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    Cuando el presidente estadounidense Donald Trump anunció una serie de aranceles a decenas de países el 3 de abril, bautizado como el “Día de la Liberación”, el pesimismo se apoderó de los mercados, no solamente por las consecuencias para la economía global, sino también por la sensación de que las reglas que moldearon el intercambio comercial después de la Segunda Guerra Mundial cambiarán para siempre.

    Las family offices, que administran las fortunas de las familias más adineradas del mundo, han tomado nota de esto y, aunque esperan que el impacto económico de los aranceles sea limitado, sí han bajado sus expectativas de inversión. Un 64% de estas firmas esperaba cumplir sus metas de ganancias para el periodo 2025-2026, pero después del Liberation Day, ahora solamente un 51% cree que podrá alcanzar los retornos de inversión esperados.

    Este es uno de los hallazgos del 2025 Global Family Office Report de Blackrock, el administrador de fondos más grande del mundo. “Estamos con un nivel de pesimismo alto, no muy distinto a lo que veíamos hace dos años, pero lo que sí vemos es que hay una sensación generalizada de cambios que están pasando a nivel global”, resalta en entrevista Francisco Rosemberg, jefe de Wealth and Family Offices para Blackrock en América Latina y uno de los autores del informe.

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    Pesimismo al alza

    El anuncio de los aranceles de abril tuvo un impacto serio sobre las perspectivas de la economía global. El sentimiento bearish (tendencia a la baja) aumentó del 57 al 62% entre las 175 family offices encuestadas en el estudio y que administran fortunas familiares por un valor de más de 300,000 millones de dólares. También aumentó el pesimismo sobre una posible desaceleración económica, inflación persistente y tasas de interés altas por más tiempo.

    Asimismo, un 55% se siente pesimista sobre las perspectivas económicas y de mercado, pero el panorama se ve menos sombrío en Latinoamérica, pues solamente un 44% de las family offices de esta región ve un panorama negativo. Francisco Rosemberg lo atribuye a la característica resiliencia latinoamericana, que ha enfrentado diversos periodos de incertidumbre en los últimos años.

    Sin embargo, la abrumadora mayoría (84%) de las family offices señaló que el panorama geopolítico actual es un desafío clave y un factor cada vez más crítico en sus decisiones de inversión.

    “Hay cierta volatilidad y pesimismo a nivel global; en Latinoamérica es un poco menor, pero finalmente [también es] elevado. No es muy distinto a lo que vimos en el 2022, pero es un recordatorio de que hace varios años que vivimos en un ambiente de mayor incertidumbre económica y geopolítica”, expresa Rosemberg.

    En búsqueda de alternativas

    Los family offices son un segmento de administración de riqueza muy sofisticado, que tiene como mandato hacer crecer el capital familiar a través de generaciones, por lo que su horizonte es de largo plazo. Y ante las disrupciones políticas y económicas, un 64% busca mejorar su diversificación de portafolios de inversión. “Las estrategias tradicionales de diversificación dentro de los activos estadounidenses han fallado, ya que acciones, bonos y el dólar tienden a moverse en la misma dirección. Este cambio subraya la importancia de buscar fuentes de retorno no correlacionadas”, dice el reporte de Blackrock.

    Y los administradores de la riqueza están viendo con más atención los “activos alternativos”, como son el crédito privado y el financiamiento a infraestructura. Aunque los mercados públicos seguirán siendo claves en las carteras de inversión de las family offices, Francisco Rosemberg indica que la intención es bajar la volatilidad de los portafolios de inversión y cosechar una “prima de liquidez” en los mercados privados.

    El jefe de Wealth Management de Blackrock para América Latina dice que, a nivel global, las carteras de inversión de las family offices se componen de un 50% en mercados públicos, 8% en efectivo y 42% en activos alternativos, pero casi una tercera parte (32%) de estas planea aumentar sus asignaciones al crédito privado entre 2025 y 2026. “Estos activos no solo se consideran resilientes, sino también alineados con megatendencias como la infraestructura digital y la transición energética”, afirma Blackrock.

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    Invierten en IA, pero no la usan

    Otro dato curioso del estudio es que, en este momento, las family offices son mucho más propensas a invertir (generalmente a través de capital público o privado) en empresas tecnológicas que desarrollan soluciones de Inteligencia Artificial (IA) (45%) o en oportunidades que se beneficiarán del crecimiento de la IA (51%), pero solamente un 33% está dispuesta a implementar internamente esta tecnología para mejorar sus procesos de inversión.

    Francisco Rosemberg considera que esta reticencia a incorporar la IA a sus procesos tiene que ver más con cuestiones técnicas, como cuidar la confidencialidad de datos y las vulnerabilidades ante ciberataques, pero algunas family offices ya están probando la IA para automatizar ciertos procesos, “pero a grandes rasgos todavía estamos en el comienzo de esta tendencia”.