Enlaces rápidos

    Por Luis Javier Álvarez Alfeirán*

    La llegada de una nueva administración al gobierno de los Estados Unidos de América ha puesto en alerta económica y social (incluyendo a la propia Unión Americana) al mundo entero en temas de comercio, seguridad, participación y cuotas en las organizaciones internacionales, fronteras, migración y muchos otros asuntos incluyendo cuestiones de tipo sociocultural como lo es la perspectiva de género. Hay elementos para considerar que, para Estados Unidos, era necesario poner sobre la mesa muchos de ellos y sus argumentos en aras de analizar la conveniencia y costos de sus políticas, pero, por más lógico que resulte ser este análisis, las formas han tomado un carácter tan impulsivo como el propio Presidente y tan unilateral que nos plantea la pregunta sobre el futuro de nuestro planeta.

    En el mundo de la gastronomía, no existe un cocinero sin un comensal, como no existe un alumno sin un maestro o un contendiente sin un oponente. La persona humana vive en sociedad, es decir; uno con el otro y por más diferencias entre nosotros, nuestra condición y dignidad humana nos lleva a “abrirnos” a los demás.

    La hospitalidad no es natural para la persona humana, exige, por el contrario, un acto de la voluntad que le lleva a recibir al extraño dentro de su propio círculo, a escuchar sus ideas, sus propuestas e inquietudes, encontrando diferencias y coincidencias que más que confrontarnos, nos llevan a complementarnos y por lo tanto, a enriquecernos. 

    El mundo de la cocina nos enseña que es posible fusionar culturas, incorporar ingredientes nuevos, mezclar y amasar productos que por sí mismos parecerían no ser compatibles, todo ello para el disfrute común.

    ¿Qué pasa en un mundo de intolerancia y de individualismo? ¿qué sucede con la sociedad cuando sólo pienso en mí y no en el que me rodea? Cuando creo que mi punto de vista es el único válido, ¿qué sucede si en mi entorno impongo mi voluntad sobre la de los demás? ¿habrá prosperidad?

    ¿De qué le sirve a un cocinero preparar un plato delicioso, vistoso y digno de premios y reconocimientos si no tiene un comensal que lo disfrute? No habrá prosperidad si no hay un sentido de comunidad. Hay una expresión popular, tan cierta como contundente, que reza: “era tan pobre que lo único que tenía era dinero”.

    Estados Unidos tiene todo el derecho y la obligación de velar por el bienestar de sus ciudadanos, así como cada país lo tiene hacia los suyos, todos trabajando y cumpliendo con sus responsabilidades, pero estamos sentados en una mesa común. No podemos ni debemos ser indiferentes a los demás. El planeta nos pertenece y nos vincula a todos, no podemos no sufrir las consecuencias de lo que sucede en otras partes; la hospitalidad, como acto de la voluntad, es una virtud y un mundo sin virtudes no puede decirse próspero. Con la migración se produce una fusión de culturas que enriquece a los países; con el libre comercio se hacen accesibles productos de otras latitudes que beneficia a los locales; con la tecnología no conquistamos, crecemos como sociedad; con el equilibro económico y la consideración por el más débil construimos un mundo más humano, para los humanos y por lo humanos.

    Sentados a la mesa nos conocemos y conversamos, aprendemos unos de otros y valoramos nuestras virtudes en contraste con el otro; reímos y lloramos, incluso discutimos y discrepamos en algunos puntos de vista, pero cuando cada uno mira por sí mismo, cuando en esa mesa estamos todos sentados mirando nuestro celular indiferentes a los demás, no hay riqueza ni armonía, no hay aprendizaje. Así, el mundo individualista y cerrado –deshumanizado–,  en el que debemos evitar convertirnos.

    Contacto:

    *Luis Javier Álvarez Alfeirán, MA, es director de Le Cordon Bleu-Anáhuac.

    Correo: [email protected]

    Twitter: @DirectorLCBMx

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México