Enlaces rápidos

    El Senado estadounidense, controlado por los republicanos, aprobó el martes el proyecto de ley de impuestos y gastos del presidente Donald Trump, firmando un paquete masivo que consagraría en ley muchas de sus principales prioridades internas, al tiempo que añadiría 3.3 billones de dólares a la deuda nacional.

    El proyecto de ley regresa a la Cámara de Representantes para su aprobación final. Trump ha presionado a los legisladores para que lo envíen a su despacho y lo promulguen antes del 4 de julio, feriado por el Día de la Independencia.

    Los republicanos de Trump han tenido que recorrer un camino estrecho para guiar el proyecto de ley de 940 páginas a través de un Congreso que controlan por un margen muy ajustado.

    Con los demócratas alineados en la oposición, los republicanos solo han contado con tres votos de sobra tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, mientras discutían sobre exenciones impositivas y políticas de salud específicas que podrían transformar industrias enteras y dejar a millones de personas sin seguro.

    Sin embargo, hasta ahora han logrado mantenerse prácticamente unidos. Solo tres de los 53 republicanos del Senado se unieron a los demócratas para votar en contra del paquete, que fue aprobado por 51 votos a favor y 50 en contra, tras el voto decisivo del vicepresidente J.D. Vance.

    La votación se llevó a cabo después de un debate nocturno, durante el cual los republicanos abordaron el costo del proyecto y su impacto en el sistema de salud estadounidense. No quedó claro de inmediato qué cambios se realizaron en el extenso paquete para resolver esas preocupaciones.

    Se espera que la votación en la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen una mayoría de 220-212, también sea reñida.

    ‘No es responsabilidad fiscal’; House Freedom Caucus

    Una versión inicial fue aprobada en mayo con solo dos votos de diferencia, y varios republicanos en esa cámara han expresado que no apoyan la versión surgida del Senado, la cual, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), un organismo no partidista, añadiría 800 mil millones de dólares más a la deuda nacional en comparación con la versión de la Cámara.

    El House Freedom Caucus, un grupo de conservadores de línea dura que ha amenazado repetidamente con retirar su apoyo al proyecto de ley impositiva, está presionando para que se realicen recortes más profundos en el gasto con el fin de reducir su costo total.

    “Eso no es responsabilidad fiscal. No es lo que acordamos”, declaró el grupo el lunes.

    Por otro lado, un grupo de republicanos más moderados de la Cámara, especialmente aquellos que representan distritos de bajos ingresos, se oponen a los recortes más drásticos a Medicaid propuestos en el plan del Senado.

    “No apoyaré un proyecto de ley final que elimine fuentes de financiación vitales de las que dependen nuestros hospitales”, dijo el representante David Valadao, republicano de California, durante el debate del fin de semana.

    Aun así, es probable que los republicanos en la Cámara enfrenten una enorme presión para alinearse con Trump en los próximos días.

    Ver: Pese a discrepancias, senadores republicanos cierran filas tras proyecto de ley de gastos de Trump

    Descuentos fiscales, represión migratoria, beneficios más estrictos

    El proyecto de ley haría permanentes los recortes de impuestos sobre la renta empresarial y personal implementados por Trump en 2017, los cuales expiran a finales de este año. También otorgaría nuevas exenciones fiscales para propinas, horas extras y personas mayores, promesas realizadas durante la campaña electoral de 2024.

    Además, asigna decenas de miles de millones de dólares a la ofensiva migratoria de Trump y derogaría muchos de los incentivos para energías renovables promovidos por el presidente demócrata Joe Biden.

    El proyecto de ley también restringiría la elegibilidad para programas de seguridad alimentaria y sanitaria, lo que, según analistas no partidistas, reduciría efectivamente los ingresos de los estadounidenses más pobres, quienes tendrían que cubrir más de esos costos.

    La CBO estima que la versión final del proyecto añadiría 3.3 billones de dólares a la deuda acumulada de 36.2 billones. Este incremento actuaría, en la práctica, como una transferencia de riqueza de los estadounidenses más jóvenes hacia los mayores, según analistas independientes, al ralentizar el crecimiento económico, elevar los costos de financiamiento y desplazar otros gastos públicos en las próximas décadas.

    El proyecto también aumentaría el límite de endeudamiento del país en 5 billones de dólares, aplazando la posibilidad de un impago de la deuda este verano que podría sacudir los mercados financieros globales.

    Los republicanos rechazaron la estimación de costos basada en la metodología tradicional de la CBO. No obstante, los inversores extranjeros en bonos ven incentivos para diversificar sus portafolios y alejarse del mercado de bonos del Tesoro estadounidense, en la medida en que aumentan los déficits.

    Los republicanos afirman que el proyecto de ley beneficiará a las familias y a las pequeñas empresas, y que programas como Medicaid avanzarán hacia una mayor sostenibilidad.

    Han logrado consensuar sus líneas generales, pero aún enfrentan desacuerdos sobre el mecanismo de financiamiento de Medicaid y sobre una exención fiscal para los pagos de impuestos estatales y locales (SALT), una prioridad para varios republicanos de estados con altos impuestos como Nueva York, Nueva Jersey y California.

    A otros les preocupa que una ofensiva contra la fórmula de financiamiento de Medicaid provoque recortes en los servicios de salud en zonas rurales. Mientras tanto, algunos sectores de la derecha republicana dura han presionado para aplicar recortes más profundos a Medicare con el objetivo de reducir el impacto fiscal.

    Trump ha señalado públicamente a los republicanos disidentes en su red social Truth Social y los ha excluido de eventos en la Casa Blanca. Desde su regreso a la presidencia en enero, pocos se han atrevido a desafiarlo.

    El senador Thom Tillis, de Carolina del Norte, uno de los tres republicanos que votaron en contra del proyecto de ley, declaró el domingo que no buscará la reelección el próximo año. También votaron en contra los senadores republicanos Susan Collins, de Maine, y Rand Paul, de Kentucky.

    Con información de Reuters

    Sigue la información sobre el mundo en nuestra sección internacional