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    La salud y la medicina son más que solo biología: las fuerzas sociales pueden afectarnos y causar enfermedades. Los sociólogos médicos como yo estudiamos estas fuerzas considerando a la sociedad misma como nuestro laboratorio. La salud y la enfermedad son nuestros experimentos para descubrir el significado, el poder y la desigualdad, y cómo estos afectan todos los aspectos de la vida de una persona.

    Por ejemplo, ¿por qué las comunidades de bajos ingresos siguen teniendo tasas de mortalidad más altas, a pesar de la mejora de las condiciones sociales y ambientales en toda la sociedad? La investigación fundamental en sociología médica revela que el acceso a recursos como el dinero, el conocimiento, el poder y las redes sociales afecta considerablemente la salud de una persona. Los sociólogos médicos han demostrado que la clase social está vinculada a numerosas enfermedades y mortalidad, incluyendo factores de riesgo que influyen en la salud y la longevidad. Estos incluyen el tabaquismo, el sobrepeso y la obesidad, el estrés, el aislamiento social, el acceso a la atención médica y vivir en barrios desfavorecidos.

    Además, la clase social por sí sola no puede explicar estas desigualdades en salud. Mi propia investigación examina cómo las desigualdades relacionadas con la clase social, la raza y el género afectan el acceso a los servicios para el autismo, especialmente entre las madres solteras negras que dependen de un seguro público. Este trabajo ayuda a explicar los retrasos en el diagnóstico de autismo entre los niños negros, quienes a menudo esperan tres años tras las preocupaciones iniciales de sus padres antes de recibir un diagnóstico formal. Los niños blancos con seguro médico privado suelen esperar entre 9 y 22 meses, dependiendo de la edad del diagnóstico. Este es solo uno de los numerosos ejemplos de desigualdades arraigadas y profundizadas por los sistemas médicos y educativos.

    Sociólogos médicos como yo investigamos cómo interactúan todos estos factores para afectar la salud de una persona. Este modelo social de la enfermedad considera que la enfermedad está determinada por factores sociales, culturales, políticos y económicos. Examinamos tanto las experiencias individuales como las influencias sociales para ayudar a abordar los problemas de salud que afectan a las poblaciones vulnerables mediante reformas a gran escala.

    Al estudiar cómo las fuerzas sociales configuran las desigualdades en salud, la sociología médica ayuda a comprender cómo la salud y la enfermedad se extienden más allá del cuerpo y se extienden a todos los aspectos de la vida de las personas.

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    Orígenes de la sociología médica en EU

    La sociología médica se originó formalmente en EU después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los Institutos Nacionales de Salud comenzaron a invertir en proyectos conjuntos de investigación médica y sociológica. Los hospitales comenzaron a contratar sociólogos para abordar cuestiones como la mejora del cumplimiento terapéutico del paciente, las interacciones médico-paciente y los tratamientos médicos.

    Sin embargo, este trabajo inicial se centró en cuestiones específicas de la medicina, como la mejora de la calidad o las barreras para la adherencia a la medicación. El objetivo era estudiar problemas que pudieran aplicarse directamente en el ámbito médico, en lugar de cuestionar la autoridad médica o las desigualdades existentes. Durante ese período, los sociólogos consideraban la enfermedad principalmente como una desviación del funcionamiento normal que provocaba deficiencias que requerían tratamiento.

    Por ejemplo, el concepto del rol del enfermo, desarrollado por el sociólogo médico Talcott Parsons en la década de 1950, consideraba la enfermedad como una forma de desviación de los roles y expectativas sociales. Según esta idea, los pacientes eran los únicos responsables de buscar atención médica para volver a funcionar con normalidad en la sociedad.

    En la década de 1960, los sociólogos comenzaron a criticar los diagnósticos e instituciones médicas. Los investigadores criticaron la idea del rol del enfermo porque asumía que las enfermedades eran temporales y no consideraba las enfermedades crónicas ni la discapacidad, que pueden durar largos períodos y no necesariamente permiten a las personas desviarse de sus obligaciones vitales. El rol del enfermo asumía que todas las personas tenían acceso a la atención médica y no consideraba cómo características sociales como la raza, la clase, el género y la edad pueden influir en la experiencia de una persona con la enfermedad.

