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    La digitalización, el avance de las telecomunicaciones y la normalización del trabajo remoto han abierto caminos que antes eran impensados para gran parte de la población. Según datos de la Asociación de Internet MX, más de 92 millones de mexicanos están conectados a internet, y el 30% de ellos lo utiliza como su herramienta principal de trabajo. La pandemia aceleró este fenómeno, generando una ola de reconversión laboral y despertando interés en profesiones que no requieren presencia física ni infraestructura costosa.

    En este contexto, ha surgido con fuerza la figura del Closer Digital, un especialista en ventas en línea cuya misión es cerrar acuerdos para empresas que ya cuentan con clientes interesados. A diferencia de los vendedores tradicionales, los closers no buscan prospectos desde cero: su labor comienza cuando un potencial cliente ha mostrado interés en un producto o servicio, y su objetivo es convertirlo en una venta efectiva. La remuneración, generalmente basada en comisiones, suele pagarse en dólares cuando se trabaja con empresas internacionales, lo que representa una ventaja significativa en economías latinoamericanas.

    México es terreno fértil para este modelo por varias razones. Por un lado, cuenta con una ubicación estratégica que le permite atender tanto al mercado de Estados Unidos como al latinoamericano, con una diferencia horaria mínima. Por otro, su población joven —el 42% tiene menos de 25 años— está cada vez más familiarizada con herramientas digitales y redes sociales, lo que facilita la capacitación y la adaptación a nuevos formatos de venta. Además, el crecimiento del comercio electrónico en el país, que según Statista superó los 33,000 millones de dólares en 2023, genera un ecosistema donde las empresas buscan maximizar sus conversiones y rentabilizar la inversión en publicidad.

    En medio de esta ola de oportunidades aparece la historia de Tino Mossu, un joven argentino que llegó a Monterrey a los 18 años con apenas 1,000 dólares y sin experiencia formal en ventas. Su desembarco coincidió con el auge de la ciudad como hub de negocios, innovación y emprendimiento. Monterrey no solo es uno de los polos industriales más importantes del país, sino que en los últimos años ha potenciado su ecosistema de startups y empresas digitales, atrayendo a talento extranjero y generando oportunidades de colaboración internacional.

    Mossu consiguió su primer empleo en una agencia que trabajaba con clientes en Estados Unidos. Lo que comenzó como una oportunidad modesta pronto se convirtió en un cambio de vida: en pocos meses, pasó de no tener ingresos estables a generar más de 4,000 dólares mensuales. “México me dio mi primera oportunidad real. Aquí aprendí que el internet no solo sirve para buscar trabajo, sino para crearlo”, recuerda.

    Su experiencia en Monterrey no se limitó a las ventas. La ciudad le permitió comprender cómo se conectan las empresas locales con el mercado internacional y cómo la capacitación en habilidades digitales puede cambiar por completo la perspectiva profesional de una persona. Mossu se formó en técnicas de cierre de ventas, manejo de objeciones, persuasión digital y optimización de embudos de conversión, habilidades que luego comenzó a transmitir a otros.

    La figura del Closer Digital es hoy clave en sectores como el e-learning, el coaching, los servicios financieros y el marketing digital. Las compañías invierten grandes sumas en campañas publicitarias para generar leads, pero si no existe un profesional que convierta ese interés en una transacción, la inversión se desperdicia. Mossu lo resume así: “Las reglas del juego cambiaron. Hoy no necesitas oficina, jefe ni horario fijo para generar ingresos competitivos. Si aprendés a vender por internet, siempre vas a tener trabajo”.

    El potencial para México es enorme. El país podría convertirse en un exportador neto de talento en ventas digitales, generando ingresos en monedas fuertes sin necesidad de migrar. Esto no solo impacta a los profesionales, sino también a la economía: mayores ingresos en dólares implican más consumo, inversión y estabilidad para quienes logran consolidarse en el sector. Consultoras como McKinsey proyectan que, en la próxima década, las profesiones digitales vinculadas a ventas, marketing y atención al cliente experimentarán crecimientos de doble dígito anual, impulsadas por la globalización de los servicios y la personalización de la experiencia del cliente.

    Mossu insiste en que no se trata de una oportunidad exclusiva para perfiles con formación universitaria o experiencia previa: “El Closer Digital es una profesión de habilidades, no de títulos. Lo importante es la capacidad de aprender, adaptarse y ejecutar”. Sin embargo, advierte que, si bien la barrera de entrada es baja, la competencia es global. “Podés estar en Monterrey y cerrar una venta con un cliente de Nueva York o Madrid, pero también compites con profesionales de Colombia, Filipinas o India. Por eso, la formación y la diferenciación son claves”, explica.

    Actualmente, Mossu combina su labor como closer con la mentoría de nuevos profesionales. Ha desarrollado programas de entrenamiento en los que comparte su experiencia y métodos, adaptándolos a la realidad mexicana. Su enfoque no se limita a la técnica de ventas: también aborda la mentalidad, la gestión del tiempo y la construcción de marca personal, aspectos que considera esenciales para destacar en un mercado cada vez más competitivo.

    Su historia refleja el potencial que tienen profesiones como la del Closer Digital para transformar vidas en México. Un joven que llegó con lo justo, sin contactos ni experiencia, logró no solo generar ingresos en dólares, sino también construir una carrera internacional desde Monterrey. Es, al mismo tiempo, un ejemplo de la nueva economía del conocimiento y un recordatorio de que las fronteras físicas tienen cada vez menos peso en el mundo laboral.

    En un país donde la informalidad laboral aún ronda el 55% y el salario promedio en empleos formales se sitúa en torno a los 9,000 pesos mensuales. No es casual que cada vez más jóvenes exploren alternativas como esta, en busca de independencia económica y libertad geográfica.

    Para Mossu, México seguirá siendo un punto estratégico en su carrera, no solo por lo que le ofreció al inicio, sino por el potencial que ve en su gente: “El talento está. Falta que más personas se animen a aprender estas habilidades y las apliquen para sus negocios”.