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    La Armada y la Fuerza Aérea de Donald Trump están a punto de cancelar dos proyectos de software casi completos, que han tomado 12 años y más de 800 millones de dólares en desarrollarse, originalmente destinados a modernizar los anticuados sistemas de recursos humanos.

    El motivo de esta inusual medida es que los funcionarios de esos departamentos, que hasta ahora han mantenido en suspenso los proyectos, quieren que otras empresas —incluidas Salesforce y Palantir, del multimillonario Peter Thiel— tengan la oportunidad de ganar proyectos similares, lo que podría implicar una costosa repetición, según siete fuentes familiarizadas con el asunto.

    Trump asumió el cargo con la promesa de erradicar lo que él llama “despilfarro y abuso” en el gobierno. El sitio web del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), la agencia creada para liderar estos esfuerzos, enumera más de 14 mil millones de dólares en contratos del Departamento de Defensa que afirma haber cancelado.

    Sin embargo, siete meses después de asumir la presidencia, algunas de sus propias acciones han complicado el trabajo del DOGE, desde despedir al inspector general del Pentágono hasta emitir una orden ejecutiva que prioriza la velocidad y la toma de riesgos en las adquisiciones de defensa.

    A esto se suman las vacantes de alto nivel en la Armada y la Fuerza Aérea, que persistieron hasta bien entrado el verano. Estas circunstancias han limitado la supervisión del proceso de contratación del Pentágono y ponen en riesgo el desperdicio de cientos de millones de dólares adicionales de los contribuyentes, al descartarse proyectos antiguos y aprobarse nuevos, según un informe de Reuters basado en fuentes, correos electrónicos internos y documentos.

    “Existe una sensación muy real de que nos encontramos en el Salvaje Oeste regulatorio con esta administración, y no debería sorprender que los límites tradicionales de la ‘contratación normal’ se vean constantemente presionados en este entorno”, dijo Franklin Turner, abogado especializado en contrataciones federales en McCarter & English.

    Turner señaló que es legal para el gobierno terminar cualquier contrato “por conveniencia”, pero advirtió que el Pentágono estaría obligado a reembolsar a las compañías los costos de liquidación y asumir el costo de cualquier nuevo proyecto de reemplazo.

    Los funcionarios de Trump aseguran que la administración se esfuerza por hacer que el proceso de contratación sea más eficiente.

    “El secretario de Defensa Hegseth está haciendo un gran trabajo al restaurar la atención en los combatientes del Departamento de Defensa, al tiempo que implementa la agenda del pueblo estadounidense para administrar de manera más efectiva el dinero de los contribuyentes”, declaró la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly.

    El secretario de prensa del Pentágono, Kingsley Wilson, afirmó que la agencia está tomando medidas rápidas para modernizar el anticuado proceso de contratación de defensa mediante la implementación de las órdenes ejecutivas de Trump. “Así es como reconstruiremos las Fuerzas Armadas con la celeridad necesaria, garantizando al mismo tiempo que el dinero de los contribuyentes se invierta con prudencia”, añadió.

    Pausa estratégica

    En 2019, Accenture ganó un contrato para ampliar una plataforma de Recursos Humanos con el fin de modernizar la nómina, la gestión de ausencias y otras funciones para la Fuerza Aérea, utilizando software de Oracle. El proyecto, que incluía a otros proveedores y luego se amplió para abarcar a la Fuerza Espacial, alcanzó un costo de 368 millones de dólares y estaba programado para su primer despliegue este verano en la Academia de la Fuerza Aérea.

    Una “actualización de estado” del proyecto, elaborada en abril por la Fuerza Aérea y obtenida por Reuters, lo describía como “en marcha”, con un despliegue inicial previsto para junio, y señalaba que permitiría ahorrar 39 millones de dólares anuales al sustituir un sistema más antiguo.

    No obstante, el 30 de mayo, Darlene Costello, entonces subsecretaria interina de la Fuerza Aérea, envió un memorando ordenando una “pausa estratégica” de 90 días y solicitando el estudio de soluciones técnicas alternativas, según un documento visto por la agencia.

