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    La economía digital mexicana enfrenta una paradoja: mientras gigantes tecnológicos como Microsoft y Amazon apuestan miles de millones en el país, la infraestructura eléctrica amenaza con frenar en seco esta bonanza. La solución está literalmente sobre nuestras cabezas. 

     El problema es simple: no hay energía suficiente 

    México necesitará multiplicar por seis su capacidad eléctrica para centros de datos antes de 2030. Hablamos de pasar de 250 MW actuales a 1.5 GW en menos de cinco años, según la Asociación Mexicana de Data Centers. Y eso podría ser conservador: 73 proyectos en cartera exigirán más de 5,000 MW adicionales. 

    La directora de MEXDC –Asociación Mexicana de Data Centers–,  Adriana Rivera ya advirtió que la capacidad eléctrica requerida hoy no existe, la tenemos que construir. No es retórica, es la diferencia entre convertirse en el hub tecnológico de América Latina o quedarse en las buenas intenciones. 

    Querétaro es el lugar ideal de México para instalar centros de datos debido a su amplia red de fibra óptica. Por esto, el estado concentra el 65% de esta apuesta digital, con 26 proyectos que suman 600 MW. Pero aquí está el cuello de botella: cada centro de datos hiperescala consume entre 50 y 100 MW continuos. La red de transmisión simplemente no da para más.  

    Por su parte, Alejandro Estúa, voceros de Kio Networks afirma que la brecha no está en la generación sino en la transmisión. Es decir, hay energía en algunas regiones, pero no suficientes líneas para transportarla. La red actual sólo podría absorber el 40% de los proyectos planeados (Datalatam). Está por demás decir que si no se apunta hacia la energía limpia, México perderá atractivo frente a otros países que ya la ofrecen.

    Descentralizar o morir 

    Olvidemos el romanticismo. Los proyectos de transmisión y distribución tomarán muchos años para entrar en funcionamiento. Los data centers no se pueden dar el lujo de esperar. Tampoco la energía solar por sí sola resolverá el problema de los centros de datos en el corto plazo. La solución real está en las microrredes híbridas que combinan energía solar, baterías y gas natural.  

    La nueva Ley de la Industria Eléctrica en México (LESE), cuya reglamentación está finalizando, abre una ventana de oportunidad que antes no existía. Por primera vez hay claridad regulatoria para construir generación en sitio como alternativa real cuando CFE no puede entregar la capacidad necesaria. El marco es retador—un centro de datos hiperescala consume entre 50 y 100 MW continuos—pero ya es técnica, económica y regulatoriamente viable construir una planta de generación propia. La clave está en el acceso a gas natural: con ductos disponibles en el Bajío y norte del país, un sistema híbrido solar-gas con almacenamiento en baterías puede operar de forma autónoma. 

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    A partir de 2026 veremos cómo se desarrollan estos esquemas. Y no es un fenómeno exclusivamente mexicano, Estados Unidos, Irlanda y Singapur enfrentan limitaciones similares en sus redes. La diferencia es que México tiene el potencial solar y las reservas de gas para convertir esta limitante en ventaja competitiva. Los primeros en ejecutar este modelo ganarán la carrera. Los que esperen a que CFE expanda su red simplemente perderán la oportunidad. 

    La solución pasa por generar energía donde se necesita. Fermaca construye en Durango un campus energético de 250 MW pensado específicamente para centros de datos. En el sureste, empresas exploran ubicaciones cerca de cableado submarino internacional y proyectos solares regionales. 

    Esta descentralización no solo alivia la red: reduce pérdidas por transmisión y garantiza un suministro estable. Equinix, Scala e IBM Cloud ya operan bajo estrictos indicadores de sustentabilidad en México. El mercado está listo; falta que la infraestructura lo alcance. 

    El desafío económico es real: cubrir la demanda proyectada a 2029 requiere $8,700 millones en infraestructura eléctrica. Con presupuesto público limitado, la inversión privada es inevitable. Abent 3T, por ejemplo, la empresa generadora de energía limpia con operaciones en México, planea inyectar $1,000 millones en cuatro años. 

    La ventana de oportunidad se cierra rápido 

    México está, como en muchos otros ámbitos, en una encrucijada. Puede consolidarse como hub global de centros de datos o ver cómo esa inversión emigra a Brasil, Chile o Colombia. La diferencia marcará nuestra capacidad de aprovechar el sol. 

    La ironía es interesante: tenemos el recurso solar, tenemos la demanda digital y tenemos la tecnología. Lo único que falta es que se finalicen los últimos detalles de la regulación y que los privados estructuren modelos de negocio para resolver con proyectos bancables de generación descentralizada.La ironía es interesante: tenemos el recurso solar, tenemos la demanda digital y tenemos la tecnología. Lo único que falta es que se finalicen los últimos detalles de la regulación y que los privados estructuren modelos de negocio para resolver con proyectos bancables de generación descentralizada.

    Sobre el autor:

    *Ian de la Garza es CEO y co fundador de Finsolar.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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