Después de la pandemia surgió la necesidad de líderes inclusivos y de organizaciones que ofrezcan al personal seguridad psicológica, de acuerdo con expertos.
El mejor talento y rendimiento lo tendrán las compañías que prioricen la diversidad y la inclusión, aseguraron en una charla sobre el liderazgo que hoy día se precisa en las organizaciones.
Alejandro Pérez Galindo, Socio de People Consulting / Work Force Advisory en EY, aclaró que los líderes inclusivos son quienes aprovechan la diversidad de género, edad, etnicidad o preferencias sexuales para lograr los mejores resultados en los negocios.
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Aclaró que la diversidad incentiva la innovación y aumenta la agilidad en las organizaciones.
Claudia Arnal, socia fundadora de la consultora ReKonecta, coincidió en que las tendencias de capital humano llaman a liderar con empatía.
Se requiere que el líder tenga adaptabilidad y firme dedicación al desarrollo integral de cada colaborador, sostuvo.
“Así es como se construyen equipos verdaderamente innovadores y resilientes”, expresó.
Renata Maldonado, directora de Recursos Humanos de Natura, aclaró que el bienestar de los trabajadores es diverso, aunque el líder debe saber gestionar esa diversidad.
Comentó el líder debe entender su papel como gestor de talento, de personas, incluso de las vulnerabilidades de los integrantes del equipo.
Empresas deben otorgar seguridad psicológica
“Una empresa que tiene una alta seguridad psicológica es aquella que de alguna manera está creando los espacios para que la gente pueda ser ella misma”, dijo la experta Claudia Arnal.
Detalló que para que el personal sienta seguridad psicológica, la organización debe ofrecer cinco componentes básicos:
El primero es autoexpresión, que se refiere a la capacidad de decir lo que tengo que decir en cualquier momento.
El segundo componente es la conexión, que trata sobre la profundidad y cantidad de conexiones logradas desde la confianza, donde el colaborador se sienta como en casa.
El tercer componente es la autonomía, que se refiere a que el empleado tenga la capacidad de decidir cómo, cuándo y dónde, y no tenga a su jefe detrás todo el tiempo.
El cuarto componente es capacidad de progreso, es decir, tener claridad de expectativas de crecimiento dentro de la organización.
Y finalmente, capacidad de ser parte de la historia, porque todos tenemos la necesidad de ser parte de algo mayor que nosotros, completó la especialista.
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