Enlaces rápidos

    El estrés en los estudiantes universitarios puede ser palpable y los afecta desde todos los ángulos: desafíos académicos, presiones sociales y cargas financieras, todo ello combinado con su primera experiencia de independencia.

    Esta es parte de la razón por la que la ansiedad y la depresión son comunes entre los 19 millones de estudiantes actualmente matriculados en universidades estadounidenses, y por la que los casos de suicidio e ideación suicida están aumentando.

    En el Informe Nacional de Evaluación de la Salud Universitaria de 2024, el 30% de los 30,000 estudiantes encuestados afirmó que la ansiedad afectaba negativamente su rendimiento académico, y el 20% corría el riesgo de presentar síntomas que sugieren malestar psicológico grave, como sentimientos de tristeza, nerviosismo y desesperanza. No es de extrañar que la demanda de servicios de salud mental haya ido en aumento durante aproximadamente una década.

    Muchas escuelas han respondido acertadamente a esta demanda ofreciendo más orientación a los estudiantes. Esto es importante, por supuesto, pero existe otro enfoque que podría ayudar a aliviar la necesidad de orientación: crear un entorno universitario que promueva la salud. En pocas palabras, añadir más espacios verdes.

    Somos académicos que estudiamos el impacto del entorno natural en los estudiantes, especialmente en el lugar donde pasan gran parte de su tiempo: el campus universitario. Décadas de investigación demuestran que el acceso a espacios verdes puede reducir el estrés y fomentar un mayor sentido de pertenencia, beneficios especialmente cruciales para los estudiantes que enfrentan las presiones de la educación superior.

    En la búsqueda de campus verdes

    En 2020, nuestro equipo de investigación en la Universidad Texas A&M lanzó la Iniciativa de Campus Verde para promover un entorno universitario más saludable. Nuestro objetivo era encontrar maneras de diseñar, planificar y gestionar dicho entorno mediante el desarrollo de estrategias basadas en evidencia.

    Nuestra encuesta a más de 400 estudiantes de Texas A&M mostró que la vegetación abundante, las vistas naturales y los senderos para caminar de calidad pueden ayudar con los problemas de salud mental. Más del 80% de los estudiantes encuestados afirmaron tener sus espacios al aire libre favoritos en el campus.

    Uno de ellos es el Parque Aggie, un espacio verde de ocho hectáreas con senderos para hacer ejercicio, caminar y andar en bicicleta, y mecedoras junto a un lago. Muchos estudiantes comentaron que estos espacios verdes son un respiro de la rutina diaria, una distracción positiva de los pensamientos negativos y un lugar para hacer ejercicio.

    Nuestra encuesta confirma otras investigaciones que muestran que los estudiantes que pasan tiempo al aire libre, especialmente en lugares con árboles maduros, campos abiertos, parques, jardines y agua, reportan mejor estado de ánimo y menor estrés.

    Más estudiantes son físicamente activos cuando se encuentran en un campus con buena accesibilidad peatonal y abundantes aceras, senderos y caminos. La actividad física en sí misma se relaciona con numerosos beneficios para la salud mental, como la reducción de la ansiedad y la depresión.

    Los asientos al aire libre, ya sean mecedoras o bancos de parque, también ofrecen numerosos beneficios. Pasar más tiempo hablando con otros es uno de ellos, pero lo que podría sorprender es que un mejor rendimiento lector es otro. Más árboles y plantas significan más zonas de sombra, especialmente durante los veranos calurosos, y eso también anima a los estudiantes a pasar más tiempo al aire libre y a mantenerse activos.

    Te puede interesar: Estudiantes universitarios creen en más teorías de conspiración por desinformación; profesor enseña cómo verificar datos

    Menos ansiedad, mejor rendimiento académico

    En resumen, el entorno circundante es importante, pero no solo para los estudiantes universitarios o quienes viven o trabajan en un campus. En diferentes grupos y entornos, las investigaciones demuestran que estar cerca de espacios verdes reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Incluso un jardín o una calle arbolada ayuda.

    En Filadelfia, investigadores transformaron 110 terrenos baldíos en espacios verdes. Esto mejoró la salud mental de los residentes de la zona. Quienes usaban los espacios verdes reportaron niveles más bajos de estrés y ansiedad, y el simple hecho de contemplar la naturaleza desde una ventana también fue beneficioso.

    Nuestros colegas descubrieron hallazgos similares al realizar un ensayo aleatorio con estudiantes de secundaria que realizaron pruebas antes y después de descansos en aulas con diferentes vistas: sin ventana, con una ventana que daba a un edificio o estacionamiento, o con vistas a paisajes verdes.

    Los estudiantes con vistas a zonas verdes se recuperaron más rápido de la fatiga mental y obtuvieron un rendimiento significativamente mejor en tareas de atención. Todavía no está claro exactamente por qué los espacios verdes son buenos lugares para ir cuando se experimenta estrés y ansiedad; sin embargo, está comprobado que pasar tiempo en la naturaleza es beneficioso para el bienestar mental.

    Es fundamental tener en cuenta que mejorar el entorno no se trata solo de espacios verdes. Otros factores influyen. Tras analizar datos de 13 universidades estadounidenses, nuestra investigación muestra que el tamaño de la escuela, la ubicación, la región y la afiliación religiosa influyen y son predictores significativos de la salud mental.

    En concreto, descubrimos que los estudiantes de escuelas con menor población, en comunidades más pequeñas, en el sur de EU o con afiliaciones religiosas, en general, tenían mejor salud mental que los estudiantes de otras instituciones.

    Estos estudiantes presentaban menos estrés, ansiedad y depresión, y un menor riesgo de suicidio en comparación con sus compañeros de universidades más grandes (con más de 5,000 estudiantes), escuelas en zonas urbanas, instituciones del Medio Oeste y el Oeste, o sin afiliaciones religiosas.

    Nadie puede cambiar sus genes ni su demografía, pero un entorno siempre se puede modificar, y para mejor. Con una inversión relativamente económica, más espacios verdes en una escuela ofrece beneficios a largo plazo para generaciones de estudiantes.

    Al fin y al cabo, un campus es más que simples edificios. Sin duda, el aprendizaje que se desarrolla en su interior educa la mente. Pero lo que hay en el exterior, según demuestran las investigaciones, nutre el alma.

    Continúa leyendo: Investigación revela que estudiantes universitarios se sienten ‘ansiosos, confundidos y desconfiados’ sobre la IA

    *Chanam Lee es Profesora de Arquitectura Paisajista y Urbanismo, Universidad Texas A&M; Li Deng
    Candidata a Doctorado en Arquitectura Paisajista y Urbanismo, Universidad Texas A&M; Yizhen Ding
    Candidata a Doctorado en Arquitectura Paisajista y Urbanismo, Universidad Texas A&M.

    Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

    Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México