El crowdfunding en México ha cumplido una década, transformándose en una vía esencial para que millones de mexicanos inviertan y accedan a rendimientos antes exclusivos para unos pocos. Se estima que para el 40% de los usuarios de estas plataformas, el crowdfunding fue su primera inversión. Además, el crowdfunding se ha consolidado como un vehículo para que cientos de miles de personas y proyectos obtengan financiamiento con tasas y condiciones más justas.
Sin embargo, un tema crucial ha permanecido pendiente: la certidumbre fiscal. La Ley Fintech de 2018, que reguló la actividad, no abordó este aspecto, dejando a la interpretación de inversionistas, plataformas y solicitantes cuánto y cómo aplicar los impuestos. Esta ambigüedad ha limitado el potencial de la industria, la recaudación y la eficiencia operativa de las plataformas.
El problema no es menor. Como ejemplo, en un solo proyecto de crowdfunding, un pago de 35,000 pesos en intereses puede repartirse entre 550 inversionistas. Exigir a cada uno de ellos emitir una factura al solicitante, y que este reciba 550 facturas distintas, es logísticamente inviable. La Asociación de Plataformas de Fondeo Colectivo (AFICO), a la que pertenezco, ha mapeado estos desafíos y propuesto soluciones desde 2018, sin mucho éxito hasta finales del año pasado.
Afortunadamente, la autoridad fiscal ha comenzado a considerar el crowdfunding en sus planes. Para el Paquete Económico del 2026, la Ley de Ingresos elevará a nivel de ley que las plataformas realicen las retenciones de ingresos por intereses de un 20 por ciento. Este tema ha generado mucha controversia entre la industria, ya que la tasa de retención representa más del doble que la que tienen otras opciones de inversión; y dado que la mayoría de las plataformas no hacían dichas retenciones, implica cambios considerables, tanto para sus usuarios como para sus equipos de operación.
En briq.mx, la plataforma que fundé en 2015, hemos aplicado retenciones con estas tasas desde el inicio, asumiendo esta tarea para simplificar el proceso a solicitantes e inversionistas. Esta experiencia nos ha permitido identificar problemas operacionales clave, como la necesidad de diferenciar facturas de ingresos de inversionistas y de plataformas, la precarga de retenciones para la declaración anual y el alto costo de timbrar constancias y facturas para transacciones pequeñas.
A través de una reunión que sostuvo la AFICO con la Secretaría de Hacienda este octubre, hemos compartido estas preocupaciones, proponiendo también una retención similar a la de otras opciones de inversión y la consideración de otros tipos de ingresos vía crowdfunding, no solo intereses.
La autoridad ha mostrado apertura para resolver los problemas operacionales, y aunque ha dejado claro que la tasa de retención actual se mantendrá por ahora (con motivos técnicos correctos), se vislumbra la posibilidad de estímulos fiscales en un futuro para fomentar la industria una vez que la operación fiscal se normalice en todas las plataformas.
Lo que sigue es la homologación en la aplicación de retenciones de todas las plataformas y el trabajo conjunto entre AFICO y la autoridad fiscal para resolver estos problemas operacionales.
Si logramos esta claridad fiscal, será un “ganar, ganar, ganar”: la autoridad mejorará su recaudación, los inversionistas y solicitantes aprovecharán más la industria, sin ambigüedad, y las plataformas podrán innovar y ser más eficientes.
Sobre el autor:
Socio fundador de Briq.mx. Apasionado del emprendimiento, ha dedicado su carrera a temas de innovación, tecnología y desarrollo de negocios.
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X: @albertopadilla
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