Estamos por superar el primer trimestre del 2025, qué buen momento para reflexionar si estamos avanzando en los propósitos que nos fijamos para este año.
Este rito de fijarnos metas cada diciembre o enero (puede ser en cualquier época del año), nos permite preguntarnos qué deseamos y fijar una ruta para lograrlo.
Pero como todo plan, debemos evaluarnos y no esperar hasta darnos cuenta que hemos renunciado.
Te voy a compartir algunas ideas basadas en las ciencias del bienestar (muchas, ya nos las decían nuestras abuelitas) que te pueden servir para dejar atrás esa idea de indisciplina que tienes sobre tu persona.
Si eres muy perseverante, sigue adelante con la lectura para que revalides lo que ya haces, experimentes la sensación del logro o sumes una nueva habilidad a tu forma de conquistar metas.
¿Por qué no logramos nuestros propósitos de año nuevo?:
1. Porque no están conectados con tus valores.
Si tus metas anuales no están ligadas a lo más profundo de tus valores es fácil anticipar un fracaso. El propósito de vida es aquello que le da significado a tu existencia y te exige valores que se ven reflejados en todas las cosas que te propones. Si tu meta te la ha impuesto la sociedad, tu familia o cierta moda, y no la deseas con determinación, más vale que la descartes. La frustración daña tu autoestima.
2. Porque son ambiguos.
Es otro error muy común. Nos ponemos objetivos poco claros. “Bajar de peso”, pero ¿cuánto?, ¿en qué periodo? y ¿cómo? Muchas veces dejamos tan abierta la meta que es demasiado fácil no cumplirla.
3. Porque el propósito merece plazos muy largos.
“Voy a ahorrar para vivir mi vejez”. Como está formulada la meta puedes dejar pasar años antes de empezar a engordar tu cuenta. Las metas intermedias son de gran ayuda, por ejemplo: “este año voy a ahorrar X cantidad”. Observar tu cuenta bancaria vacía sólo te va a generar un diálogo interno muy negativo.
4. Porque no diseñaste el cómo.
Cuando tienes una meta, debes dibujar la ruta, los obstáculos y sus posibles soluciones. ¿Quieres unas vacaciones especiales?, debes saber cuánto cuesta, si tienes los días libres, si tu pareja o acompañantes pueden, el transporte, etc. Si a tu pareja no le gusta u observa que es muy caro, debes tener un plan para convencerla o contar con una estrategia de ahorro o ingresos extra.
5. Porque tus expectativas están desajustadas a la realidad.
Si el objetivo te desborda, sin duda lo dejarás. ¿Quieres correr un maratón pero llevas muchos años de sedentarismo?, un año no es suficiente; ¿quieres volver a tu peso, pero traes más de 30 kilos extras?, por tu salud debes moderar el esfuerzo.
6. Porque no revisas tus avances.
Dejar para diciembre la evaluación de cómo vamos, es un gran error. Este mes es un buen momento para aplicar controles. El gran problema no es que no funcione lo que estás haciendo, sino que no te des cuenta que no lo estás haciendo.
7. Porque no valoras lo que haces.
Curiosamente no miramos nuestros pequeños logros y con ello influimos negativamente en nuestro estado emocional. Para mantenerte motivado en alcanzar tus metas observa lo que ya has recorrido y no sólo todo lo que falta. Por pequeño que sea, cada paso nos acerca a la meta. Registra cada logro y disfrútalo.
8. Porque no eres compasivo contigo mismo.
No seas tan severo al ver tus avances. ¿Qué le dirías a un amigo?, ¿”eres un fracaso”?, claro que no. Trátate como lo que eres, tu mejor amigo. Date consejos a tí mismo, con mucho cariño, de cómo lo puedes lograr.
9. Porque no te das recompensas.
Cada paso importa, date un premio, pequeño, que no vaya en contra de tu meta. Si bajaste un kilo de peso corporal, no lo celebres con una comilona en tu taquería preferida.
10. Porque no te visualizas alcanzando tu meta.
Mira la parte agradable de lo que te has propuesto, eso es motivante y te permite seguir perseverando.
Si ya tienes una idea de porqué no logras tus propósitos de fin de año, llega el momento de ajustar, corregir rutinas y fortalecer hábitos. Lo vas a lograr.
Sobre el autor:
Rosalinda Ballesteros es directora del Instituto de Ciencias del Bienestar Integral de Tecmilenio.
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