El viejo adagio de que la justicia en México “tarda, pero llega” cobra una dimensión trágica en el caso de Kiril Todorov, ex presidente de la Federación Mexicana de Natación (FMN). Una reciente sentencia de amparo ha determinado finalmente que su vinculación a proceso, dictada en 2021, fue fundamentalmente ilegal e indebida.
Sin embargo, esta resolución llega tras una exasperante espera de 15 meses desde la presentación del amparo, un plazo que por sí solo exhibe la crisis en la impartición de justicia que no es ni pronta ni expedita en el país.
Tras 15 meses de espera agónica, un amparo federal confirma la ilegalidad de la vinculación a proceso contra Kiril Todorov. La resolución desnuda graves fallas procesales, el daño irreparable al deporte y pone bajo intensa lupa la actuación del antiguo Poder Judicial.
La prolongada deliberación de la jueza de amparo no pasa desapercibida. En casos de alto perfil mediático y político, retrasos tan significativos inevitablemente sugieren que la balanza judicial pudo haber estado sujeta a complejas presiones extraprocesales, erosionando la confianza en la autonomía del sistema.
La anatomía de una acusación cuestionada
Lo que la sentencia deja meridianamente claro es que la vinculación a proceso de Todorov fue contraria a las constancias procedimentales y a los registros de la propia investigación. El caso, iniciado públicamente con gran estruendo por Santiago Nieto, entonces titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), se revela ahora como un proceso sustentado sobre bases y motivos absolutamente endebles.
La actuación de la UIF en este caso ha sido severamente cuestionada, percibida como una maniobra precipitada. Hoy, Santiago Nieto se mantiene al margen, sin asumir la responsabilidad por las consecuencias de una acusación que el Poder Judicial ha declarado ilegal en su proceder.
El juez ausente y el daño Irreparable
La resolución de amparo desnuda la actuación del entonces Juez de Control, José Rivas González. Su manejo del caso no solo estuvo marcado por su incompetencia técnica, sino que ha infligido un daño profundo e irreversible al deporte mexicano, sumiendo a las disciplinas acuáticas en una crisis institucional sin precedentes. Al desgaje de las siete disciplinas acuáticas que eran atendidas en la FMN
A la luz de la sentencia, queda claro por qué Rivas González intentó impedir que pruebas clave llegaran a la carpeta de investigación, utilizando todos los medios a su alcance para bloquear su admisión. Las partes que participaron en las múltiples audiencias y que, por acción u omisión, validaron su actuación corrupta, comparten responsabilidad y deben responder por actos que podrían constituir delitos que no prescribirán pronto. Es momento de dignificar la investidura de los servidores públicos de todos los niveles y que respondan por los enormes daños infligidos a deportistas menores de edad, adultos mayores y, en general, a personas inocentes arrastradas por este manejo cuestionable de la libertad, integridad física y psíquica.
Lo más lamentable es la violación flagrante al principio de inmediación procesal, pilar del sistema acusatorio. José Rivas González ya no forma parte por fortuna del Poder Judicial de la Federación. Pero debe responder por sus actos de cara a las partes y a las víctimas de sus decisiones en una sala de audiencias que le esperará.
El procedimiento podrá reponerse, pero la violación a este principio del proceso es ya irreparable.
Este escenario abre una ventana crítica y una excelente oportunidad para que el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial revise no solo el caso de Rivas González, sino otros similares donde decisiones judiciales dleznables han tenido el poder de destruir carreras deportivas y la vida de personas inocentes.
Bajo escrutinio público: la audiencia que viene
El caso ahora regresa al Centro de Justicia Penal Federal, y la atención se centra en la próxima audiencia de tutela judicial de derechos del investigado, programada para el 23 de septiembre de 2025. Esta diligencia estará a cargo del Juez Gustavo Aquiles Villaseñor.
La resolución del amparo sirve como un recordatorio contundente de que la actuación judicial ya no ocurre “en lo oscurito”. La sociedad espera una conducción del proceso apegada estrictamente a derecho, evitando el solapamiento de prácticas dilatorias o decisiones carentes de fundamentación y razón que caracterizaron a la etapa conducida por el otrora juez José Rivas González.
El caso Todorov trasciende a la persona; se ha convertido en un símbolo de cómo los tiempos y las formas judiciales pueden convertirse en una condena por sí mismos. La justicia mexicana tiene la oportunidad de demostrar si está a la altura de los principios que la rigen, porque el tiempo perdido y el daño reputacional, no regresan.
*Víctor Hugo Arteaga es ganador del Premio Nacional de Periodismo 2016 por el reportaje de investigación Las Empresas Fantasma de Javier Duarte, el exgobernador que se encuentra preso gracias a ese trabajo.
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