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    Por Andrés Aldama*

    Derivado de la dinámica actual del entorno operativo y digital de los negocios, la función de Tecnologías de la Información (TI) ha tenido que evolucionar mediante la identificación, desarrollo y aprendizaje de nuevas capacidades, con el objetivo de habilitar plataformas tecnológicas de manera efectiva para generar el valor esperado por las organizaciones y sus grupos de interés.

    En este panorama, la adopción de la inteligencia artificial generativa (IAGen), el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), la arquitectura y la inteligencia de la información, así como el fortalecimiento de la ciberseguridad, se han consolidado como pilares clave para el desarrollo de los modelos de negocio, por lo que contar con un área de TI con competencias especializadas se ha convertido en un factor esencial de éxito para la prestación de servicios tecnológicos, tanto al interior como al exterior de las empresas.

    Por lo anterior, es fundamental considerar que el talento, como principal activo, debe reforzar y continuar desarrollando sus habilidades en temas críticos que, hacia 2030, tendrán mayor demanda, tales como:

    • Ciencia de datos
    • Inteligencia artificial (IA)
    • Machine learning (ML)
    • Ingeniería en el diseño de prompts
    • Seguridad de la información
    • Diseño de UX/UI/EX

    Asimismo, el perfil de los equipos de tecnología debe complementarse con disciplinas como arquitectura empresarial, servicios basados en conocimiento, mejora de la experiencia del cliente, innovación ágil y, sobre todo, una visión renovada sobre la generación de valor para la organización y su ecosistema operativo.

    La función de TI debe habilitar estas competencias en sus equipos de trabajo, enfrentando el reto de adoptar nuevos enfoques, es decir, comprender que la transformación, que implica un salto de lo tradicional a lo digital sustentado por la IA, es una necesidad prioritaria.

    Además, los modelos actuales de servicio tecnológico deben priorizar un talento con enfoque estratégico por encima del operativo, a fin de asegurar la retención de los perfiles adecuados y mitigar el riesgo que implica la escasez de especialistas en el mercado.

    En conclusión, el área de TI vive un momento decisivo como habilitador de tecnología para alcanzar los objetivos de las compañías en un entorno cada vez más exigente. Sin duda, las personas a cargo de las direcciones de información, tecnología, inteligencia artificial y datos, junto con otros equipos directivos, tienen la responsabilidad de generar, fortalecer y adquirir las habilidades necesarias para que los nuevos modelos de servicio tecnológico logren los resultados esperados dentro y fuera de la organización.

    Este reto ya es una realidad, y la clave para afrontarlo está en impulsar una comunicación y colaboración efectivas entre líderes de tecnología y equipos de liderazgo, lo que permitirá asegurar que los modelos de negocio generen el valor que los clientes demandan en el entorno digital actual.

    Sobre el autor:

    *Andrés Aldama es Socio de Asesoría en Estrategias y Procesos de Transformación Tecnológica (CIO Advisory) de KPMG México.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    Nota: las ideas y opiniones expresadas en este escrito son de quienes firman el artículo y no necesariamente representan las ideas y opiniones de KPMG México.

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