Bajo el mandato del presidente Donald Trump, la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha convertido en la fuerza impulsora de su amplia ofensiva contra los inmigrantes, reforzada por una financiación récord y una nueva libertad para realizar redadas. Sin embargo, el personal enfrenta largas jornadas y una creciente indignación pública por los arrestos.
Esas presiones internas están pasando factura, dos funcionarios en activo y nueve exfuncionarios del ICE declararon a Reuters que la agencia lidia con el agotamiento y la frustración del personal, mientras los agentes luchan por seguir el ritmo de la agresiva agenda de control de la administración.
La institución ha lanzado una campaña de reclutamiento para aliviar la carga contratando a miles de nuevos oficiales lo más rápido posible, aunque ese proceso probablemente tome meses o incluso años en completarse.
Todos los entrevistados apoyaron en principio la aplicación de la ley migratoria. No obstante, criticaron la presión de la administración Trump para establecer altas cuotas diarias de arrestos, lo que ha llevado a la detención de miles de personas sin antecedentes penales, así como de titulares de tarjetas de residencia permanente (green cards), personas con visas legales e incluso algunos ciudadanos estadounidenses.
La mayoría de los funcionarios actuales y anteriores del ICE solicitaron el anonimato por temor a represalias contra ellos o sus excolegas. Mientras tanto, los estadounidenses se han visto inundados de imágenes en redes sociales que muestran a agentes —a menudo enmascarados y con equipo táctico— esposando a personas en calles, lugares de trabajo, escuelas, iglesias, juzgados y hasta en las entradas de sus casas.
Los videos de algunos arrestos se han vuelto virales, alimentando la indignación pública por estas tácticas. Bajo el mando de Trump, los arrestos diarios promedio realizados por la agencia, que cuenta con 21 mil empleados, se dispararon: en junio aumentaron más del 250% en comparación con el año anterior, aunque en julio las cifras cayeron.
Trump ha asegurado que su objetivo es deportar “a los peores de los peores”, pero los datos del ICE revelan un incremento en las detenciones de personas sin antecedentes criminales.
Durante los primeros seis meses del mandato de Trump, los arrestos de individuos sin otros cargos o condenas más allá de violaciones migratorias subieron a 221 por día, frente a 80 diarios en el mismo periodo del año anterior bajo el expresidente Joe Biden, según datos obtenidos por el Proyecto de Datos de Deportación de la Facultad de Derecho de la Universidad de California, Berkeley.
Alrededor del 69% de los arrestos de inmigrantes bajo el gobierno de Trump correspondieron a personas con una condena penal o un cargo pendiente, según las cifras oficiales.
Algunos investigadores del ICE manifestaron frustración porque cientos de agentes especializados en delitos graves —como trata de personas y pandillas transnacionales— fueron reasignados a la aplicación rutinaria de las leyes migratorias, explicaron dos funcionarios en activo y dos exfuncionarios.
‘Hay funcionarios que preferirían dedicarse a otro tipo de tareas’: Homan
Al respecto, el zar fronterizo de Trump, Tom Homan, reconoció que las largas jornadas y la reasignación de agentes especializados generaron malestar, pero defendió la medida al señalar que la emergencia nacional por inmigración ilegal declarada por Trump el 20 de enero lo justificaba.
“Hay algunos funcionarios que preferirían dedicarse a otro tipo de investigaciones, lo entiendo, pero el presidente declaró una emergencia nacional”, dijo Homan.
Veterano de tres décadas en la aplicación de leyes migratorias y miembro del ICE desde su fundación en 2003, Homan afirmó que las largas jornadas disminuirán conforme se acelere la contratación de nuevo personal.
“Creo que la moral es buena. Creo que mejorará aún más a medida que incorporemos más recursos”, aseguró.
Otro factor de presión para los funcionarios de mayor rango es la amenaza constante de ser removidos si no cumplen con las metas de arrestos, lo cual se refleja en los múltiples cambios de liderazgo en el ICE desde que Trump asumió la presidencia, según cinco funcionarios.
