tango, “pero por suerte cada día somos más las cantantes femeninas”. De ellas, Karina Montaner recomienda escuchar a Lidia Borda, Nelly Omar, Maria Graña, Inés Cuello y Viviana Scarlassa, todas interpretes femeninas de tango actual.

    Sandra Macri Pugliese

    De inmediato, se apresura a contarnos que nada tiene que ver con el expresidente de Argentina, y¸ella es una de las incipientes cantantes de tango que, en su caso, con un estilo arrabalero, pinta la aldea en su repertorio de clásicos.

    Esta porteña cuyo primer amor fue el folclore que baila y canta desde sus doce años, sucumbió al bandoneón de su abuelo, quien tocaba tangos, y la empezó a llevar a La Cantina de los Tanos, en Boedo. Sandra dice, “mi espíritu rebelde también me llevó a tener también una época muy rockanrolera; pero como mi papá cantaba tango, la sangre tira mucho y las historias de la vida me llevaron, en la madurez, a cantarlo”.

    Se la puede ver en Taconeando, en Casablanca, en El Moliere, “pero donde más me gusta cantar es en el centro Cultural Homero Manzi”, y lo hace junto a Pablo Valle (piano) y Rodrigo Mercado (bandoneón) que son los músicos que más le gustan y tiene el placer de que la acompañen en muchas veladas.

    Sandra Macri Pugliese. Foto cortesía.

    Sandra Macri Pugliese, apuesta a la movida independiente y es su propia productora, piensa que esa “es la manera de que la mujer pise fuerte en el ámbito tanguero”.

    Selva Negra

    Una interprete sin igual. Selva Negra es notable por su alto registro e impecable ductilidad que le permite ir de agudo a grave con una soltura, sentimiento y espontaneidad, solo equiparable a las grandes figuras del genero.

    Selva es oriunda del barrio de La Boca, lugar que fue cuna de taitas y malevos, un arrabal imprecindible de la capital argentina, hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

    Selva sostiene que viniendo del interior del país y siendo norteña, de Jujuy, la influencia bagualera es lo más notable en ella desde que empezó a cantar tango en el 2012 cundo llego a Buenos Aires.

    Selva Negra. Foto cortesía.

    Incansable investigadora e interprete del folklore latinoamericano, pero su corazón cayó rendido ante el 2×4, y recomienda oir atentamente a sus admiradas Eliana Sosa, Julieta Lazo y Marina Rios. Se la puede ver cantando en peñas que ella misma organiza en su barrio.

    También vale mencionar a dos cantantes con amplia trayectoria, Mabel Mendoza y Andrea Alba, que se presentan en Avellaneda y en la capitalina Catedral del Tango, respectivamente.

    El tango femenino se constituye como un naciente valuarte de la Ciudad de Buenos Aires que apunta a consolidarse firmemente en Argentina y desde allí, proyectar a mostrarse en el resto del globo.

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