Derribar viejas concepciones relacionadas con el sistema bancario, como el supuesto acceso para pocas personas, requiere una construcción social y económica acompañada de políticas públicas bien articuladas y la intervención del Estado.
Las crisis de 1982, 1995 y 2008 dejaron heridas de las cuales no fue sencillo recuperarse. La nacionalización de la banca marcó un hito en la intervención estatal, pero también sembró dudas sobre la estabilidad de las políticas económicas. El “error de diciembre” expuso la vulnerabilidad bancaria frente a la liberalización desmedida del mercado financiero, con un Fobaproa de profunda desconfianza ciudadana. En 2008, el sistema financiero mostró debilidades, sobre todo en términos de confianza y acceso al crédito.
Estos episodios comparten un denominador común: una desconexión entre las políticas financieras de los gobiernos y las necesidades de la población, especialmente de aquellos sectores sin acceso al sistema bancarizado.
Bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador se adoptó un enfoque caracterizado por la disciplina fiscal, austeridad y combate a la corrupción, reconocido en sus resultados por el presidente de la Asociación de Bancos de México, Julio Carranza, quien conoció la semana pasada las capacidades operativas del C5 a través de las líneas 911, 089 y la recién creada contra la extorsión, 55 5036 3301.
La Presidenta Claudia Sheinbaum, con la precisión programática que la caracteriza, ha profundizado 1) el control del endeudamiento; 2) la estabilidad cambiaria; y 3) la contención de la inflación, elementos centrales de una mayor confianza en el rumbo económico.
Ese ambiente de certidumbre se refleja en un crecimiento de casi tres veces en el crédito bancario al sector privado en los últimos diez años o en el hecho de que el 66 por ciento de las adquisiciones de bienes de consumo duradero sea por esa vía, sin la cual no sería posible el sueño de la clase media: una casa o un auto.
Desde la Ciudad de México, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, acompaña esta visión programática con el impulso a cooperativas financieras y el desarrollo de un sistema de cuidados. Su enfoque no solo busca incluir a más personas en el sistema bancario, también reconoce y apoya a quienes no pueden acceder a él, especialmente mujeres. Una visión de construir economía desde abajo
Además, a nivel nacional la derrama económica de las cooperativas genera 354 mil millones de pesos al año, de los cuales, 14 mil millones son de sociedades cooperativas y el resto de empresas de economía social. En la capital nacional aproximadamente el 1.5 por ciento de la población ocupada trabaja en cooperativas.
La confianza en el sistema bancario ha dado un giro positivo. La idea de exclusividad para unos cuantos queda rezagada frente a un modelo que combina estabilidad, inclusión y visión de futuro.
Contacto:
Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.
X: @guerrerochipres
www.c5.cdmx.gob.mx
Twitter: @C5_CDMX
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