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    Julio César Chávez Jr. no es una pieza central del cártel de Sinaloa. Es más, en Estados Unidos esperaron dos años para hacer efectiva una orden de captura, emitida en México, y eso porque se le venció la visa.

    Si consideraran que tiene información relevante, lo mantendrían bajo custodia o le permitirían negociar un trato favorable convirtiéndolo en testigo colaborador.

    Caso muy distinto es el de Ovidio Guzmán López, quien ya estableció un esquema de acuerdo y por ello proporcionará datos relevantes sobre sus actividades delictivas y las de su grupo. 

    Chávez Jr. es un ejemplo y un mensaje, de que las agencias de seguridad, la DEA y el ICE, dieron un paso más en una estrategia que no será nada permisiva con los delincuentes, pero que conservará las herramientas de propaganda con las que suelen presionar a sus homólogos mexicanos.

    En ese mismo esquema se pueden incluir las sanciones de la Oficina para el Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro contra los bancos CIBanco, Intercam y la casa de bolsa Vector. Los comunicados fueros explícitos en las complicidades de lavado de dinero y de pagos para comprar precursores del fentanilo en China.

    La detención y la exhibición de la operación contra el hijo de Julio César Chávez González, una de las glorias del boxeo, es a la vez un recordatorio de que las extensiones de la guerra contra el cártel de Sinaloa no se quedarán en los núcleos más duros y que puede alcanzar a parientes; Chávez Jr. está casado con Frida Muñoz Román, quien fue esposa de Edgar Guzmán López, el hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, asesinado en 2008.

    El propio Chávez Jr. señaló, en su momento, que el tío de su hijastra, Ovidio Guzmán, “es una buena persona”.

    De algún modo es un golpe a la vida privada del propio cártel sinaloense, porque tiene todos los elementos que hacer atractiva una historia, ya que hay bandidos y celebridades, amores y muertes.

    Sus derivaciones y consecuencias legales ya son otra cosa, porque habrá que esperar para conocer si en realidad existe una investigación sólida contra Chávez Jr. y, más relevante, si esto puede conducir a una condena en el futuro.

    La densidad criminal es profunda, de ahí que los esquemas de complicidad con las bandas de criminales, puede alcanzar a sectores que han convivido y negociado con ellos, pero que hasta ahora no habían sido alcanzado por el brazo de la ley.

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