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    Por Gisselle Ruiz Lanza*

    La inteligencia artificial (IA) es uno de los puntos de inflexión más importantes de los últimos años en términos de tecnología y evolución humana. Desde la creación de imágenes y videos hiperrealistas, la automatización de procesos complejos, hasta detección temprana de enfermedades que ayudan a salvar vidas; la IA generativa y otras soluciones basadas en esta tecnología están redefiniendo lo que es posible. De hecho, acorde con McKinsey (2024), muchos de los proyectos de IA que se están implementando actualmente contribuyen al menos a uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, con un enfoque particular en la salud. Sin embargo, para que la IA realmente beneficie a todos, su desarrollo e implementación deben regirse por principios éticos sólidos y una gobernanza responsable. Construir una IA beneficiosa para la humanidad exige ser construida sobre cuatro pilares fundamentales: gobernanza interna y externa; investigación y colaboración; desarrollo de productos y soluciones que faciliten un desarrollo responsable, y un enfoque inclusivo y accesible de esta tecnología para todos.

    En 2019 la UNESCO publicó y luego revisó la “Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial”, un documento con observaciones y consideraciones a tomar en cuenta para el desarrollo e implementación de tecnología de IA en empresas, sociedad y gobiernos. A grandes rasgos, el documento toma en cuenta temas como la gobernanza de los negocios, cuestiones de seguridad y manejo de datos, cooperación entre diferentes actores, el medioambiente, así como la implementación en áreas como la cultura, economía, salud y trabajo. Desde entonces compañías y organizaciones han tomado estas recomendaciones y han adaptado varios conceptos y prácticas a sus políticas internas para asegurar que el avance no solo de la IA, sino de la tecnología en general, sea ética.

    La gobernanza interna juega un papel vital en el desarrollo responsable de la IA. Esto implica establecer lineamientos claros para las prácticas de IA, desde la selección de datos hasta la evaluación del impacto social. Es crucial priorizar el respeto a los derechos humanos, la transparencia, la inclusión, la equidad, la supervisión humana de los modelos, la seguridad, la confiabilidad y el cuidado del medioambiente en cada etapa del proceso.

    En este contexto, la confianza es uno de los valores intangibles más importantes para cualquier organización, por lo que el desarrollo de cualquier empresa que realice soluciones y herramientas para IA debe de considerarlo como una de sus prioridades. Para ello, la transparencia y la “explicabilidad” son cruciales, así como la seguridad de los datos dentro de los lineamientos de gobernanza interna, por lo que no podemos tratar los modelos de IA como “cajas negras”. Debemos ser capaces de comprender cómo funcionan, cómo toman decisiones y qué datos utilizan. Por lo mismo, el entrenamiento de estos modelos debe ser cuidadoso y utilizar información que sea confiable y de calidad, sin sesgos y sin errores. De lo contrario, los modelos de IA pueden amplificar respuestas erróneas y aumentar posibles prejuicios.  

    Las acciones y reglas internas como las que he mencionado brevemente a menudo se construyen y benefician de la colaboración y el diálogo abierto entre distintas industrias del sector privado, gobiernos, la academia y la sociedad civil. Adicionalmente, existen organizaciones y grupos dedicados al desarrollo de IA ético y responsable como el MLCommons, AI Alliance, Partnership on AI, Coalición por IA segura, donde diversas empresas del sector tecnológico dialogan y trabajan para compartir las mejores prácticas y contribuir a estándares éticos globales. Contar con este tipo de colaboraciones permite a las organizaciones a formar parte de una comunidad de expertos y de esfuerzos colectivos en investigación, metodologías e incluso soluciones de código abierto, adicional de contar con varios terceros que evalúen tus propias políticas y modelos de IA.

    Ya existen aplicaciones de la IA que ayudan a doctores a detectar enfermedades en etapas temprana, otras que ayudan en aprovechar el agua al máximo en cultivos, otras que traducen en tiempo real entre diferentes idiomas e inclusive con personas con algún tipo de discapacidad y muchos proyectos en diferentes áreas. Este tipo de innovaciones cuentan un potencial único para seguir transformando el mundo y nuestra sociedad en un mejor lugar. 

    No obstante, son varias empresas quienes trabajan en hardware y software para diferentes usos de IA, cada uno con sus propias formas de operar.  Para que sean más comunes los proyectos de IA, la industria tecnológica se puede beneficiar de un modelo de IA en ecosistema abierto el cual puede hacer estas herramientas más accesibles y logrando una colaboración mas activa y variada entre diferentes usuarios y compañías.  Las soluciones y herramientas de este estilo como OpenVINO, Open Platform for Enterprise AI y Hugging Face permiten a más personas adaptar esta tecnología a sus necesidades específicas. Un ecosistema abierto no solo ayuda a personalizar soluciones, sino que fomenta la colaboración, la transparencia y la accesibilidad, acelerando el desarrollo de una IA responsable para todos. 

    Contar con mayor accesibilidad a la IA es fundamental, así como un desarrollo inclusivo a la hora de diseñar modelos. La interacción de equipos diversos y multidisciplinarios ayuda en el desarrollo de modelos más inclusivos, así como con testeos con mayor representación para disminuir posibles sesgos. Varias empresas ya cuentan con programas académicos para que aquellos que estén interesados en el tema puedan aprender sobre la IA. La evolución de esta tecnología debe de contar con personas de diferentes edades, capacidades, contextos y con puntos de vista diferentes para que en conjunto puedan ayudar a generar soluciones que contemplen estas diferencias y distintas necesidades. 

    Todos estos elementos buscan beneficiar al mayor número de personas mediante la protección de datos, la implementación de buenas prácticas y el enfoque en que las herramientas de IA beneficien a la mayoría. Debemos continuar los esfuerzos conjuntos que ya se realizan entre empresas, gobiernos y sociedad civil para seguir construyendo las bases de una IA ética, inclusiva y verdaderamente al servicio de la sociedad. La IA tiene un inmenso potencial para seguir beneficiando al mundo, y ese futuro lo estamos construyendo todos en este momento; construyámoslo responsablemente.

    Contacto:

    *Gisselle Ruiz Lanza es vicepresidenta del grupo de ventas y marketing y directora general de Intel Latinoamérica

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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