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    Lance Armstrong, siete veces ganador del Tour de France y medallista olímpico en Sídney 2000, perdió todos sus títulos y buena parte de su legado cuando se confirmó que había utilizado sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento. Todo el prestigio acumulado durante años se desplomó en 2012.

    El caso del tenista italiano Jannik Sinner también causó revuelo: fue suspendido tres meses a principios de este año tras dar positivo a clostebol, un esteroide anabólico.

    Y más recientemente, Isaac Alarcón, liniero ofensivo mexicano, recibió una suspensión de seis partidos por ingerir una sustancia prohibida a través de una bebida de proteína. Tras cumplir la sanción, fue despedido por los San Francisco 49ers y reincorporado únicamente al equipo de prácticas.

    Estos son ejemplos del alto costo que puede tener el uso —voluntario o involuntario— de sustancias para mejorar el desempeño (PEDs, por sus siglas en inglés).  Finalmente durante una emisión del programa de Oprah, Armstrong admitió su consumo; Sinner y Alarcón argumentan que lo hicieron sin intención. Sea cual sea el caso, el resultado es el mismo: daño a la salud, impacto en la carrera profesional y pérdida de credibilidad.

    Pero el fenómeno no se limita al deporte de alto rendimiento. Diversos estudios muestran que el uso de PEDs se ha extendido entre aficionados al fisicoculturismo y personas que entrenan por estética o por rendimiento recreativo. Las cifras respaldan esta tendencia: algunas estimaciones colocan el mercado global de esteroides anabólicos en decenas de miles de millones de dólares, con tasas de crecimiento anual que oscilan entre 5% y 10% en la próxima década, dependiendo de la fuente y del tipo de producto considerado. El auge de la cultura fitness, la presión por obtener resultados rápidos y la desinformación contribuyen a esta expansión.

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    Principales sustancias utilizadas para mejorar el rendimiento

    A continuación, se presenta una síntesis de las sustancias más frecuentes, entre las que destacan los esteroides anabólicos:

    Tabla: Principales sustancias para mejorar el rendimiento (PEDs)

    Categoría de sustanciaSubtipos frecuentesObjetivo declarado / efecto buscadoEfectos secundarios documentados
    Esteroides anabólicos androgénicos (AAS)Testosterona, Nandrolona, Estanozolol, Metandienona, Boldenona, ClostebolAumento de masa muscular, fuerza y recuperación, reducción de fatigaDaño hepático, hipertensión, arritmias, infertilidad, ginecomastia, acné severo, cambios en estado de ánimo, agresividad, riesgo cardiovascular elevado
    Hormona del crecimiento (hGH)Somatotropina sintéticaIncremento de regeneración tisular, masa magra, recuperación aceleradaDiabetes, crecimiento anómalo de órganos (acromegalia), edema, dolor articular, riesgo de cáncer en personas predispuestas
    Eritropoyetina (EPO)EPO recombinante, análogosAumentar glóbulos rojos para una mejor oxigenación y mayor resistencia aeróbicaTrombos, infartos, hipertensión, accidentes cerebrovasculares; sangre más viscosa
    EstimulantesAnfetaminas, efedrina, metilfenidato, modafiniloMayor energía, concentración, estado de alerta; retraso de fatigaArritmias, ansiedad, dependencia, psicosis, insomnio, pérdida de apetito, riesgo cardiovascular
    Métodos prohibidos (no sustancias)Dopaje sanguíneo, transfusiones, microdosisMejor oxigenación, mayor resistenciaInfecciones, fallas circulatorias, riesgo de shock, complicaciones fatales

    Cierto es que la Agencia Mundial Antidopaje (World Anti-Doping Agency, WADA) desde principios de este siglo ha fortalecido las regulaciones que favorecen el juego limpio y la ética, pero también la salud de los deportistas.  En 2020, el mercado global relacionado con sistemas de control antidopaje superaba los 800 millones de dólares y continúa aumentando cada año, debido al aumento en regulaciones, pruebas y sustancias cada vez más difíciles de detectar.

    Sin embargo, para los deportistas aficionados, no existe tal restricción, ya que no están sujetos a controles, y se estima que alrededor del 10% de  los mismos podrían estar consumiendo PEDs muchas veces sin saberlo, ya que algunos suplementos contienen sustancias no declaradas o adulteradas.

    Riesgos reales: adicción, salud mental y daño físico

    El consumo de esteroides —la sustancia más utilizada entre los PEDs— puede desembocar en un trastorno por uso de sustancias en hasta un 32% de los casos, lo que implica continuar consumiendo a pesar de las consecuencias negativas, aumentar dosis, desarrollar tolerancia y dedicar cada vez más tiempo y recursos para obtenerlos. A ello se suman riesgos físicos importantes, como hipertensión, daño hepático, arritmias, infertilidad, ginecomastia, acné severo y un mayor riesgo cardiovascular, así como efectos psicológicos que incluyen agresividad, irritabilidad extrema, episodios maníacos y delirios. Además, el uso de esteroides incrementa la probabilidad de consumir otras drogas, lo que agrava aún más el impacto en la salud, especialmente en la adolescencia.

    Quienes desarrollan un trastorno por uso de este tipo de sustancias requieren una atención integral:

    • Terapia psicológica individual y grupal,
    • Evaluación y seguimiento psiquiátrico,
    • Acompañamiento médico, idealmente por parte de un endocrinólogo.

    Recomendaciones

    El uso de estas sustancias no es inocuo. Prevenir es la mejor estrategia, especialmente durante la adolescencia, una etapa crítica del desarrollo hormonal y cerebral. Algunas recomendaciones básicas son:

    • Evitar consumir suplementos alimenticios o vitaminas sin la supervisión de un médico.
    • Leer cuidadosamente las etiquetas de todo lo que se ingiere.
    • No consumir productos no regulados o de procedencia dudosa.
    • Conversar abiertamente con jóvenes que practican deporte o entrenan en gimnasio, ofreciendo información confiable sobre los riesgos reales del uso de PEDs.
    • Impulsar estrategias saludables para alcanzar metas físicas sin recurrir a esteroides ni otras sustancias capaces de dañar la salud.

    (*) El autor es líder de opinión en adicciones a nivel nacional e internacional. Fue director de Monte Fénix y es fundador del Centro de Estudios Superiores Monte Fénix, Clínicas Claider y AMESAD. Es coautor del libro Adicciones, el creciente desafío y ha sido reconocido por su trayectoria con diversos premios, actualmente desarrolla la Fundación Espinosa-Larrea. Su visión ha marcado un antes y un después en el tratamiento de las adicciones en América Latina.

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