El crecimiento de la plusvalía en la Ciudad de México se comió el incremento salarial, lo cual provoca que los trabajadores no les alcance para pagar viviendas de 5 millones de pesos, consideró Luis Armando Díaz-Infante Chapa, secretario nacional de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).
“Todas las ciudades del mundo están presentando fenómenos en donde crece más la plusvalía que salario promedio de la población, lo cual genera estos fenómenos de gentrificación por un fenómeno natural que están teniendo las grandes urbes”, comentó durante el Diálogo con Ingenieros, organizado por el Colegio de Ingenieros Civiles de México.
En 2000, el precio promedio de una vivienda de nivel medio nueva en la Ciudad de México era de 500 mil pesos y en la actualidad el precio promedio es de 5 millones de pesos, agregó.
“Esto significa 10 veces más su valor o una plusvalía acumulada de 10 por ciento por año en los últimos 25 años; cuando un trabajador paga una tasa del 11 por ciento anual fijo le cobra el banco comercial 10 mil pesos mensuales por cada millón de préstamo a 25 años”, explicó el representante empresarial.
El directivo agregó que una vivienda de 2 millones de pesos paga una hipoteca de 20 mil pesos y requiere demostrar ingresos de 60 mil pesos (o) 7 salarios mínimos.
“Hoy el 70 por ciento de la población económicamente activa no tiene ese ingreso por sí sola, ya que gana entre un salario mínimo y 2 salarios mínimos”, dijo el secretario general de la CMIC.
“Y podemos ver que del 2006 al 2025 hubo una gran plusvalía en la Ciudad de México. En 2025 se ha registrado un precio promedio de vivienda nueva de 56 mil 811 pesos por metro este cuadrado, que contrasta con los 12 mil 773 pesos por metro cuadrados observados en el 2006”, afirmó.
Adicionalmente, expuso el empresario, se requiere producir más vivienda asequible para que disminuya el fenómeno de la gentrificación.
“La gentrificación disminuye considerablemente con una mayor oferta de vivienda asequible, hay que generar esa oferta de vivienda para contrarrestar a la gentrificación, es importante que las políticas que se generen para su producción incluyan al sector privado para que sea atractiva su construcción, que sea rentable para promover de una manera más dinámica y acelerada, ahí es donde se tienen que enfocar las estrategias para el desarrollo de vivienda para cubrir a la base de la pirámide socioeconómica de la población”, apuntó.
Para el directivo, el gobierno de la Ciudad de México está obligado a desarrollar instrumentos urbanos y promover la construcción de vivienda asequible con esquemas novedosos de arrendamiento financiero.
Hoy en la entrega de crédito hipotecarios se privilegia la capacidad de pago y la afiliación a los organismos nacionales de vivienda, es decir, que se tenga un crédito del Infonavit o Fovissste y que se tenga este ingreso demostrable fijo, aseguró.
De 2018 a 2024, añadió, el número de personas que ganan al menos un salario mínimo creció de 8.5. millones de personas a 22.4 millones de personas, con un aumento acelerado a partir del 2021, además, el 55.7 por ciento de la población económicamente activa no está afiliada al Seguro Social ni al ISSSTE, lo cual representa que 34 millones de personas no tienen acceso a los créditos de los organismos nacionales de viviendas.
“Casi el 50 por ciento de los 34 millones de personas, más de 16 millones de personas sí pertenecen a la economía formal, es decir tienen capacidad de pago formal para adquirir una vivienda con esquemas asequibles”, detalló Luis Armando Díaz-Infante Chapa.
Entre esos trabajadores con ingreso formal están profesionistas como médicos, dentistas, dueños de restaurantes, meseros, garroteros, conductores de plataformas.
El rezago de vivienda en en México
El secretario general de la CMIC puntualizó que 9 millones de viviendas actualmente en México están en condiciones que no se ajustan al artículo Cuarto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
“Cada una de esas viviendas no son adecuadas para ser habitadas por la falta de servicios, por su ubicación y por estar en zonas de alto riesgo que están construidas en lechos de ríos y barrancas, además, el 50 por ciento del rezago habitacional en México se concentra en Veracruz, Coahuila, Morelos, Oaxaca, Guerrero y Baja California”, dijo.
Para 2025, se requerirán 2.8 millones de viviendas nuevas en México, mientras que para 2030 habrá una necesidad acumulada de 6.6 millones de viviendas nuevas, detalló Luis Armando Díaz-Infante Chapa.
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