El ejército de Israel mueve una industria que va más allá de las bombas, misiles y armas, ya que varios de los desarrollos tecnológicos usados para operaciones militares terminaron salvando, ayudando, apoyando y transformando la vidas de civiles en el mundo.
“Mucha de nuestra tecnología sale del ejército y la transforman a un uso que puede ser completamente civil, como en el ámbito médico, (ciberseguridad, ecommerce, comunicaciones, agrotecnología, defensa, energía)”, revela Yehuda (Udi) Avivi, representante de las relaciones económicas con América Latina, el Caribe y África del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.
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El funcionario asegura que es indispensable la participación del ejército en el desarrollo de la tecnología.
Entre esos desarrollos tecnológicos está una píldora tomada por un paciente y que viaja por su intestino: “¿La cámara (instalada en la píldora) de dónde salió? Salió de un misil, y eso lo convirtieron en tecnología (para las) finanzas y salud. Todo eso empezó en el mundo del ejército, con desarrollos que después fueron transformados (para el uso civil)” , cuenta el funcionario del gobierno israelí.
Otro ejemplo claro de desarrollo tecnológico e innovación de Israel fue la compra de la compañía Wizz por más de 30 mil millones de dólares, la operación más grande en la historia de Google. Tal compra se realizó en el primer trimestre de 2025.
“Esa compañía lo que hace es seguridad de la nube, también salió del ejército”, recuerda el representante de la división Económica del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel.
En 2017, la empresa estadounidense Intel adquirió por 15 mil 300 millones de dólares a la empresa israelí Mobileye.
La mayor parte del desarrollo tecnológico sale del ejército, como también pasó con una herramienta tecnológica usada para la comunicación en el día a día del mundo, como es el WhatsApp.
El WhatsApp es una invención de la inteligencia israelí para mandar mensajes rápidos y “ahora todo el mundo usó primero los SMS, ahora el WhatsApp”, cuenta.
Agrega que el voice over IP, que es hablar por internet, fue un tecnología de la compañía ICQ en los 90, que también “salió del ejército primero y ahora todo el mundo lo usa”.
Los drones empezaron en el ejército y hoy su uso civil está en la agricultura para “manejar cosechas que están a 100 kilómetros de ti y tener la tecnología para analizarla”, destaca Yehuda (Udi) Avivi.
“Otra característica es que nosotros siempre miramos a la exportación (como vía para el crecimiento y desarrollo): Cómo podemos exportar lo más fácil posible, obviamente no va a ser vendiendo naranjas como hicimos hace 70 años, sino con tecnología”, manifiesta.
Desde 1985, la economía de Israel se ha transformado pasó de exportar naranjas a tecnología para todos los sectores industriales.
La guerra no se financia con el dinero de los inversionistas
La confianza de los inversores crece en las empresas en Israel, a pesar del menor número de operaciones: La financiación privada el primer trimestre de 2025 alcanza los 3 mil 200 millones de dólares, expresa el representante de las relaciones económicas con América Latina, el Caribe y África.
Estados Unidos, Israel y Canadá tienen los índices más altos de confianza del capital de riesgo por segundo año consecutivo, de acuerdo con Deloitte.
Anualmente, el gobierno de Israel destina más del 5 por ciento de su producto interno bruto para el desarrollo de investigación y desarrollo.
Según Yehuda (Udi) Avivi, Israel es el segundo país en el mundo con el mayor número de compañías listadas en el Nasdaq, el índice de la bolsa de Nueva York donde cotizan las empresas tecnológicas más importantes.
Las empresas multinacionales como Intel, Ebay, Google, Cisco, Merck, Nvidia, IBM, Apple, RSA, Microsoft y otras, tienen 450 centros de investigación y desarrollo operando en Israel.
En Israel operan más de 75 empresas consideradas como Unicornios, que son compañías con un valor de mil millones de dólares.
“Este dato es sumamente interesante: ¿Por qué? Porque representa la confianza que tienen los inversionistas en diferentes países, a pesar de que tenemos cada número equis de años un conflicto, una mini guerra o una guerra siguen invirtiendo en nosotros y saben que pase lo que pase el dinero del seguro”, afirma Yehuda (Udi) Avivi.
“No hay ningún punto en que el gobierno israelí va a decir: Ah, no, estamos en guerra, yo tomo todos los fondos invertidos y los uso”, expresa, “nada de eso ocurre en los conflictos bélicos”.
Si se gasta el dinero invertido en las compañías en financiar una guerra o un conflicto bélico simplemente “nos destruimos económicamente, pero se mantiene la confianza en Israel”, manifiesta.
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Los inversionistas apuestan en sectores como el desarrollo del software empresarial, fintech, e-commerce, comunicaciones, manufactura, energía, farmacéutica y defensa.
“Si ven, que es sorprendente eso, la gente esperaría que (la inversión en defensa) estaría en los primeros 1, 2 o 3 lugares, pero es muy bajo (se ubica en el último lugar)”, indica. Pero la inversión en defensa está también en las otras áreas como en ciberseguridad.
La inversión en defensa, especialmente en armamento, es de solo 0.1 por ciento, concluye Yehuda (Udi) Avivi.










