El minorista japonés Seven & i Holdings ha vuelto a ignorar las peticiones de los inversores en busca de mejores rentabilidades. Su caso sirve como recordatorio de que, incluso en medio de una reforma de la gobernanza corporativa, las adquisiciones de gran envergadura no son nada fáciles en Japón.
El minorista canadiense Alimentation Couche-Tard retiró su oferta de 46 mil millones de dólares para comprar al propietario de 7-Eleven, citando lo que describió como una falta de compromiso constructivo por parte del gigante minorista japonés, al que acusó de llevar a cabo una “campaña calculada de ofuscación y demora”.
Seven & i Holdings expresó su decepción por la decisión de Couche-Tard y añadió que discrepaba de lo que denominó “numerosas tergiversaciones”. Una adquisición por parte del propietario de las tiendas de conveniencia Circle K habría supuesto la mayor compra extranjera de una empresa japonesa en la historia, y habría creado una potencia mundial del comercio minorista.
Las empresas japonesas están ahora bajo presión para mejorar las ganancias de los accionistas y considerar ofertas de adquisición creíbles, gracias a una reforma regulatoria que ha despertado el interés de inversores extranjeros y ha contribuido a impulsar el mercado de Tokio a una serie de máximos históricos.
Sin embargo, sigue siendo una tarea difícil para las empresas extranjeras adquirir algunas de las compañías más grandes y conservadoras de Japón, especialmente aquellas cuya gestión está respaldada por una influyente familia fundadora.
“Desde el principio, Seven & i Holdings se mostró obstruccionista”, afirmó Nicholas Smith, veterano estratega japonés de CLSA Securities. “Toda la saga parecía centrarse más en proteger el estilo de vida de la gerencia que en generar rentabilidad para los accionistas, la cual ha sido escasa”.
“Lo considero un problema específico de Seven & i, más que una representación de la tendencia general en Japón”, añadió.
En muchos sentidos, Seven & i tiene todos los rasgos típicos de las historias de éxito empresarial japonesas: un apetito aparentemente infinito por el trabajo duro y la innovación, y una capacidad para tomar una creación extranjera y elevarla mediante un enfoque implacable en los detalles y la satisfacción del consumidor.
En el caso de Seven & i, logró transformar una humilde cadena estadounidense que ofrecía cigarrillos y refrescos en un oasis de alimentos frescos y comidas preparadas, donde los clientes también podían pagar sus facturas, enviar paquetes y comprar entradas para conciertos.
Pero, al igual que otros innovadores japoneses, también perdió el rumbo tras años de crecimiento vertiginoso y enfrentó crecientes demandas de cambio. Artisan Partners y ValueAct Capital se encuentran entre los accionistas que han exigido que Seven & i se deshaga de lo que consideran una “estructura corporativa inflada”.
Los inversores afirman que la empresa lleva años posponiendo decisiones.
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“Es triste. Sienta un mal precedente para los mercados de capitales y las fusiones y adquisiciones en Japón, ya que demuestra que se puede alargar el proceso para evitar ser comprado”, declaró un inversor de Seven & i, que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del asunto.
“Podríamos considerar reducir nuestras posiciones en empresas de gran capitalización que podrían ser objeto de adquisición después de esto”.
Auge de fusiones y adquisiciones
Las empresas extranjeras, en particular las de capital privado, están cada vez más activas en Japón. Seven & i anunció en marzo que vendería sus hipermercados y otros negocios periféricos a Bain Capital por unos 5 mil 500 millones de dólares, con el objetivo de aumentar la rentabilidad y defenderse de Couche-Tard.
La actividad de fusiones y adquisiciones (M&A) en Japón alcanzó un récord de 232 mil millones de dólares en los primeros seis meses de este año, lo que ayudó a impulsar un repunte en Asia, según LSEG. Cada vez más empresas japonesas, especialmente las más pequeñas, reconocen la necesidad de cambiar, dadas las duras perspectivas económicas, afirmó Kei Okamura, director ejecutivo del gestor de activos Neuberger Berman en Tokio.
Si Couche-Tard se hubiera acercado a una empresa japonesa más pequeña, con una visión de gestión diferente, probablemente habría obtenido una respuesta distinta, señaló.
Inflación, tasas de interés más altas, el yen, todo esto está cambiando y transformando radicalmente el funcionamiento de las empresas. Ya no pueden permitirse ser complacientes e ignorar ofertas que podrían permitirles expandirse y generar valor para los accionistas.
Con información de Reuters
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