El 19 de noviembre del presente año, la Secretaría de Economía anunció que, durante los primeros tres trimestres de 2025, la Inversión Extranjera Directa (IED) acumulada asciende a 40,906 millones de dólares, lo cual significa una cifra récord para el país.
Aunque se trata de la cifra más alta jamás registrada en México, es necesario distinguir varios elementos como el destino de la IED y si se trata de nuevas inversiones o solo reinversiones.
En lo que se refiere a las nuevas inversiones, la tasa de crecimiento de los tres primeros trimestres de 2025 respecto al mismo periodo de 2024 es de 218%. Aunque el dato suena espectacular, es necesario mirarlo a detalle considerando el factor tiempo.
Si tomamos como punto de partida el año 2018 (inicio del sexenio de López Obrador) y 2024 como el punto final, las nuevas inversiones han tenido una tasa de crecimiento negativa de 0.9% en promedio anual, ya que, la cifra de 2018 es 11,468 millones de dólares y la de 2024 de 3,168 millones.
El dato sobre nuevas inversiones de los tres primeros trimestres de 2025 es de 6,563 millones de dólares, cifra muy similar a la del año de 2020 (inicio de la emergencia sanitaria por COVID) cuando el dato estaba sobre los 6,408 millones, es decir, hoy nos encontramos con cifras de hace cinco años en este apartado.
Si utilizamos el total de IED de los tres primeros trimestres de 2025 contra el mismo periodo de 2024, la tasa de crecimiento es del 14.46%, lo cual también parece un muy buen dato, pero con la desventaja que dicha inversión no está repartida de forma homogénea a lo largo de todo el país.
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Si vemos la cifra a nivel entidad, el 91% de toda la IED se queda en 10 estados (CDMX, Nuevo León, Estado de México, Baja California, Querétaro, Chihuahua, Jalisco, Guanajuato, Coahuila y Baja California Sur) y su gran mayoría se reparte en actividades manufactureras y servicios financieros y de seguros.
Lo interesante con el dato a nivel entidad es que, de los 10 estados mencionados, 4 hacen frontera con California o Texas, lo cual habla de que esa inversión está buscando explotar como ventaja la cercanía entre regiones y así evitar sobre costos por transporte de mercancías.
Sobre las actividades en las que se invierte, la manufactura se lleva buena parte de la IED y en especial la fabricación de equipo de transporte, lo cual está asociado a las regiones que ya se han mencionado.
En este punto es necesario distinguir entre calidad y cantidad de la IED. México está alcanzando cifras récord y seguramente mantendrá buenos números en los siguientes años, pero sin conseguir que esa IED sea de calidad o tenga un impacto real en la calidad de vida de las personas.
Por ejemplo, en 2025 el salario promedio por hora en la manufactura en México es de 3.55 dólares (se realizó el cálculo utilizando datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI con un tipo de cambio de 18.5 pesos por dólar), mientras que en servicios financieros y de seguros la paga es de 5.48 dólares por hora.
Aunque la cifra total de IED en México es buena si se le compara con la de años anteriores, no estamos en condiciones de decir que se trata de una inversión de calidad que esté generando encadenamientos productivos y cerrando brechas entre personas y regiones, ya que, solo la tercera parte del país recibe IED, la tasa de informalidad laboral sigue en torno al 55% y los salarios se encuentran por debajo de otros países con vocación manufacturera.
La IED está aprovechando salarios bajos en México, cercanía con Estados Unidos y un entrenamiento de años en la fabricación de equipo de transporte que permite mejores márgenes de ganancia sin que se noten mejoras sustanciales en la vida de la población en México.
Estamos ante cantidad sobre calidad de la IED en nuestro país.
Sobre el autor:
*Edmar Ariel Lezama es docente de Economía en la UNAM, coordinador del Programa Único de Especializaciones en Economía (Posgrado, UNAM).
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