En respuesta a una solicitud de comentarios, un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la agencia matriz del ICE, minimizó las preocupaciones sobre la moral y sostuvo que lo que más incomoda a los oficiales son los ataques en su contra y las críticas de los demócratas.
“El personal de ICE está emocionado de poder volver a hacer su trabajo después de haber estado limitado bajo el gobierno de Biden”, afirmó.
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Presión intensa
En el centro de quejas, señalaron funcionarios actuales y anteriores del ICE, se encuentra la exigencia de la Casa Blanca de aumentar drásticamente los arrestos a unos 3 mil por día, diez veces la tasa registrada bajo el expresidente Joe Biden.
En algunos casos, los oficiales han llegado a direcciones equivocadas siguiendo pistas basadas en inteligencia artificial, lo que eleva las probabilidades de detener a la persona equivocada o poner a un agente en riesgo, según un funcionario en activo y dos exfuncionarios.
“Las exigencias que nos impusieron fueron poco realistas. No se llevaron a cabo de manera segura ni de la forma que nos permitiera alcanzar el máximo éxito”, declaró un funcionario actual.
Durante redadas recientes en varias ciudades de Estados Unidos, agentes del ICE enmascarados se enfrentaron a residentes molestos que les exigían identificarse y los persiguieron fuera de los vecindarios.
“En muchas comunidades, no se ve con buenos ojos el trabajo que realizan. Así que estoy seguro de que eso es estresante para ellos y sus familias”, señaló Kerry Doyle, exasesora legal principal de ICE.
El organismo ya había enfrentado fuertes críticas durante la presidencia de Trump entre 2017 y 2021, cuando activistas y algunos demócratas convirtieron el lema “Abolir ICE” en un grito de protesta. No obstante, la aplicación más agresiva en los últimos meses ha puesto a la agencia nuevamente en el centro del debate público.
El índice de aprobación de Trump en materia migratoria cayó al 43% en agosto, frente al 50% en marzo, según una encuesta de Reuters/Ipsos, en medio de una percepción cada vez más negativa sobre sus tácticas de mano dura.
Esa visión ha sido alimentada por reportes de estudiantes arrestados en sus campus o camino a prácticas deportivas, padres detenidos mientras dejaban a sus hijos en la escuela, agentes rompiendo ventanas para sacar personas de vehículos, y hombres rodeados y encadenados en paradas de autobús o estacionamientos de Home Depot.
Un exfuncionario del ICE recordó que al inicio de la administración varios colegas celebraron haber “recuperado libertad” en su trabajo. Sin embargo, meses después, confesaron sentirse “abrumados” por las metas de arrestos impuestas.
“Preferirían volver a la focalización”, dijo. “Antes podíamos decir: ‘Estamos arrestando delincuentes’”.
Contratación rápida
Un paquete de gastos respaldado por los republicanos y aprobado por el Congreso en julio otorgó al ICE más fondos que a casi todas las demás agencias policiales federales juntas: 75 mil millones de dólares en poco más de cuatro años, incluidos recursos para detener a por lo menos 100 mil migrantes simultáneamente.
La administración Trump ha lanzado una campaña agresiva de reclutamiento para alcanzar la meta de contratar 10 mil agentes en los próximos cuatro años, aprovechando la nueva financiación.
Con carteles de estilo bélico y lemas como “Estados Unidos te necesita”, ICE emprendió una ofensiva mediática inusual para una agencia gubernamental, difundiendo anuncios en redes sociales como Instagram y YouTube.
El Departamento de Seguridad Nacional aseguró que más de 115 mil “estadounidenses patriotas” habían solicitado empleo en ICE, aunque no precisó en qué periodo de tiempo.
El plan de contrataciones recuerda al incremento en el número de agentes de la Patrulla Fronteriza a mediados de la década del 2000, que según críticos favoreció la corrupción y la mala conducta dentro de la institución.
Al ser consultado sobre el riesgo de incorporar personal menos calificado en medio de la prisa, Homan subrayó que debe prevalecer “la calidad sobre la cantidad”.
“Los oficiales aún deben pasar por investigaciones de antecedentes, exámenes y asegurarse de asistir a la academia”, puntualizó.
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Con información de Reuters
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