    Costello, ya retirada, reaccionaba a la presión de otros funcionarios de la Fuerza Aérea que querían dirigir un nuevo proyecto de Recursos Humanos hacia Salesforce y Palantir, según tres fuentes. Thiel, cofundador de Palantir, fue uno de los primeros en apoyar a Trump y mantiene estrechos vínculos con legisladores clave de Washington, incluido el vicepresidente JD Vance, a quien respaldó en su carrera al Senado en 2022.

    En abril, Palantir obtuvo un contrato de 30 millones de dólares del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos para desarrollar un sistema operativo que identifica a inmigrantes indocumentados y rastrea autodeportaciones, siendo esta su mayor adjudicación individual de la agencia desde 2011.

    La Fuerza Aérea, en un comunicado, aseguró que “está comprometida a reformar las prácticas de adquisición, evaluar la fuerza laboral de adquisiciones e identificar oportunidades para mejorar los principales programas de defensa”.

    Accenture, Costello, Palantir y Salesforce no respondieron a solicitudes de comentarios.

    La Fuerza Espacial, que opera bajo la Fuerza Aérea, tenía previsto recibir el nuevo sistema de nómina en los próximos meses. Sin embargo, también se retiró del proyecto, pues sus funcionarios buscaban lanzar otra plataforma de Recursos Humanos liderada por Workday, según tres personas familiarizadas con el tema.

    El 7 de mayo, el servicio abrió una licitación para investigar alternativas y seleccionar una empresa que recomendara a Workday como mejor opción. La Fuerza Espacial no respondió a las solicitudes de comentarios.

    “Ahora la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial quieren empezar de nuevo con proveedores que no cumplen sus requisitos, lo que genera duplicación significativa y costos masivos”, dijo John Weiler, director del Consejo Asesor de Adquisición de Tecnología de la Información, un organismo sin fines de lucro creado por el gobierno para mejorar la contratación federal de TI.

    Oracle declaró que “trabaja estrechamente con el DOGE para acelerar la transformación del gobierno hacia la tecnología moderna al mejor precio para el contribuyente”.

    Proyecto en el limbo, el enojo contra DOGE

    En 2022, Nakupuna Companies, con sede en Honolulu, asumió un proyecto iniciado en 2019 para integrar los sistemas de nómina y personal de la Armada en una plataforma con software de Oracle, conocida como “NP2”.

    El proyecto, que ha costado unos 425 millones de dólares desde 2023 según la Oficina de Responsabilidad Gubernamental, estaba previsto para entrar en funcionamiento este año, tras recibir en enero una evaluación positiva de la firma consultora independiente Guidehouse.

    Sin embargo, el jefe de Recursos Humanos de la Armada, el ahora almirante retirado Rick Cheeseman, intentó cancelarlo según un memorando del 5 de junio, instruyendo a otro funcionario a “tomar las acciones contractuales apropiadas”.

    En lugar de cancelarlo de inmediato, los líderes de la Armada ordenaron otra evaluación, dejando el proyecto en el limbo. Según dos fuentes, la razón de Cheeseman fue su enojo por la decisión del DOGE, a principios de año, de cancelar un contrato de 171 millones de dólares con Pantheon Data, que duplicaba parcialmente el proyecto de Recursos Humanos.

    En un correo electrónico obtenido por la agencia, Cheeseman amenazó con retener la financiación de NP2 a menos que se restableciera el contrato con Pantheon. “Estoy más que exasperado por cómo sucedió esto”, escribió el 7 de mayo a la directora de Información, Jane Rathbun, argumentando que el contrato de Pantheon “no duplicaba ningún esfuerzo”.

    Añadió: “Desde mi punto de vista, estoy contento de retirar cada centavo del NP2 para continuar con este esfuerzo”.

    Cheeseman no respondió a las solicitudes de comentarios. Rathbun y Pantheon Data declinaron pronunciarse.

    Nakupuna lamentó la pausa, calificándola de “inesperada, especialmente dado que múltiples revisiones exhaustivas validaron la solución técnica como el enfoque más rápido y asequible”.

    La Armada, por su parte, afirmó que “continúa priorizando los recursos de personal esenciales en apoyo de los esfuerzos por fortalecer la preparación militar a través de la responsabilidad fiscal y la eficiencia departamental”.

    Con información de Reuters

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