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    Las encuestas son una parte relevante de los procesos electorales. Son herramientas para investigar lo que les interesa a los electores, cuáles son sus expectativas, que esperan de los candidatos. Nos ilustran respecto de cómo toman sus decisiones y nos señalan los tópicos, temas y tendencias críticos. Por supuesto, son necesarias para planear la campaña, desarrollar estrategias y reaccionar eficientemente durante la progresión de la misma.

    Desde el punto de vista propagandístico y de comunicación política, estos instrumentos son parte de la contienda entre partidos y candidatos. Las preferencias reportadas ayudan a persuadir, activar y movilizar a lXs ciudadanXs; dan cuenta de sus tendencias de opinión y sirven como punto de partida para seleccionar formatos, posicionamiento, contenidos y discursos, entre otras cosas.  

    En este sentido y hasta la ultima semana de agosto; la primera tendencia clave señala que -en las encuestas realizadas a nivel nacional- Kamala Harris mantiene una tendencia alcista desde el final la Convención Demócrata con lo que ha logrado aventajar a Donald Trump (con un promedio de 4 puntos arriba).

    Sin embargo, es necesario recordar que el sistema electoral de los Estados Unidos funciona con base en un determinado número de votos por estado; por lo que -aun sumando el mayor número de sufragios individuales- un candidato puede perder la elección si la suma de votos por estado no es la mayor (cosa que ya ha ocurrido anteriormente y precisamente a candidatos demócratas).     

    En el análisis a nivel estatal, la competencia toma otros tintes pues Trump y Harris mantienen su fuerza en sus bastiones partidistas, compiten con ventajas cercanas al margen de error en los fluctuantes y en los llamados estados bisagra la lucha es aún mas cerrada. 

    Ningún bando pierde oportunidad para mostrar un sondeo que le favorece, mismo que es contestado por otro de su rival casi de inmediato, los medios juegan su parte en esta contienda paralela y el interés de millones de internautas y comunidades se enciende ante cada episodio de la agenda de campaña.

    Todo tipo de estudios, metodologías, segmentos y análisis circulan destacando, amplificando y algunas veces hasta tergiversando los resultados objetivos. Lo cierto es que las encuestas han vuelto a tomar un protagonismo que a la vez refleja el mayor involucramiento de la sociedad en el proceso en general.

    Según las encuestas y en materia temática, Donald Trump está a la vanguardia en economía, empleo, inversión e inmigración, esas son sus fortalezas. A la gente le preocupa de sobremanera el costo de la comida, los insumos básicos, el alquiler de vivienda, deudas personales, la compra de un vehículo, es decir, las promesas del sueño americano.

    De acuerdo con los datos, los electores lo perciben como una persona pragmática, sin mordaza, sin remordimientos, quizá hasta sin escrúpulos, pero con un halo de empresario eficiente, resuelto y resolutivo con un instrumental de habilidades para resolver los problemas que les aquejan y empujados por la nostalgia de tiempos mejores.

    Su agresividad también es bien vista en temas como seguridad y migración, ha encontrado una mina de votos en quienes se sienten desplazados, incomodados y hasta amenazados por la presencia de ilegales a los que se pueden achacar las culpas y responsabilidad de todos los padecimientos de la sociedad americana.

    Por el lado de Kamala Harris, sus puntos fuertes están las áreas de libertades y derechos, tecnología y medio ambiente. Ha logrado ubicarse como la preferida en los segmentos de mujeres y jóvenes. Adelanta también en los votos latinos, las minorías migrantes de otras regiones y el sector afroamericano.

    Derivado del balance desfavorable en economía y migración, Harris tuvo que hacer ajustes importantes en su discurso al respecto; siendo ahora más puntual y precisa, destacando sus virtudes administrativas en aspectos como empleo, inversión, vivienda, seguridad social y salud.

    A fin de cerrar la brecha ante Trump, Harris también se vio obligada a reforzar y hasta endurecer su postura en materia de seguridad de las fronteras y el necesario cumplimiento de la ley para resolver la situación migratoria de miles de familias. Medidas necesarias reflejo de las tendencias mostradas precisamente por esos estudios de opinión.

    En este sentido, a la nominada demócrata la ciudadanía le concede mayor vitalidad, sensibilidad y energía personales. Es la opción liberal y moderada ante el conservadurismo radical del opositor republicano. En el juego de roles es la mujer empoderada, capaz, innovadora, disruptiva, inconforme, más cercana y accesible, menos poses, menos pretensiones. Mejor en la toma de decisiones y más confiable.

    Trump es considerado como el reflejo del americano tradicional pero triunfador; aparece como el prototipo de lo que implica la gestión de vida basada en el éxito a toda costa y sobre quien sea necesario, aspiracional, superior, impositivo, un estilo extremista y opulento pero deseable. Sin embargo, con el riesgo de la incertidumbre y explosividad que le caracterizan.

    Finalmente, si las encuestas no te interesan políticamente, ahora también puedes jugar y apostarle al ganador de la elección, checa las probabilidades, revisa el momio de los debates, arma tus quinielas y podrías pegarle al gran premio.    

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