La decisión de S&P Global Ratings de reafirmar su calificación crediticia de Estados Unidos tuvo en cuenta los ingresos por aranceles, aunque aún persisten dudas sobre el impacto económico de las políticas comerciales estadounidenses, las cuales podrían influir en la calificación del país en los próximos años, dijo la principal analista de Estados Unidos.
S&P ratificó el lunes su calificación crediticia “AA+” para la mayor economía del mundo, señalando que los ingresos provenientes de los aranceles del presidente Donald Trump podrían compensar el efecto fiscal de su masivo recorte de impuestos y gasto público.
La agencia, que en 2011 se convirtió en la primera en rebajar la impecable calificación del gobierno estadounidense, afirmó que la perspectiva de la calificación se mantiene estable. Lisa Schineller, analista principal de Estados Unidos en S&P Global Ratings, indicó que la ejecución y los efectos de las políticas comerciales y presupuestarias serán decisivos para las calificaciones futuras.
“Los resultados dependen de cómo se ejecute la legislación presupuestaria, cómo se perciban los ingresos arancelarios y su impacto combinado en el crecimiento y la inversión, lo que puede generar resultados fiscales mejores, peores o similares; ese es nuestro enfoque”, dijo en una entrevista.
Analistas independientes han afirmado que el proyecto de ley promulgado por Trump el mes pasado podría añadir 3.3 billones de dólares a la deuda nacional durante la próxima década. Los republicanos han argumentado que extender y ampliar los recortes de impuestos implementados durante el primer mandato de Trump en 2017, que debían expirar en 2025, no incrementará la deuda.
Schineller aclaró que el horizonte de pronóstico de S&P al evaluar la solvencia crediticia de Estados Unidos es de aproximadamente tres a cuatro años.
Si bien no se espera que el proyecto de ley de impuestos y gastos reduzca el déficit presupuestario por sí mismo, Schineller señaló que los ingresos arancelarios previstos durante ese periodo podrían compensar, hasta cierto punto, el impacto del aumento del déficit derivado de la legislación presupuestaria.
“Es una compensación potencialmente importante”, afirmó Schineller.
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‘La parte más débil de la historia del crédito de EU es la trayectoria fiscal’
El Budget Lab de Yale, un centro de investigación de políticas no partidista, estima que la tasa arancelaria efectiva promedio ha aumentado al 18.6%, desde el 2.4% registrado a principios de enero.
“Es un cambio tan significativo que creemos que generará ingresos importantes”, dijo Schineller.
Estados Unidos reportó un aumento de 21 mil millones de dólares en la recaudación de derechos aduaneros por aranceles en julio, aunque el déficit presupuestario público creció casi un 20% durante ese mes, alcanzando los 291 mil millones de dólares. La deuda nacional superó la cifra récord de 37 billones de dólares la semana pasada.
En mayo, la agencia de calificación Moody’s rebajó la calificación crediticia soberana de Estados Unidos en un nivel, citando los crecientes niveles de deuda y eliminando la última calificación máxima AAA del país. Esto siguió a una rebaja en 2023 por parte de su competidor Fitch, que señaló un deterioro fiscal esperado y las reiteradas negociaciones de último momento sobre el techo de la deuda.
La aprobación de la ley de presupuesto y varios acuerdos comerciales recientes proporcionaron un panorama suficientemente claro para afirmar la calificación y perspectiva soberanas de Estados Unidos, explicó Schineller.
En el futuro, los cambios en la salud fiscal del país serán determinantes para futuras decisiones de calificación, las cuales se basan en factores como la fortaleza económica e institucional.
“La parte más débil de la historia del crédito de EU es la trayectoria fiscal”, concluyó.
Con información de Reuters
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