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    Los individuos pierden su valoración, estima y, de hecho, la propia vida atendiendo a una “realidad virtual” donde todo parece ir bien, donde hasta la percepción del tiempo, el nivel educativo, las libertades, los derechos, aficiones, cultura, preferencias son moldeadas al antojo d ellos intereses que mueven los hilos de esas redes.

    Atrapados en una circunstancia, los usuarios de redes sociales disfrutan de placeres, estima, dan salida a sus deseos, pueden incluso agredir, sabotear, desquitar sus frustraciones y sacudirse la rutina diaria en lo que parece ser un entorno favorecido por el anonimato.

    La sombra, el super ego, las ambiciones, los secretos ocultos, las verdades a medias, las contradicciones que carga cada uno pueden volverse ahora de grupo. Encajamos, somos escuchados, recibimos “información”, sentimos, vibramos, nos expresamos y en medio de eso hay quien sigue absolutamente solo, deprimido, vacío, el contexto de la vuelta a la realidad les enferma, les reclama y les da un golpe contundente de vuelta al sentido común.

    Esa embriaguez momentánea y la necesidad de ilusiones virtuales está haciéndose cada vez más evidente y problemática de acuerdo a los expertos en la materia.

    Ausencia laboral, baja productividad, inestabilidad emocional, accidentes laborales por distracción, incapacidad para mantener relaciones humanas estables, ansiedad, depresión, stress, burnout, enfermedades intestinales y cardiacas, agresiones, conflictos, la lista de padecimientos al alza es compleja y larga.

    Cuesta alejarse de ese multiverso virtual sin el que ya prácticamente nada puede hacerse, del placer se muda muy rápido a la dependencia y muy pronto también a la completa manipulación y control; cultura, educación, información, valores y emociones que se forman y deforman mediante los contenidos digitales imprescindibles a toda hora.

    Todos esos factores integran las neo-personalidades y son los factores que influyen y determinan el sentido de las opiniones y decisiones en toda la vida. Que comes, que te gusta, que ves, que hábitos adquieres, cuáles son tus aspiraciones, que quieres, que buscas, con que te identificas.

    Es tal la capacidad de enajenación, control inducción, implantación, incepción de ideas, verdades, estilos, modelos de las RRSS que ya no hay ni siquiera un parpadeo, un segundo de reflexión, de selección, de análisis, el pensamiento crítico se suspende, degrada, anula por completo.

    Ese pensamiento crítico es un activo de la personalidad autónoma, libre, afirmativa, positiva, individual, activa, en la que los ciudadanos deciden, eligen y opinan ponderando elementos complejos, racionales, colectivos y en perspectiva. Es decir, deciden, actúan y se comportan de forma auténtica, independiente, objetiva, realista.

    Absortos en la tendencia del momento, divertidos, engañados, sometidos, pocos son capaces de mantenerse lejos de tales efectos. Resulta más fácil dejarse llevar por esas dosis de diversión, chismes, confidencias, falsa información, consumismo, noticias, trascendidos, algo de pornografía, todo tipo de objetos de deseo y los contenidos para los que te alcance para descargar en el celular.

    Es mejor seguir a una “personalidad” influencer y dejar en sus manos lo que opinas, los que te da motivación, que comes, donde comes, que consumes, no dudes en convertirte en un mal comediante para ganar algunos likes y algo de “simpatía”.

    Ni para que preocuparse de los problemas, total a alguien le toca resolverlos, lo fácil y simple es criticar, recriminar, acusar, degradar, culpar, exhibir y eso además es viral. ¿Qué paso al final donde queda la conclusión, el contexto, la compleja explicación de un evento?

    Ser un internauta racional de pensamiento crítico implica hacer comparaciones, proyecciones, exigir demostraciones, analizar, revisar los hechos, evaluar, no prejuzgar, dar cabida a posiciones y formar objetiva y neutralmente una opinión.

    La verdad que flojera ¿no? eso lleva tiempo y un esfuerzo para el que muy pocos tienen la disposición y el tiempo. Las audiencias, las comunidades de hoy, no quieren complicaciones, son de impulsos, prefieren lo superfluo y lo banal, son lúdicos, se la toman relajada y ya no buscan las mejores calificaciones.

    En la actitud racional, una cosa son las simpatías y el éxito personal y otra muy diferente son los hechos, la vida cotidiana, lo que pasa entre un post y otro, lo que transcurre a nivel de calle, lo que circula en una sociedad de carne y hueso.

    Ese entorno es algo muy serio y está muy lejos de hacer chistes, te pega, te exige, demanda que trabajes duro y no te distraigas, implica liderazgo, autonomía, compromiso, fortaleza, madurez, esfuerzo neto.

    A las relaciones personales reales hay que invertirles tiempo, dedicación, proyección no solo unos cuantos emojis, un noviazgo virtual es la expresión digital del cachondeo, el gusto y hasta la perversión sin que haya ninguna recriminación sustancial después de todo los filtros son para eso y el poliamor florece libremente cuando no hay un vínculo de por medio.

    Nada ni nadie a quién rendir cuentas, no hay reglas, es el libre flujo, dejarte llevar por los vientos que soplan, navegar a tus anchas sin mas nada que recargar minutos, relájate vete en el espejo digital que los megabytes mandan hoy. Aléjate de quien no te siga, bloquea, castiga, elimina a quien no se levantó hoy para saber que estas haciendo.  

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