Cuando Benny Emmanuel era niño y veía la televisión, una genuina ambición pasaba por su cabeza: estar ahí. “Solía decirle mucho a mis papás que yo quería hacer eso [estar en los programas o en las películas] o estar ahí, sin entender en su totalidad qué quería hacer, pero yo quería hacer algo de eso”, dice el actor y protagonista de la serie de Max, VGLY.
Comenzó a insistirle a sus papás de querer cumplir su sueño y que lo llevaran a la audición del programa Código FAMA (Fuerza, Aventura, Música, Acción), un reality show infantil a cargo de Televisa, pero no fue seleccionado.
“Salí súper chillón del casting y mi mamá vio que era en serio que me importaba y a partir de ahí buscaron clases de actuación por donde vivía”, recuerda. Entonces comenzó su preparación para entrar al Centro de Educación Artística (CEA) de Televisa, donde sí se quedó, e inició su carrera como actor participando en programas como La CQ, Como dice el dicho, pero también teniendo papeles destacables como en Chicuarotes y en VGLY, donde vio la posibilidad de interpretar a un personaje que le diera la oportunidad de cantar, bailar y actuar.
“El reto es crear un personaje y entender sus necesidades y por qué hace lo que hace. (…) Una de las razones por las que me gusta mucho ser actor es que puedo existir en muchas mentes y muchos cuerpos, y empatizar de una manera muy pura con el humano en general y eso es un poder que te da la actuación”, explica.

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Benny sabe que México se ha convertido en un referente para la creación de contenido valioso y que las oportunidades se han multiplicado, lo que es muy positivo. “Y eso nos da una apertura muy chida a todos los que creamos de este lado porque nos permite contar no sólo las historias que la gente ve en el cine comercial, sino tenemos un amplio espectro de muchas historias. Hay más de todo, hay más chance de contar historias que nos representen de una mejor manera y no solo lo que estábamos acostumbrados”, agrega.

Esto implica para él la responsabilidad de elegir los personajes que quiere para su carrera, las historias que quiere contar y amplificar su voz con el discurso que quiere dar con sus proyectos y personajes.
“[El hecho] que haya más proyectos, más plataformas de streaming es gratificante y me permite a mí también ser más selectivo. Sí hay maneras de soñar en grande y de no ponerte límites”, afirma.
Sin embargo, destaca que eso supone un reto: mayor competencia. “Hay mucha más competencia en el buen sentido, muchos más actores de más formas, colores, tamaños, podemos hacer cosas que no imaginábamos para cualquier proyecto y ya no hay tanto tema de arquetipo y eso es muy positivo”, menciona.

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El futuro para este actor mexicano es conquistar las pantallas en otros países, como Chile, Francia o Estados Unidos. Mientras que para todos las niñas, niños y adolescentes que como él cuando ven la televisión o el cine sueñan con estar ahí, les da un consejo: ser fieles a su intuición y hacerlo de manera genuina. Si es una pasión, sí va a llegar a un buen puerto.