    El concepto de rol del enfermo de Parsons también enfatizaba la experiencia del médico en lugar de la experiencia del paciente con la enfermedad. Por ejemplo, el sociólogo Erving Goffman demostró que la forma en que se estructura la atención en los asilos determinaba el trato a los pacientes. También examinó cómo la experiencia del estigma es un proceso interactivo que se desarrolla en respuesta a las normas sociales. Este trabajo influyó en la comprensión de las enfermedades crónicas y la discapacidad por parte de los investigadores y sentó las bases para debates posteriores sobre qué se considera patológico o normal.

    En la década de 1970, algunos investigadores comenzaron a cuestionar el modelo de la medicina como institución de control social. Criticaron cómo la jurisdicción de la medicina se expandió a muchos problemas sociales, como la vejez y la muerte, que se definían y trataban como problemas médicos. Los investigadores criticaron la tendencia a medicalizar y aplicar etiquetas como “sano” y “enfermo” a aspectos cada vez más importantes de la existencia humana. Este cambio enfatizó cómo un diagnóstico médico puede tener peso político y cómo la autoridad médica puede afectar la inclusión o exclusión social.

    La perspectiva crítica se alinea con las críticas de los estudios sobre discapacidad. A diferencia de la sociología médica, que surgió a través del modelo médico de la enfermedad, los estudios sobre discapacidad surgieron del activismo y la investigación en defensa de los derechos de las personas con discapacidad. En lugar de considerar la discapacidad como algo patológico, este campo la ve como una variación de la condición humana arraigada en barreras sociales y entornos excluyentes. En lugar de buscar curas, los investigadores se centran en aumentar la accesibilidad, los derechos humanos y la autonomía de las personas con discapacidad.

    Una figura contemporánea en este campo fue Alice Wong, activista por los derechos de las personas con discapacidad y socióloga médica que falleció en noviembre de 2025. Su trabajo amplificó las voces de las personas con discapacidad y ayudó a dar forma a la manera en que el público entendía la justicia por discapacidad y el acceso a la tecnología.

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    Las fuerzas estructurales moldean la salud y la enfermedad

    Al centrarse en las influencias sociales y estructurales sobre la salud, la sociología médica ha contribuido significativamente a programas que abordan problemas como la segregación, la discriminación, la pobreza, el desempleo y la falta de financiación escolar.

    Por ejemplo, la investigación sociológica sobre las disparidades raciales en salud fomenta intervenciones vecinales que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida en general, aumentando la disponibilidad de alimentos nutritivos asequibles en barrios desfavorecidos o iniciativas que priorizan la igualdad de acceso a la educación. A nivel social, las políticas sociales a gran escala, como los ingresos mínimos garantizados o la atención médica universal, pueden reducir drásticamente las desigualdades en salud.

    La sociología médica también ha ampliado la comprensión de cómo las políticas sanitarias afectan la salud, ayudando a garantizar que los cambios en las políticas consideren el contexto social más amplio. Por ejemplo, un área clave de la investigación sociológica médica es el aumento del coste y el acceso limitado a la atención médica.

    Este trabajo se centra en los complejos factores sociales y organizativos de la prestación de servicios de salud. Destaca la necesidad de un mayor control regulatorio estatal y federal, así como de inversión en los grupos y comunidades que más necesitan atención.

    La sociología médica moderna considera, en última instancia, que todos los problemas sociales son problemas de salud. Mejorar la salud y el bienestar de las personas requiere mejorar la educación, el empleo, la vivienda, el transporte y otras políticas sociales, económicas y políticas.

    *Jennifer Singh es profesora asociada de Sociología en el Instituto Tecnológico de Georgia.

    Este texto fue publicado originalmente en The Conversation

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